Torni Segarra

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X: ¿QUÉ ES EL AMOR?[1] La niña que vivía al lado estaba enferma, y había llorado intermitentemente todo el día y hasta bien avanzada la noche. Esto venía sucediendo desde hacía tiempo, y la pobre madre estaba agotada. Había en la ventana una plantita que ella solía regar todas las tardes, pero durante los últimos días se la había descuidado. La madre estaba sola en la casa —excepto por una sirvienta bastante torpe e ineficiente—, y parecía no saber qué hacer, pues la enfermedad de la niña era evidentemente grave. El médico había venido varias veces en su gran automóvil, y a la madre se la veía cada vez más triste. Había en el jardín una platanera que se regaba con el agua de la cocina, y la tierra que la rodeaba estaba siempre húmeda. Sus hojas eran de un verde oscuro, y había una muy grande, de casi un metro de ancho y mucho más de largo, que hasta ahora no había sido rasgada por los vientos, como las demás. Oscilaba muy suavemente en la brisa, y sólo la tocaba el sol por el oeste. Era un espectáculo maravilloso el de las flores amarillas formando círculos descendentes sobre un largo tallo curvado. Aquellas flores pronto serían tiernos plátanos, y el tallo engordaría mucho, pues crecerían en él tal vez docenas de plátanos ricos, verdes y pesados. De vez en cuando, un brillante abejorro penetraba por entre las flores amarillas, y varias mariposas negras y blancas se acercaban a revolotear en torno a ellas. ¡Parecía haber tal abundancia de vida en aquel bananero!, en especial cuando el sol se derramaba sobre él y la brisa agitaba sus grandes hojas. La niñita solía jugar a su alrededor, rebosante de alegría y de sonrisas. A veces caminábamos juntos un corto trecho por la vereda, mientras la madre vigilaba, y luego regresaba corriendo. No nos entendíamos, pues nuestras palabras eran diferentes, pero eso no le impedía hablar; y hablábamos. Una tarde, la madre me hizo señas para que entrara. La niña estaba en los huesos; sonrió débilmente, y después cerró los ojos, completamente extenuada. A ratos se adormecía. Por la ventana abierta llegaba el ruido de otros niños, que gritaban y jugaban. La madre era incapaz de hablar, y ya no le quedaban lágrimas. No se sentó; permaneció de pie junto a la pequeña cama. Se respiraba en el aire desesperación y anhelo. De repente entró el médico, y me despedí, con una silenciosa promesa de volver.  El sol empezaba a ponerse, por detrás de los árboles, y las enormes nubes que flotaban sobre él habían adquirido un brillo dorado. Allí estaban los cuervos habituales. Un papagayo llegó chillando y se aferró al borde de un agujero en un gran árbol seco, con la cola apretada contra el tronco; vaciló, al ver a un ser humano tan cerca, pero un instante después desapareció por el agujero. Había unos pocos campesinos en el camino, y pasó un automóvil lleno de jóvenes. Un ternerito nacido hacía una semana estaba atado al poste de una valla, mientras su madre pastaba cerca. Bajaba por el camino una mujer con un bruñido recipiente de bronce sobre la cabeza, y otro apoyado en la cadera; traía agua de la fuente. Solía pasar todas las tardes; y especialmente en aquel atardecer, con el sol poniente de fondo, era la tierra misma en movimiento.

De la ciudad cercana llegaron dos hombres jóvenes. El autobús los había traído hasta la parada, y habían hecho a pie el resto del camino. Trabajaban en una oficina, dijeron, y por eso no habían podido llegar más temprano. Llevaban ropa limpia, que no se había ensuciado en el viejo autobús, y entraron sonriendo, pero con cierta timidez y una vacilante actitud de respeto. En cuanto estuvieron sentados, dejaron de mostrarse tímidos, aunque todavía no estaban muy seguros sobre cómo expresar con palabras lo que pensaban.

¿Qué clase de trabajo hacen? “Estamos ambos empleados en la misma oficina; yo soy taquígrafo, y mi amigo, contable. Ninguno de los dos hemos ido a la universidad, porque nuestros medios no lo permitieron, y no estamos casados. No ganamos un gran sueldo, pero, como no tenemos responsabilidades familiares, para cubrir nuestras necesidades ya nos basta. Si alguno de los dos se casara, sería otro asunto”. “No somos muy cultos —añadió el segundo— y, pese a que leemos algo de literatura seria, no se trata de un estudio con profundidad. Pasamos mucho tiempo juntos, y durante las vacaciones volvemos a casa de nuestras familias. En la oficina hay muy pocas personas que se interesen en cuestiones serias. Un amigo común nos trajo el otro día a oír una de sus charlas, y a continuación preguntamos si podíamos verlo a usted. ¿Puedo preguntarle una cosa, señor?”. Claro que sí. “¿Qué es el amor?”. ¿Quiere una definición? ¿No sabe lo que significa esa palabra? “Hay tantas ideas sobre lo que debería ser el amor que se vuelve todo un poco confuso”, dijo el primero. ¿Qué clase de ideas? “Que el amor no debe ser apasionado, sensual; que debe uno amar a su prójimo como a sí mismo; que debe amar a su padre y a su madre; que el amor debe ser el amor impersonal.

T. S: Gracias. Lo leeré.

X: Mira hoy pase por una prueba de fuego. Mantener la calma sin que a uno lo modifique lo que está escuchando y sin reaccionar es pura observación y silencio. Es tal como lo dice K. Es difícil, aunque no imposible.

Se percibe todo el movimiento del pensamiento…y hacia dónde se dirige…qué quiere…se siente la contractura del cuerpo…eso es el yo…el interés propio. Uno es eso…y cuando se lo deja ser hasta el final …se apaga.

Y el conflicto y la contradicción no surgen.

T. S.; Creo que es más complicado. K dice, que una persona que no es vulnerable, no puede tener amor. Y ser vulnerable, es ser contradictorio, enfadarte, aunque no quieras, con Sofia, con el vecino, con tu perro o gato, si tienes, con el que pasa con una motocicleta haciendo un espantoso ruido. Sé que la belleza está ahí. Pero incluye a la contradicción.

X: No lo veo así. Es fundamental ser vulnerable pero no incluye la contradicción.

T. S.: Tú nunca te reprimes algo?

X: Podemos dialogar próximamente sobre esto. Ahora ya no tengo tiempo. claro que sí…pero el punto no está en reprimirse sino en comprender la totalidad que te permite trascender la represión …ya no es represión sino la comprensión de la totalidad de la estructura.

Mañana puedo a la misma hora que ayer; a las 20 has de allí y a las 15 de acá. Si estás de acuerdo.

T. S.: Pues, por eso he dicho que la contradicción está dentro de la belleza. Es como la violencia, que no la podemos eludir. Lo importante es verlo, comprenderlo, y no quedarnos amargados. Sino verlo como la totalidad que es la vida, la belleza.

X: Ver la totalidad no significa ser violento ni contradictorio siempre que surge…es la observación de la totalidad Sin la acción. La única acción es el ver.

Él dice: ¡No haga nada!

Me tengo que retirar Toni….respóndeme si mañana puedes.

T. S.: No se trata de la violencia del fusil, se trata de la violencia que los occidentales ejercemos para seguir viviendo en el derroche el despilfarro. Pues, para ello hemos de explotar a los pobres tercermundistas.

X: Es para tratarlo en otro momento.

T. S.: Sí, X, puedo. Estaré esperándote con mucho cariño, devoción, alegría.

X: Gracias….un abrazo!

T. S.: Igualmente, que acabes el día de la mejor manera posible. Y los sueños también.

X: ¡¡¡¡Igualmente amigo!!!!

T. S.: Un abrazo.

THURS 19:23

X: Hola Toni

T. S.: Hola, ¿qué tal? Aquí tienes un texto que enlaza con el tema que tratamos ayer sobre la violencia.

INTERLOCUTOR 1: ¿Podemos investigar más profundamente esta cuestión de la energía y cómo es desperdiciada?

INTERLOCUTOR 2: Usted ha estado hablando de la violencia, la violencia de la guerra, la violencia en la forma de tratar a la gente, la violencia en la forma de pensar y de mirar a otras personas. Pero, ¿qué hay de la violencia en la autoconservación? Si yo fuera atacado por un lobo, me defendería apasionadamente con todas mis fuerzas. ¿Es posible ser violento en una parte de nosotros, y no en otra?

KRISHNAMURTI: Ha habido una sugestión respecto de la violencia, cuando nos deformamos a nosotros mismos para ajustarnos a un patrón particular de la sociedad, o de la moralidad; pero también existe el problema de la autoconservación. ¿Dónde está la línea divisoria entre la propia conservación que algunas veces requiere violencia- y otras formas de violencia? ¿Desean discutir eso? Público: Sí.

KRISHNAMURTI: Si se me permite, sugiero que discutamos las varias formas de violencia psicológica, y entonces veremos cuál es el sitio de la propia conservación cuando somos atacados. Me pregunto qué pensarán ustedes sobre la violencia. ¿Qué es la violencia para ustedes?

INTERLOCUTOR 1: Es una forma de defensa.

INTERLOCUTOR 2: Es una perturbación de mi comodidad.

KRISHNAMURTI: ¿Qué significa para usted la violencia, el sentimiento, la palabra, la naturaleza de la violencia?

INTERLOCUTOR 1: Es agresión.

INTERLOCUTOR 2: Si uno está frustrado se torna violento.

INTERLOCUTOR 3: Si un hombre es incapaz de lograr algo, entonces se pone violento.

INTERLOCUTOR 4: Odio, en el sentido de sojuzgar.

 KRISHNAMURTI: ¿Qué significa la violencia para ustedes?

 INTERLOCUTOR 1: Una manifestación de peligro, cuando el “yo” interviene.

INTERLOCUTOR 2: Miedo.

INTERLOCUTOR 3: Sin duda con la violencia herimos a alguien o a algo, sea mental o físicamente.

KRISHNAMURTI: ¿Conoce usted la violencia porque conoce la no violencia? ¿Sabría lo que es la violencia sin el opuesto? Porque conoce estados de no violencia, ¿reconoce, por lo tanto, la violencia? ¿Cómo conoce la violencia? Porque uno es agresivo, competidor, y ve los efectos de todo eso, que es violencia, uno construye un estado de no violencia. ¿Si no hubiera el opuesto, sabría lo que es la violencia? ~KRISHNAMURTI ~.

X: Entiendo, pero JK habla de todas las cosas creadas por el pensamiento…no de la vida. Los seres humanos hemos vivido siempre desde el pensamiento…nos hemos identificado con él y de esa manera nos hemos separado de la vida que es sagrada. por lo cual nada hecho por el pensamiento es sagrado.

X: La vida es de total grandeza y mientras NO VIVAMOS SIMPLE…SENCILLO Y NATURAL NO LA COMPRENDEREMOS.

X: ‘Sencillez Ser sencillo internamente es estar libre del apremio por el “más”, es no pensar en términos de tiempo, de progreso, de éxito. Ser sencillo implica para la mente liberarse de todos los resultados, vaciarse de todo conflicto. Esta es la verdadera sencillez’. (J. Krishnamurti)

T. S.: Eso es lo que decimos: que hemos de ir más allá de la tradición, de la costumbre, del pasado. De todo lo que nos han dicho. Y cuando vamos más allá, es cuando llega lo nuevo. Lo que nadie ha tocado.

X: Ahora sí podemos comenzar desde ahí. y es imprescindible la observación …con tal alerta que no separemos nada. ¡¡¡¡Y VIVIR!!!!

T. S.: Ya había leído, el escrito de la niña hace mucho tiempo. Pero, creo que la niña no está muerta, por lo que relata JK.

X: Vivir de manera total…no en el pasado…si es necesario reconocer cómo somos ese pasado…verlo…dejarlo florecer hasta que se marchite…y eso nos permite vivir intensamente el instante.

Ojalá la niña haya vivido…pero ahí se percibe cómo JK describe la totalidad de cada uno de esos instantes.

T: S: Pero, X, eso mismo que has dicho si haces una técnica, un método, eso se torna sin frescura, nos embota el pensamiento. Porque, todo lo que digamos, por sagrado que sea, por verdadero, hemos de morir a ello, ir más allá de ello. Para que la vida sea en todo su esplendor.

X: En ningún momento hablé de técnica. La observación es un estado que surge de la pasión por todo. No me estás prestando atención. Te adelantas demasiado con las respuestas.

T. S.: Hay que recordar que la mente, es capaz de inventar todo lo que ella cree que necesita. Y por eso, a cada instante hay que morir a él. Porque, la mente está segura cuando repite. Aunque, no lo esté pues eso es una ilusión. Pues la seguridad no existe.

X: El Poder de la mente es tremendo. ella es la que hace vivir como real todas las fantasías e ilusiones. K nos señala permanentemente el observar y la pasión por todo.

No se puede morir al instante cuando no se vive ese instante completamente. sin huir…sin evadirnos…dejarlo florecer.

‘No podemos ver el problema muy claramente si estamos preocupados con la respuesta, con la solución. Hemos de tener mucha energía, pasión e intensidad para mirar y observar el problema, y entonces, al observarlo, la solución surge muy claramente’. JK.

Por lo general no vivimos. y ese es un tremendo obstáculo. Leemos, pero difícilmente comprendamos sin vivirlo.

T. S.: ¿Por qué, no se puede morir al instante cuando no se vive ese instante completamente? Morir a cada instante a todo lo que está pasando, moviéndonos como un río, sin cesar.

X: Si no vivimos totalmente ese instante, ¿cómo vamos a comprenderlo? ¿Cómo puedo darme cuenta de mi envidia si no la dejo florecer? ¿Cómo puedo percibir la totalidad de ese instante si no siento la brisa en el rostro?

¿Cómo puedo morir a ese instante si dejo pasar sin comprender?

Una vez que vi…muero a ese instante…sea lo que sea. Si vivo con intensidad un caminar sereno sintiendo la totalidad de ese caminar en el cuerpo…en el aire, en el silencio …muero a él…y nace otro instante.

Pero para eso hay que sentir la vida.

Alguien te dice algo muy doloroso…lo ves no le escapas y sin perder la calma dices o no serenamente lo que tienes que decir y luego mueres a ese instante…sin ver no puede haber muerte…solo hay repetición

T. S.: Lo que pretendo decir, es que si hoy lo paso bien al ir a un sitio. Si no muero a esa experiencia que me ha proporcionado placer, seguridad, estoy atrapado, anclado en ese pasado. Porque, si no muero a ella, la quiero repetir.

X: La teoría son sólo palabras…pensamiento.

Hay que vivir. Lo nuevo está como la vida ahora …sucediendo ahora…ambos estamos atentos…sintiendo…en calma…viendo juntos…sintiendo la vibración de la vida….

T. S.: Pero, acuérdate que, si nos agarramos a algo, llega el desorden, la confusión.

X: Nadie dice de agarrarse a nada, solo sentir…intensamente al mismo tiempo…el orden solo surge viendo el desorden.

Escuchar silenciosamente como un solo movimiento el adentro y el afuera…escucho mientras que hablo el ruido del tránsito…el ladrar de los perros…la vibración que surge…te escucho a vos…veo lo que hay a mi alrededor…no interpreto…nada…y cuando dejemos de dialogar …observaremos el movimiento interno y externo, pero habremos muerto a este instante. y si no lo hacemos es porque seguimos parloteando interpretando y eso también lo muestra la observación….

T. S.: Lo que está claro, es que, si no dejamos la m ente vacía, no habrá amor. Ni veremos la belleza del bosque, la inmensidad del cielo, del mar. Hay que morir de instante a instante, para que la mente esté fresca, libre de todo lo que acaba de vivir. Atente a eso. ¿Estás de acuerdo?

Para que haya comunicación, hemos de mirar en la misma dirección. De lo contrario no habrá empatía, unión. Si tú vas hacia el este y yo voy hacia el norte, la comunicación no podrá ser. Los dos hemos de mirar en la misma dirección.

X: Disculpa me salió una llamada. Mira hay que dejar de buscar ningún estado sino vivir. No se puede vaciar la mente si no se vive intensamente.  primero vivir y luego aprender. sí cambias el orden no hay aprendizaje.

Lo dice JK siempre. vivir simple…sencillo…andar sensible …darse cuenta. la mente no se vacía con la voluntad. la mente se vacía al comprender. Andar sensible. quise decir.

No hay dirección… tener una dirección es buscar algo para reconocerlo. Sin dirección…Para ser uno mismo primero hay que tener conocimiento propio. Ahí si mueren todas las influencias entonces se vive y se da lugar al comprender porque ya no hay temor.

T. S.: ¿Ves cómo es preciso morir a cada momento a cada instante?

¿Cómo vas con tus asuntos familiares?

X: Los dejo ser…en calma…no dejo que me quiten la calma cuando comprendo. Cuando no me observo los asuntos me pueden a mí.

Estoy haciendo todo lo que quiero hacer y me gusta porque a esta edad es más lento y más profundo.

T. S.: X. Vamos a parar. Pues tengo que hacer. Si no nos vemos, mañana a la misma hora. Tengo interés por ti y por tus hijos, los tuyos.

X: Eso me lo tienes que explicar mejor…Nos encontramos mañana. que estés bien y descanses serenamente. Un abrazo.

T. S.: Igualmente, para ti. Un abrazo, descansemos y así mañana estaremos frescos, ágiles. Un abrazo.

FRI 19:16

T. S.: Hola, X. No se puede oír.

X: ¡Qué pena!

T. S.: ¿Por qué no se oye?

X: Hay un dicho: el ayer es historia mañana es un misterio, pero el hoy es un obsequio, por eso se llama presente. Eso dice.

T. S.: ¿Y tú qué dices?

X: Que es un verdadero obsequio. Si te lo compartí es porque lo siento así. Intensamente.

T. S.: Eso viene a enlazar, lo que decíamos ayer sobre el morir a cada instante, para que seamos nuevos, ágiles, frescos, llenos de ganas de vivir. Y todo lo que ello, conlleva.

X: Claro que sí, pero eso es posible cuando no quedan residuos de lo vivido, cuando se vive completamente.

T. S.: El problema es el pasado psicológico. No el pasado para recordar dónde vivo, cómo me llamo, recordar el número de teléfono.

X: El problema es como dices el pasado psicológico; llámese imagen…herida. prejuicio…distracción…insensibilidad…etc.

T. S.: Porque, lo psicológico es un invento de la mente, que ella lo puede usar para su propio beneficio.

X: Y tiene un poder tremendo para fabricar las fantasías más increíbles.

Voy a almorzar algo. Luego si estás seguimos. Si no comprendemos cuando K habla del poder la mente no vamos a estar alertas al vivir.

T. S.: ¿Tú estás bastante despierta? Es una pregunta tonta. Porque nadie está todo lo despierto que debería de estar, para no generar desorden, confusión, sufrimiento, dolor.

X: Si estuviera despierta ya hubiera muerto.

Pero siento que cada cosa que repite K es para profundizar mucho. Mira estas páginas de la nueva era y verás el poder que tiene la mente para inventar cosas para no afrontar lo que es.

T. S.: ¿Por qué si estuvieras despierta ya hubieras muerto? ¿Dónde tengo que mirar, para ver las páginas de la nueva era y verás el poder que tiene la mente para inventar cosas para no afrontar lo que es?

X: Están por todos lados o las ideológicas o las religiosas…etc.

T. S.: ¿La New Age? Y más y más. Por eso, como todo es infinito. Llega un momento, en que todo se convierte en una especulación, una distracción.

X: Y eso es lo que hay que ver en cada instante. …ya sea por lo que inventamos o por lo que huimos.

T. S.: Lo importante, es estar consciente, alerta, para ver lo que percibimos. No hay más. Porque, lo que percibimos, si lo vemos en el mismo instante que sucede, instantáneamente está la respuesta que el ‘yo’, no la puede filtrar, contaminar.

X: Así es. Y para eso es necesaria la relación y el vivir.

T. S.: Si no hay relación, es como si fuera la demencia, la indiferencia, la insensibilidad.

¿Vas a comer? Nos vemos luego, si se puede. Un abrazo.

X: OK.

T. S.: Buen provecho. No comas de prisa.

16:21

T. S.: X. Podemos proseguir por aquí. Si quieres y tienes tiempo.

X: En este momento no puedo porque estoy publicando algo. Pero no tengo problema en continuar por aquí.

T. S.: Te voy a contestar a tu último comentario: ‘Me atengo a los hechos. No puede existir el vacío de la mente sin la comprensión de ese “yo” que está operando. El vacío de la mente no es algo a lograr.

X: Sería importante que esperes a que te pueda responder. Sino no es un diálogo. Y algo sustancial ir viéndonos mientras escribimos y respondemos.

T. S: Vale. Vamos a retomar el hilo de la conversación. Luego no hay un motivo. Pero, al principio, ¿cuál era el motivo para leer a JK? Porque tendría alguno, ¿no? Intentar que haya menos injusticia, menos dolor, etc.

X: Comencé a leer a JK cuando comprendí que el conflicto está en mí, que la repetición de los conflictos surge de mi confusión. Y que si no veía lo que él señalaba era seguir repitiendo. Pero no es ahora que pueda dialogar Toni.

T. S.: Pero, ¿cuál fue la pulsión para leer a JK? Era vanidad, era porque él quería lo que tú quieres, la libertad, la honestidad, la no corrupción, la no ladronería, etc. ¿Cuál era ese motivo inicial, cuando comenzaste?

T. S.: Entonces, ¿proseguiremos a las 8 pm aquí?

X: Si, no hay problema, pero insisto que si no nos miramos mientras dialogamos, no será un diálogo.

T. S.: ¿Qué quiere decir miramos en el dialogo?

X: Lo hablamos después, déjame terminar con lo que estoy haciendo.

T. S.: OK. no tengo prisa. Tranquila coge todo el tiempo que necesites. 

X: Gracias.