Torni Segarra

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* El problema no es lo que no decimos. La cuestión es, ¿por qué no lo decimos? ¿Cuál es el obstáculo? El impedimento, ¿no es el miedo, la huida de la realidad que no nos gusta? Por eso, hay que comprender toda la estructura del miedo desde la misma raíz.

* Las leyes de la vida son inquebrantables. Pues todo tiene su programación en relación con todo lo demás. Por eso, todo está unido, interrelacionado con todo. La química, la física, todo tiene su programación. Sus leyes visibles o invisibles para nosotros. Las montañas, los ríos, los océanos, los desiertos, No son un capricho del azar, no están ahí sin ningún sentido, no son algo absurdo. Son el resultado, de unas consecuencias que generaban otras, hasta ser lo que son.

Aunque todo está provisionalmente, aunque duren miles de años. Pues, todo puede cambiar. Como está cambiando ahora la temperatura, alterando el clima, los mares, las plantas, el aire, los glaciares. A causa de las emisiones del gas carbónico, CO2. Que hacen un efecto invernadero. Por lo que, el calor no puede liberarse -hacia arriba el espacio, el cielo-, como cuando no estaba ese ‘invernadero’.

* Para que no haya conflicto, ha de haber compasión, amor. Podemos añadir toda clase de ideas, de soluciones, justificaciones para lo que sea. Pero, cuando hay compasión, amor, no hace falta decir nada, ni especular, ni alabar, ni recriminar. Ni reír ni llorar. Ni ningún blablablá.

* La mejor flor a una persona, es demostrarle amor.

* Cuando tú te desanimas, lo que hay que hacer es comprender el por qué estás desanimado. Y si no lo comprendes, ves más allá del desanimo. No preguntes cómo, hazlo.

* El problema es que los celos, siempre están ahí. Como el deseo, la ira, la vanidad, la violencia. Porque, todo eso es del ego, el ‘yo’. ¿Puede desaparecer el ego?

* Para comprender lo que es, ¿no nos hemos de comprender nosotros mismos? De manera que, cuando vemos lo que es, también vemos que somos felices, compasivos.

* ‘Para ver debemos olvidar el nombre de lo que estamos viendo’.

Por eso, bienaventurados los que no saben nada, pues de ellos es la felicidad, la compasión, el amor.

* ‘¿Por qué, nosotros los humanos, terminamos heridos nosotros mismos?’.

Porque, competimos por todo. Y hay mucho que competir. Lo animales también compiten. Pero, para solamente comer, reproducirse y su espacio vital. Nosotros, tenemos demasiado de todo. Y todo eso que tenemos, lo hemos de defender.

* Es preciso saber, si lo que decimos o hacemos nos va a fragmentar, llevar al desorden. Afortunada es la persona, que cuando empieza a contar algo, a hacer algo, se da cuenta que algo no va bien -la energía no fluye en su totalidad-. Y entonces, descarta toda esa situación.