Torni Segarra

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* ¿Puede desaparecer el ego definitivamente y no volver nunca más? No esperemos que alguien lo conteste, por cada uno de nosotros. Somos nosotros, los que lo hemos de averiguar. Pues todos somos corruptos, de alguna manera. Lo que quiere decir, que vivimos confusos, en desorden. Ciegos, en la ignorancia. Por lo que, no nos podemos fiar de nadie.

* En el ver directamente, claramente, totalmente algo. Está el fin de la ilusión. Ya sea una idea, un error, una teoría, una visión mental.

* ‘Haz lo correcto, incluso cuando nadie esté mirando. Se llama integridad’.

Cuando vemos claramente algo. Entonces, vemos lo que es la corrupción, el desorden. Y aunque estemos solos, estamos acompañados de la conciencia. Que es la visión directa, atenta a lo que hacemos, está sucediendo.

* “Un rey puede practicar la cultivación en la vida diaria sin renunciar a ningún placer real. Puedes divertirte y ganar progreso espiritual también”.

Pero, el karma de su vida placentera, caprichosa, cruel, le perseguirá toda la vida. Si no deja de ser caprichoso, derrochador, brutal, cruel. Con todas las consecuencias, de las personas que lo detestan. Y quieren hacerle daño, derribarlo del trono. Repartir sus propiedades, entre los menos favorecidos.

* ‘¿Por qué, nosotros los humanos, terminamos heridos por nosotros mismos? Siempre ha sido así ¿Por qué?’.

Porque somos animales humanos. Y estamos programados para vivir el programa. ¿Podemos liberarnos sin que no nos afecte esa programación: sobrevivir, comer, vestirnos, refugio, tener un empleo, una pareja, sexo, reproducirnos? 

* Como no puede ser de otra manera, por la fuerza de los hechos, la historia se repite. Cambian los actores. Pero, el drama es el mismo: los pobres contra los ricos: y los ricos contra los pobres. Hay subdivisiones, como la independencia de un país de otro; la monarquía o república, la religión; la colaboración en un bloque de naciones que están en guerra y al que hay que ayudar o castigar.

Eso es así, porque dentro de cada uno de nosotros, la división genera conflicto. Que, al salir a fuera, fragmenta la sociedad. Si cada uno de nosotros, no estuviera fragmentado, generaría orden. El orden que se manifiesta, en la actitud ante los problemas que tenemos, que son el sufrimiento, el dolor, actuando con compasión, amor.

* ¿Si hay dolor, puede haber libertad, amor?

* “Nuestra tarea debe ser liberarnos… ampliando nuestro círculo de compasión para abrazar a todas las criaturas vivientes …”.

Sin ser libres, no puede haber compasión, amor.

* ‘Siempre trabajamos para un mejor mañana. Pero cuando llegue el mañana, en lugar de disfrutar, ¡nuevamente pensamos en un mañana mejor! Hagamos una apuesta mejor para hoy’.

El mañana psicológicamente, humanísticamente, espiritualmente, es una ilusión. Pues, el tiempo psicológico no existe. El tiempo cronológico tiene sentido, para no llegar fuera de hora a una cita. Pero, en el ámbito del amor, de la compasión, el tiempo es un obstáculo. Uno ha de amar a otro, a la naturaleza, a todo lo que existe, ahora. No mañana u otro día, mes o años.

* El ego, si se le quiere vencer es cuando provocamos conflicto, lucha, desdicha. Por eso, el que gana ha de estar pendiente del vencido. Pues, el vencido, el ego, va a ser nuestro enemigo, que quiere no ser vencido. Pero, si lo tratamos con amor, con compasión, entonces no habrá ni conflicto ni guerra entre nosotros.

* ‘La dignidad de muchos políticos está a la altura de su insaciable y voraz codicia, a los que solo les mueve dos cosas, poder y riqueza, personajes éstos sin valores ni principios morales a los que les trae al fresco todo’.

Pero, el problema se agrava cuando los políticos que mandan, son elegidos por votación por nosotros. Es decir, ¿si fuéramos no corruptos, elegiríamos a corruptos? ¿O. es que la corrupción, es como la violencia que está dentro de nosotros, lista para que en el momento que llega un reto que nos desborda, actuemos indebidamente? Por lo que, hemos de ver si podemos ser eso que queremos. Porque, si no lo podemos ser, el mismo deseo de querer serlo, nos deja en la misma corrupción, que es el conflicto, la fragmentación, la violencia, la crueldad.