Torni Segarra

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Conversación con interlocutor,X:

* TS: X. Necesitamos, si es viable, que nos proporciones un número de cuenta bancaria. Para poder enviarles a Evan y a Claudia, el dinero de navidad.                                                    

Te recuerdo, que el último número que nos diste, no aceptaba hacer la transferencia. Hace ya, unos años.

* Interlocutor: Ok llamaré al banco a ver si es posible.

* TS: Gracias.

X, cayó al suelo hace unos días, y no se podía levantar. Al final, con la ayuda de la vecina se levantó. Y estaba un poco mareada. Ya le pasó todo.  

Ayer X, que está para unos días, la llevó con una silla de ruedas, a misa de 20’30. Tanto le insistió, que X, que, no quería llevarla, al final lo consintió.

* Interlocutor: Vaya que susto más grande. ¡Espero que se mejore pronto!

* TS: Ya ha caído, desde hace un año unas seis veces. Es muy dura y cabezota, insistente. Dice: ‘Si caigo al suelo, ¿qué pasa? Y tiene razón.

* Interlocutor: ¡Bueno mientras que no sea se haga mucho daño! Ya está muy frágil.

* TS: Pero, eso es la suerte de cada cual. Porque, ella no quiere encerrarse en casa, sin salir. Y como tiene la excusa de ir a misa. Pues, quiere salir. Y allí ve a sus amigas, etc. Y vuelve como si tuviera diez años menos: lúcida, alegre, feliz.

* Interlocutor: ¡Que bien! 🙂 Eso es la buena energía que recibe de la otra gente.

* TS: Aparte de la buena energía. Es que ella se siente realizada. Ve que aún puede hacer lo que hace: ir a misa. Y encima a las 20’30 de invierno -aunque por ahora es suave el frío-.

Interlocutor: Eso es lo que le hace Feliz. ¡Y mientras lo haga, eso le hará seguir viviendo! ¡Es muy fuerte, con los años que tiene y aún está aquí!

* TS: Yo me olvido de los años que tiene. Le trato como si fuera una amiga. Y hablamos de todo, lo que nos gusta y no nos gusta, si es preciso. Como tú puedes hacerlo con Matt, Evan, Claudia.

* Interlocutor: ¡Si claro! Eso también le dará vida. ¡Hablar y comunicar! Eso es bueno para ella y su cerebro, porque así lo sigue ejercitando.

* TS: Pero lo realmente extraordinario, es la suerte. Pues, sin suerte uno puede morir al nacer, cuando tiene unos años, cuarenta, setenta, noventa. De manera que, es el universo, inescrutable el que parece caprichoso. Que mata sin ninguna lógica, ni razón.                               

Por supuesto, cada vez se pueden vivir más años, que en anteriores generaciones. Pero eso, no quita que se puedan morir de todos los años y maneras: de enfermedad, de accidente, o de cualquier otra situación.

* Interlocutor: ¡Exacto!

* TS: Un abrazo, para todos. ¿O quieres añadir algo más?

* Interlocutor: Tengo que hacer desayuno para los niños. Aquí son las 9:30 de la mañana. Hace frío y estoy tomando mi café. Claudia tiene unas amigas que se quedaron la noche y les voy hacer algo de comer antes de que los padres las recojan. Mándale a la abuelita mi cariño. Abrazos para los dos. Llamaré al banco a ver que dicen y te lo diré más tarde. Quizás mañana, porque es domingo y están cerrados.

TS: OK.