Torni Segarra

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* Ahora hay que saber; ¿qué es el mal? Porque, el mal de uno otro lo encuentra bueno. Y ya estamos en la división de malos y buenos. Cuando solo hay una raza de seres humanos, tanto malos, como buenos. ¿Por qué mi enemigo, según nosotros, lo hace todo malo? Eso es absurdo, infantil, cruel.

* Jesucristo, no quería la violencia, la crueldad, la guerra. Quería la caridad, acoger a los pobres, a los menos afortunados. Repartir las riquezas, los bienes, lo que tenemos, con los que no tienen nada. ¿Cuántos de nosotros estamos dispuestos a ser pacíficos, hasta el extremo de dar la vida por la paz, por negarse a empuñar un arma y no ser asesino?

* La palabra dios, no puede abarcar a la totalidad del universo. Porque, esa palabra dios, es un invento de nuestro dios. Es un dios de encargo, un dios personal.

* No haga nada, porque estamos confusos. Pero, cuando no hacemos nada estamos retando a la vida. De manera que, cuando lo hacemos es un hacer con toda nuestra vida, nuestra energía, que es lo que genera el orden. Un ejemplo, quiero ir a mear, pero al mismo tiempo no quiero ir. Y no voy. Pero, cuando vuelve la necesidad de ir a mear, no hay duda. Hay acción total, absoluta, con toda la fuerza del universo en acción.

* Si me permites preguntarte: Para acabar el parloteo de la mente, ha de haber paz en nosotros, ¿no? Es decir, no dualidad. Es decir, certeza. ¿Podemos entender el infinito, lo que no tiene fin? O la eternidad, que es otra manifestación del infinito. Porque, si no lo entendemos, estamos abriendo la puerta a la dualidad, al paloteo de la mente.

* La confusión llega cuando, oímos algo, pero no sabemos si es cierto o no. Voy a coger el tren o el autobús, pero no sé la hora exacta de salida. Entonces se apodera la confusión, el desorden. Hasta que averigüe el horario de salida. Entonces, todo va sin confusión, vamos directamente al tren o al bus.

* La confusión, el desorden, es tan peligroso que nos puede llevar al sinsentido, a la locura. Cuya consecuencia es la división, el conflicto, los malos tratos, la violencia, la crueldad.

* Primero que nada, no puedo juzgar un hecho del pasado. Pues, eso no es posible. Tampoco puedo hablar de los países. Sólo podemos hablar de las personas, de tú y yo. Porque, el verdadero problema es el tuyo: ¿Cómo vives, cómo te relacionas con las personas que convives, los vecinos, etc.

* ‘…pero si usted esta confuso’.

Claro como tú, como todos. Pero, cuando me doy cuenta que estoy confuso, es cuando dejo de estar confuso. La vida solamente es eso: estar atento, observar lo que sucede dentro y fuera de uno. Y descartar lo negativo, el desorden, la confusión.

* El problema es: ¿Por qué es que se generan los terroristas, las oposiciones, las revoluciones, los tiranos, los dictadores, los que aman a la libertad? Todos son el resultado de la reacción a una situación, que les molesta y la quieren resolver. Y ahí, es donde estamos atrapados: acción y reacción. ¿Podemos ir más allá de la acción y su reacción?