Torni Segarra

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* Se trata del mundo de las personas, que no cambian. Eso es obvio. El mundo físico, el planeta tierra, es otra cosa.

* Todo lo que digamos, tanto se puede negar, como afirmar infinitamente.

* Todo lo que digamos qué es la verdad, el universo, el infinito, ‘dios’. Eso no es.

* Señora, la guerra no comienza en el campo de batalla. La guerra se genera dentro de uno. Y es uno, el que la desarrolla o no. ¿Por qué tenemos miedo? ¿Es qué hemos hecho o hacemos algo a los demás para que nos ataquen, agredan, quieran hacernos alguna maldad?  No estoy en contra de lo que usted haga. Sólo le estoy mostrando la realidad.

* El temor llega, cuando no estamos atentos a todo lo que está sucediendo. Y, ¿qué es lo que sucede? La vida en su totalidad: todo el drama del dolor, y también de la alegría; del llanto y la sonrisa. Y eso, no se puede cambiar. Por eso, cuando me doy cuenta que estoy inatento, es cuando vuelvo a estar atento.

* Por eso, ¿no es una pérdida de tiempo decir que uno sabe todo? Si todo es infinito. Que incluye a lo macro y a lo micro.

* Nuestra relación, es la de dos personas, que se necesitan para completar la vida. Es como la necesidad de comer. Y uno come lo que el otro le da. El problema llega, cuando uno se cansa de la comida que recibe del otro. Y entonces, llega la distancia, la crisis. Aunque, si somos educados, compasivos, uno ha de observar todo lo que sucede. E intentar solucionarlo. Puede que los dos, ya no encuentre interesante la relación. Y los dos dejan de relacionarse, sin causar ningún trauma, depresión, tristeza, o rabia y odio. Pero, si uno ama, o los dos se aman, entonces todo puede proseguir de la manera más adecuada para los dos.

* Por eso, sin muerte no hay vida. Esa muerte quiere decir, morir al instante que acaba de pasar. Si no es de esa manera, la relación no tiene sentido. Porque, la relación es entre dos imágenes. Como los dos raíles del tren que nunca se encuentran. Por eso, una buena relación es un don de la vida. Un tesoro, pero que es más de lo que un tesoro quiere decir. Aunque ese tesoro, no es de nadie. Sólo el universo, con sus caprichos, es el que hace esa gracia que ese tesoro sea.

* Si descargas toda la responsabilidad de lo que te sucede, al otro que te molesta. ¿Eso es la actitud adecuada? No. Porque no solamente hay un generador del problema. Si no que, hay dos generadores de todos los problemas. Uno somos nosotros. Y también los otros, son igualmente culpables. Eso es ser civilizado. Es decir, encarar los problemas con compasión y amor.

Nunca hay un sólo culpable, los somos todos también. Pues el universo es una unidad, donde todo está relacionado con todo.

* En pocas palabras basta. El derroche es no darse cuenta, que lo adecuado es la austeridad. No la del fraile, la del sanniasin, la del mezquino. Si no, la austeridad que nos da la inteligencia.

* ¿Por qué tienes esa manera trágica de ver las cosas, los problemas? Iniciamos estos escritos, no para hurgar en el pasado. Sino para proseguir la relación. Y para que ello sea así, los dos hemos de estar de acuerdo, en que la relación no se va acabar, romper. Al menos por mi parte. Pues, toda relación es lo más sagrado que hay. 

* Todo camino, no sirve para nada. Porque el camino nos atrapa y no tenemos libertad.

El conocerse así mimo, es importante porque conociéndome también conozco a todos los demás, al resto de la humanidad.

* ¿Es que tú te crees que, tu teoría capitalista, conservadora, racista, va a resolver los problemas de la humanidad? El problema de la humanidad -de todos-, son las creencias, las ideas, las teorías. ¿Sabes por qué? Porque nos dividen: tú idea contra la de otro. Y así sucesivamente. Toda idea se antepone entre nosotros, genera división, odio, racismo, etc. ¿Podemos acabar con todas las ideas, teorías, creencias?