Torni Segarra

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* ‘¿Qué eres cuando ves que no hay otro tú sino pensamientos y sentimientos … sustancia irreal?’

Nada. Sólo hay libertad. O, algo que es más que cualquier palabra.  Pero eso, lo ha de responder el que lo pregunta. ¿Lo que digan los demás, qué valor tiene eso?

* ‘¿Es posible saber que nuestra experiencia espiritual no es una alucinación?’ Todo lo que no es mecánico: hacer las necesidades, comer, hablar, comprar y preparar la comida, etc. Eso no es una alucinación. Pero, escribir, tocar música, viajar sin cesar, pintar cuadros, hablar mentalmente con las personas que están lejos, todo eso ¿no es una alucinación?

* La vida tiene parte buena y parte mala. ¿Por qué, queremos que todo sea bueno, agradable, saludable, gozoso? Si sabemos que eso no puede ser. Eso sí que es infantilismo. Los maestros, los gurús, también esconden la parte mala. Para que los que lo siguen, no se asusten, tengan miedo de escuchar la verdad, la realidad.

* Si creemos en un solo dios verdadero, todo poderoso, que todo lo sabe, todo lo puede, todo lo que sucede es su voluntad, la voluntad de él. Y, por tanto, no es admisible ninguna queja, por lo que sucede. Ya se dice: ‘Hágase su voluntad aquí en la tierra, como en el cielo’.

* La lluvia tiene un sonido relajante, si no se pasa. Si dura mucho, si lo hace con mucha fuerza. Pasa de relajante a irritante.

* También tendría que ayudar, a erradicar las violaciones sexuales que se hacen en América, África, Asia, etc., que empiezan a los doce años. Que es la edad, que creen los hombres, que ya son mujeres. Y pueden ser tratadas sexualmente como tales.

* Lo que ha de venir, lo nuevo, no podemos saber lo que es.

* Juego de reyes, de poderosos, de ricos, ociosos.

* El gusto por lo feo. Siempre es feo. Aunque a algunos les guste. Aunque sé, que sólo es una opinión.

* Demasiado trabajo para la vanidad, la mundanalidad, los caprichos de los reyes, poderosos, los ociosos.

* De todas las maneras, los ladrones, van a seguir robando.  Pues a los más ladrones, no lo cogen.

* Cuánta inversión. Tanta que la religión, se ha prostituido. Se ha convertido en vanidad, espectáculo, en un negocio para sacar dinero. Una infamia, para los pobres, los menos afortunados.  Es feo, abominable. Propio de personas banales, superficiales, indiferentes. En realidad, todos esos monumentos, catedrales, iglesias, son idolatría.