Torni Segarra

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* Será difícil, que todas las personas coman hoy. Todos los sabemos. Por lo que, todos también somos responsables, culpables del hambre del mundo -cercano o lejano-.

* Las estrellas, no hablan. Los que hablamos somos nosotros. Lo encontramos preciso. Terapéutico, saludable, hasta se convierte en un negocio para sobrevivir. Pero, también nos puede generar inconvenientes, malos resultados.

* El bien y el mal, es la misma vida. Así que, hay que comprenderlo para cuando vengan malas situaciones, malos resultados.

* ‘El comienzo de la sabiduría es el silencio’.

O no. Porque, la vida es todo. Y ese todo, lo abarca todo: el silencio y el ruido, el hablar o no hablar.

* Pero, el temor puede generar silencio o no. El temor, puede generar una energía con su respuesta. Que es imprevisible.

* Todos somos importantes y vulgares, personas normales. Cuando más superficiales, banales, somos. Más importancia damos a unas determinadas personas. Todos los campeones, que vencen, ganan, triunfan. No se dan cuenta que, si no fuera por los que pierden, ellos no serían vencedores. Por tanto, igual de importante, es un campeón, una miss o un míster, un encargado de la basura, de la limpieza, como el que es un alto funcionario, un catedrático.

* ‘La muerte de algo que no sé qué es, que sentimos nosotros. No sé qué es lo nuevo. Sólo puedo decirte que una intensa energía vibra, y que ya no hay dolor’.

Lo nuevo, desde que nacemos, es la continuidad- Y una vez continuamos vivos cada día, es cuando aparecen los apetitos, los deseos. Que es lo que es la vida. Y la vida no puede cambiar. Igual como les pasa a los animales: la que nace gacela, va a ser la presa de los grandes felinos. Los grandes felinos, son presas, víctimas de las personas: o, agresores y predadores.

Así que, nosotros hemos de comprender el papel que la naturaleza nos ha asignado: bajo, alto, delgado, grueso, ciego, cojo, sordo, enclenque. Ahora falta saber, si ¿podremos deshacernos de todo eso que el ‘yo’ nos genera, celos, miedo, envidia, vanidad, complejos de inferioridad, superioridad?

* ‘Pero esa consciencia es la yoidad del ego’.

La consciencia es la que hace posible el ver lo que sucede. Sin consciencia, es como si estuviéramos dormidos. Los dementes, los que están en coma, borrachos, drogados, es como si durmieran. Pero, falta saber cuándo están dormidos completamente. Nosotros necesitamos la consciencia, para saber que somos Humberto, Toni o María. Los animales, no la necesitan. Pues ellos, no saben que son diferentes unos de otros. Ellos son como nuestras extremidades, todo el cuerpo, que forma una unidad. Es decir, la naturaleza es como una máquina implacable, que funciona como un reloj. Y a cada uno, le llega lo que le toca.

* ‘¿Puede uno no aferrarse a un fragmento en la relación?’ 

Eso sería como conducir el coche temerariamente. Para conducir un vehículo, hemos de asumir unas reglas, unas instrucciones. El cuerpo nuestro, es como un vehículo. Y, por tanto, nos hemos de agarrar a lo que más le conviene a ese vehículo, el cuerpo.

Si ahora pasamos, a lo psicológico, también hay unas pautas que observar para que no nos cause desorden, depresiones, pleitos, huir de las personas o depender de ellas. Ahora viene lo difícil, pasar de las pautas, de lo que nos creemos que nos conviene. Y entregarse a la vida. Es decir, vivir en la nada, el vacío de la mente.