Torni Segarra

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* Todos vivimos en lo desconocido. Tú, Edward, también.

No te compliques las cosas, que todo es muy sencillo. 

*. Pero los propietarios de las plantaciones, ¿lo toleran, lo consienten?

Entonces, la trama es más grande. Pero, el resultado es el mismo: La ausencia de los Derechos Humanos. Es decir, la ausencia de compasión, amor. 

* Si un gobierno, una institución, cuanto más tiempo está en el poder, la corrupción se apodera de él. ¿Qué no habrá en la institución de la Iglesia Católica, después de tantos siglos siempre en el poder? 

* Pero, tal vez, perdería el poder. Y eso son palabras mayores, muy importantes. Porque, el poder es para ellos, la droga más poderosa y adictiva.

Lo que pasa, es que es un amenazador. Y, tiene que hacer lo que hace: halagar a su clientela, y a los que se oponen a él.   

* ‘O nos transformaremos ahora, o nos iremos del planeta tierra’.

Pero, ¿tú ya te has transformado? No te has transformado, porque no te puedes transformar.

Solamente podemos ver la realidad tal cual es, sin tocarla, para no dividirnos de ella.

Y si esa división cesa. El cambio está ahí, en ese mismo momento. Aunque al instante siguiente, o al cabo de media hora, vuelva esa división.  

* Perfecta, no puede ser, o sí que puede ser -ahora, nos lo hemos de demostrar-.

Sólo podemos atenernos a la realidad: cuando hace frío nos abrigamos, cuando hace calor nos aireamos. No hay más.

Aunque puedes dedicarte el resto de tu vida, a inventar lo que debería ser. 

* Total, que, según tú, viven en el ‘paraíso’. No seas inocente, o date cuenta que estás condicionado por tu ideario nacionalista.

Los que trabajan, lo hacen a cambio de dinero. Y los empresarios, quieren ganar el máximo dinero posible. ¿Cómo conseguirán ese dinero que quieren, ‘necesitan’? Explotando, abusando, escatimando, a los que trabajan para ellos.

Eso no pasa solamente con los trabajadores y los empresarios. Pasa en toda relación humana: en el matrimonio, con los compañeros de trabajo, con los padres y los hijos.

Porque, en la vida no queremos ceder, renunciar, no queremos compartir. ¿Sabes por qué? Porque, no tenemos ni compasión, ni amor.  

* La ciencia, la tecnología, tiene su lugar. Pero, en el ámbito espiritual, psicológico, no tiene ningún valor.

Por eso, el menos capaz para la sociedad mercantilista, corrupta, capitalista, puede serlo -capaz- en el ámbito de la compasión, del amor.