Torni Segarra

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* ¿Cómo sabemos que alguien es un dictador enloquecido? Por sus actos torpes, crueles, brutales, que él y su camarilla robotizada, lo justifican por la ley.

Pero, esa justificación no es válida. Pues los nazis también actuaban de acuerdo con su ley, que habían inventado para poder hacer lo que hicieron.

Por eso, todos los crueles, tiranos, ladrones, son sus actos quienes los describen y acusan, sin ninguna ley que lo diga.

¿Por qué uno es tirano, dictador? Porque quiere lo que no es de él. Por eso, como roba, o ha robado hace tiempo, ha de ser cruel, violento. Para, a pesar de robar, poder seguir como si no fuera ladrón, dictador, tirano. Pero eso, es como querer huir de la sombra que proyecta el cuerpo.

Los dictadores, tiranos, no tienen miedo a su pueblo, porque las leyes represivas, inhumanas, que han inventado les basta para dominarlo, con la colaboración de los diarios y televisiones. El dictador sólo teme a los países demócratas, que lo ven como un apestado, subdesarrollado.

* Lo definitivo es: ¿De dónde nace esa violencia? ¿Dónde está la raíz, su causa? Evidentemente está en cada uno de nosotros, cuando nos dividimos internamente, nos fragmentamos de los demás.
La violencia, por tanto, no sale de la pared. La violencia, es el conflicto entre lo que uno quiere y los demás que también quieren: ganar, vencer, triunfar, para tener más cosas, propiedades, ser más rico, tener más parejas, sentir el placer que genera la vanidad, el creer que estamos seguros.
Así que, ya estamos de vuelta: si no hay compasión y amor, seguiremos destrozándonos unos a otros. Como lo hemos hecho, lo estamos haciendo, desde hace doscientos mil años, desde siempre.
Es decir, ser igualitarios, justos, no corruptos ni ladrones, explotando a los menos afortunados. Y viendo realmente la vida cómo es. Y no como me gustaría que fuera, ya que nos divide de la realidad, donde empieza la confusión, el desorden, la anarquía en que vivimos.

*. Más aún. Decían: Todo se puede conseguir sin violencia. Pero, eso era cuando los terroristas los tenían colapsados. Ahora, todo cambia. Y sin esa oposición violenta, se han desmadrado, desbocado, de manera que actúan como tiranos dictadores: corruptos, ladrones, mentirosos, falsos.   

* La mente es incapaz de seguir la realidad de lo que está sucediendo. Por tanto, se divide de lo que sucede, generando desorden, confusión, ausencia de confort.  

* Todo sistema, todo organismo, toda institución, todo gobierno, estado, llevan en sí la semilla de la corrupción. Porque, las personas que las componen, dirigen, son también corruptas, están confusas. Pues, viven en desorden. 

Verlo, comprenderlo, al estar con ello, amándolo, es cuando llega el orden.   

* La totalidad de la mente, es decir cuando el ‘yo’ cesa en su actividad, es cuando todo la energía y sus reacciones son en la excelencia. Donde no hay mente superficial, donde no hay consiente e inconsciente. No hay nada. Sólo el vacío de la mente. Donde actuamos como un robot, sin dudar, sin opción, sin libertad. Sin dejar de funcionar la vida cotidiana: hacer lo que uno tiene que hacer.

Aunque ahí, se manifiesta la libertad absoluta, que es estar libre de juicios, de perjuicios, prejuicios, de condicionamientos, de subjetividad. Donde todo lo que existe lo podemos ver como un telescopio o un microscopio.