Torni Segarra

Seleccionar página
1. Si tenemos corazón es que tenemos amor, ¿no es cierto? Y si tenemos amor, olvidaremos. Porque el amor, quema y destruye todo el pasado.
 
2. Eso que hemos hecho, y que hoy vemos como una locura, dentro de un tiempo puede que lo veamos como una tontería llena de vanidad, algo sin importancia.
 
3. Lo que nos interesa, lo mejor para nosotros, lo encontramos fácil. Ahí podemos ver las trampas que puede hacer la mente, cuando no se da cuenta que todo puede ser relativo. Lo mío, lo que me gusta es todo lo mejor, lo fácil y agradable. Pero lo de los otros, no lo encuentro fácil ni agradable.
Pero los otros también dicen y hacen lo mismo. De ahí esta manera de vivir con todo el desorden, la confusión y los conflictos.
 
4. ¿El desapego no es cuando hay comprensión del hecho de que el apego es un peligro, como un veneno, que nos puede matar? Sin comprensión el apego seguirá ahí, aunque tomemos drogas, viajemos, hagamos prácticas y métodos para dominar la mente. Ya que la mente es ingobernable. Por eso hay que comprenderla, vivir con ella y con lo que genera.
 
5. Eso tiene su trampa. Porque si los seres humanos fueron originalmente creados con cuatro brazos y cuatro pies, y no los hubiera separado corporalmente el dios Zeus y siguieran siendo uno, su mente sería la misma. Ya que la división no nace del cuerpo, si no de la mente, de la psicología, que es según como se comporten y actúen.
De manera que, tanto como si un ser humano tenía cuatro pies y cuatro brazos, como cuando fueron divididos en dos para quitarles fuerza y peligrosidad, su mente divisiva, desordenada y confusa sería la misma. Eso es lo mismo que la mente de un hombre de dos metros, con gran fuerza y poder, que tiene la misma mente que la de un hombre pequeño de estatura, de fuerza y corpulencia.
 
6. El amor lo cura todo. Pero si el destino de uno está para morir, aunque haya todo el amor del mundo morirá. Porque la muerte también forma parte de la vida. Y todo lo que es la vida también es amor. Ya que el mal y el bien, son el producto de nuestra mente, del pensamiento.
 
7. La suerte, Martín, se refiere a: ¿Por qué tú y todos los que leemos lo que se escribe en este grupo, podemos hablar de ello y más o menos entenderlo, cuando hay otros que no lo podrán hacer nunca en su vida? Y así en todo: ¿Por qué hay unos que pueden ser demócratas, aman a la libertad y lo reflejan en sus maneras, y hay otros que son burdos, torpes y no ven los beneficios de la libertad para que cada cual haga lo que crea oportuno? Si no hay libertad no podemos aprender, dependeremos de uno o varios, de lo que nos digan. Pero esos en los que confiamos, también viven confusos, no saben todo, son incompletos, sufren todas las miserias humanas.
 
8. ¿Cuándo decimos no, o sí, es realmente lo que queremos decir, o es una expresión agresiva o aduladora para conseguir un beneficio propio? Lo que importas son los hechos, la acción. E incluso con la acción, tampoco estamos del todo seguros de querer hacer lo que vamos a hacer.
Por lo que hemos de responder a los retos tentativamente, con toda la atención, de manera que no tengamos ya un plan de lo que ha de ser, de lo que tenemos que hacer. Sólo así la puerta está abierta a la libertad, que es la libertad de lo conocido.
 
9. Si nos enfocamos, es decir nos concentramos en algo que queremos seguramente lo vamos a conseguir. Pero eso que hemos conseguido no es lo verdadero. Ya que es el fruto de un plan, de un deseo, que nos divide de la realidad, nos divide internamente. Y si hay división interna, todo lo que hagamos, va a ser como resultado el mismo desorden que queremos descartar. Pues la vida sin orden, es sufrimiento y dolor.
 
10. Si damos lo mismo que recibimos, todo puede acabar en ojo por ojo y diente por diente. Porque ellos también quieren lo mismo que tú, ya que son egoístas e insensibles.
Lo nuevo, el amor, es no dar eso que nos dan que no nos gusta. ¿Lo podemos hacer? Como no la hacemos, por eso lo nuevo es el hacerlo, el no dar lo mismo que recibimos que no nos satisface.
 
11. Inventar otra realidad diferente, porque la que hay no me gusta, nos divide de la realidad, de lo que es, de lo que está sucediendo. Esta actitud nos abre las puertas de la satisfacción momentánea, pero nos lleva también a la miseria humana cuando uno se entrega a ella, se deja atrapar por ella. Pues, esos inventos nos dejan solos con las imágenes, los recuerdos, que son todo el pasado.
Y lo realmente sano y verdadero son los hechos, lo que sucede en el ahora, vivir sin huir con ellos. Las imágenes de la mente, más si son de una persona, nos pueden atrapar de manera que nos pueden dominar y esclavizar. Por lo que hay mucho en juego.
Todo eso es fruto de una actitud romántica y superficial, que antepone lo viejo, el pasado a lo nuevo. Y solamente el amor es lo nuevo.
Si eres afortunada, y quieres, puedes dejar que todo eso salga hacia fuera, para que te vacíes. Y de esa manera al verlo en su totalidad, puedas ir más allá de ello. Si es así, entonces verás todo el peligro que es ese juego de los recuerdos, las imágenes, los sentimientos románticos e infantiles. De manera que, en ese acto de ver, sea la misma acción de comprender y descartarlo.
 
12. ¿Puede algo que obligamos hacer a los otros ser amor? ¿Puede el esfuerzo llevar el amor en sí? ¿O, el amor, que es lo nuevo, lo desconocido, está más allá de lo que nosotros queremos o no queremos? Si decimos que si o que no, es que no hemos comprendido la realidad del esfuerzo ni lo que es el amor.
Por eso hemos de encarar todo lo que nos llega, los retos y desafíos, sin ningún prejuicio, con el sentimiento de ‘no sé’, moviéndonos con la realidad de los hechos. Sólo de esa manera tendremos la mente fresca y ágil para poder discernir, descartando todo lo negativo, todo lo que no es amor.