Torni Segarra

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1. Wim. Todos los que tenemos algo de sensibilidad queremos la igualdad en todos los niveles y ámbitos. Pero, ¿eso cómo se consigue, haciendo una revolución sanguinaria, cambiando el régimen que va a ser igual que el que pretende cambiarlo? Mira todas las revoluciones, las últimas revueltas, ¿qué es lo que consiguen en Túnez, Libia, Egipto, Siria, etc., sino anarquía, confusión, violencia, matanzas? Pues ese mismo sistema de forzar los cambios para que no haya desigualdades, es el que refuerza esas desigualdades.
Pues bien, ¿qué haremos viendo que todos esos resultados de violencia, es lo mismo de siempre? Sólo podemos hacerlo personalmente, cada uno en sí mismo. Ahora bien, lo políticamente correcto –lo vulgar- dice: es que así, si solamente hace el cambio uno, o varios, el sistema de explotación y desigualdad no termina. ¿Tiene esa pregunta sentido alguno? No lo tiene, porque eso es desconocer la realidad que es como es, nos guste o no: violenta y cruel, desigual, etc., y es con eso con lo que tenemos que vivir. Podemos hablarlo e ir más allá de eso. Pero eso no cambiará. Por lo que solamente has de cambiar tú.
 
2. Tan fácil que se lee y tan fácil que se entiende y qué difícil es vivirlo.
Gracias, Rolando, por tu aportación.
 
3. Decir que hay que ser humilde puede que no funcione, ¿verdad? Hasta que no entiendas que uno es como es, y lo viva de manea que no nos genere conflicto interno, decir que hay que ser humilde no tiene ningún sentido ni valor. La humildad llega cuando uno comprende que no puede serlo. Sólo así sin conflicto entre lo que yo quiero -ser humilde- y la realidad -su imposibilidad- es cuando eso puede llegar: la ausencia de conflicto, el amor.
 
4. Gracias por la información. Por cierto incompleta. Pues, lo importante son las personas por sí mismas, no lo que hacen o dicen. Así que saber quién es una persona es igual de importante que lo que dice.
Aprovechando la ocasión quiero deciros, que no sé cómo lo hacéis que lo complicáis todo. Cuando todo es más sencillo. Vosotros lo queréis todo -ganar siempre, ser modernos y buenas personas, etc.- Pero esto no resulta. Porque siempre no se puede ganar, más cuando se está con un negocio cara al público. Y nosotros, el público, no queremos obstáculos ni complicaciones, sino facilidades y resultados prácticos a los problemas que salen con la interrelación técnica con vosotros.
 
5. ¿Por qué es tan placentero comer? Porque, al comer uno se agarra a la vida, sigue viviendo como todos lo hacen: compitiendo, luchando. Y esa afirmación de la vida, es lo que más placer nos da, ya sea el de la vanidad de ser algo, como todos, ya sea porque nos imponemos a los otros. Además el alimento es el combustible para sentir otros placeres: el sexo, la victoria y el triunfo, el vencer a los demás. ¿Se puede ganar un partido de fútbol o de tenis, sin estar bien alimentados? ¿Se puede cazar o pescar, sin estar bien comidos y nutridos?
Pero todo eso, de comer y alimentarnos, que es tan preciso para poder sobrevivir, lo hemos sobredimensionado, de tal manera, que lo hemos convertido en un problema, por el miedo en que vivimos a desaparecer, a no ser nada, a quedar relegados, a ser unos perdedores. Y ese problema del miedo, es el que nos excita y provoca el más y más. Por lo que el problema del exceso de ingesta de comida está relacionado con la manera cómo vivimos.
Sin comprender la vida, cómo funciona, cuáles son sus trampas y engaños, todo lo que hagamos será una repetición de lo que siempre hemos sido: personas con miedo, en desorden, en conflicto, dispuestos a lo que haga falta con tal de vencer y triunfar en todos los ámbitos de la vida. Cuyo resultado es la violencia y la guerra, con su crueldad y todo el horror que generan.
 
6. La libertad, para que sea, ha de ser en todo y para todos. Mientras haya una exclusión, divisiva y generadora de conflicto, la libertad no podrás ser.
 
7. Gracias, Dhiraj Sarvadnya, por el interesante y profundo escrito. Que va más allá del deseo de vivir, del devenir. Y acepta el destino sea cual sea. Y si eso es así, es lo que podríamos llamar la liberación de lo mundano, la iluminación, etc.
Pero todo eso son palabras hasta que no nos llegue la prueba en cada reto y momento de la vida, no al final de ella cuando nos estamos muriendo, sino ahora. Porque la muerte no es solamente cuando muere el cuerpo, sino morir a cada instante a todo el pasado, a todo recuero de lo que he vivido y que está anclado dentro de nosotros. Pues, el problema es el tiempo psicológico, que compara y contrasta el presente, el ahora, con lo que hemos sido ayer, hace años, o hace un solo segundo. Y el tiempo solamente se puede comprender e ir más allá de él, porque siempre va a estar ahí, porque es la vida misma.
 
8. No solamente el primer mundo se muere por exceso de comida, sino que echa millones y millones de toneladas de alimentos a la basura por descuidos en el frigorífico y despensas, o simplemente destruidas. Para ajustar los precios del mercado y hacerlos rentables, también se destruyen cosechas enteras en grandes extensiones de terreno.
Y eso demuestra lo deteriorados que estamos, lo inmorales y corruptos que somos, habiéndolo aceptado de manera como si fuera algo natural como cualquier otra cosa que hacemos. Aunque eso no es nuevo, siempre se ha hecho lo mismo de una manera o de otra: unos tener de todo y otros no tener nada. Los bosques y la caza, eran privativos de un solo señor y nadie podía coger leña ni cazar.
 
9. Para Conxita Àvila, profesora Agregada del Departamento de Biología Animal de la Universidad de Barcelona.
He leído tu escrito, ‘La medicina del mar’, del domingo, 30-6-2013, en el diario…
Cada vez que leo un escrito tan optimista como el tuyo, es cuando veo que el actual paradigma de desorden y confusión va a seguir. ¿Por qué crees que lo que se descubra en los fondos marinos van a resolver los problemas de las enfermedades, etc. si estas van a seguir apareciendo nuevas? Pues, la vida es nacer, crecer, etc., pero también es morir. Es decir, cada enfermedad que conseguimos curar, y vencer hasta cierto punto, eso mismo es lo que provoca otras enfermedades.
Es el desorden el que causa todos nuestros problemas, no las enfermedades y la muerte. Así que lo primero, es poner orden en nuestras vidas. Ese orden que llega de ver la falsedad de creer que nosotros vamos a derrotar a la vida. Y que nos genera deseo y ansiedad, insensibilidad e indolencia, crueldad, violencia.
Y de ese desorden, que es una carrera, como la carrera espacial por dominar y conquistar el sistema solar, sus planetas, etc., siempre va a salir eso mismo que somos: personas con miedo, huyendo de lo que no nos gusta, la realidad, hacia otra realidad que sí que creemos que nos va a solucionar los problemas.
Pero los problemas no se resuelven huyendo de ellos, sino viéndolos en su totalidad, comprendiéndolos y yendo más allá de ellos. Y, esa manera de encarar la realidad -sin división ni conflicto- es la que va a generar el orden que no tiene nada que ver con el miedo a la muerte y su huida para evitarla y postergarla de una manera confusa y desordenada.