Torni Segarra

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Todo lo que hacemos por venganza, aunque hagamos regalos y pongamos buena cara, esa venganza va a volver a nosotros. ¿O es que aún no nos hemos dado cuenta que si sembramos frijoles, por qué van a salir garbanzos o limones?
 
Cuando me siento seguro, es cuando estoy inseguro. Ya que la seguridad no existe. Y todo movimiento en pos de ella me divide de la realidad que es la inseguridad absoluta. Pero si veo toda la realidad, no huyo ni quiero cambiarla, no hago nada al respecto, al no dividirnos, es cuando tengo la máxima seguridad posible.
 
¿El esfuerzo por conseguir algo, no nos hace brutales y crueles? Cuando queremos y deseamos algo que nos interesa, y le damos un gran valor, es cuando perdemos la sensibilidad. Ya que eso que queremos actúa como una apisonadora, que aplasta todo lo que se antepone para conseguir eso que deseamos. Por tanto donde hay esfuerzo, ¿puede haber amor?
 
Para Francisco Mora, Profesor Adjunto de Fisiología y Biofísica de la Universidad de Iowa, EE.UU. Ayer leí tu entrevista en el diario… Gracias.
Es cierto que donde no hay pasión, atención total y absoluta, no puede haber el orden preciso para poder descubrir, aprender. Pues donde hay esfuerzo ha de haber contradicción. Y por eso, el aprender tiene su propia disciplina, donde un descubrimiento lleva a otro.
 
Cuando perdonamos de verdad a alguien, que es algo que sucede en el interior, internamente, dentro de cada uno, todo ya está resuelto. Y entonces, ya no hay necesidad de pedir excusas ni perdón. Pues las palabras van detrás de los hechos.
 
El problema para los cantantes, y los que viven de su imagen, es que ahora no les comprarán sus discos, sufrirán una pérdida económica y social. Si es verdad que no tenían permiso para usar su imagen y manejarla a su conveniencia. Podrían haberlo hecho con los escritores. Pero estos son más espabilados y les podrían demandar.
 
Eso está muy claro, el animal desde que nace hasta que muere tiene miedo, ya sea a los más poderosos que él, ya sea por perder las hembras o los machos, ya sea a que lo expulsen de la manada y le impidan comer, ya sea a los hombres, etc. Así que, como nosotros también seguimos siendo en parte animales, también seguiremos sufriendo miedo hasta morir. Así que, la pregunta es: ¿Puede desaparecer definitivamente esa parte animal de nosotros los humanos? No puede.
 
Cada cosa que hacemos podemos disfrutarla si es que ponernos toda nuestra energía, toda la pasión, si lo hacemos con total atención. Ya sea que freguemos los platos, ir a comprar al supermercado, poner orden en el lugar donde vivimos, o dar un paseo, ir a hacer una visita, leer o escuchar música, al igual como trabajar en el ordenador.
 
¿Qué es lo perfecto? No es acaso lo que yo, o muchos otros, decimos que es perfecto, lo adecuado, lo placentero. Algunas culturas comen serpientes o anguilas, ratas que viven en tierras pantanosas en los arrozales lejos de las ciudades, otros comen larvas, hormigas, saltamontes fritos, perros y gatos, etc. Y todos ellos disfrutan al comerlo, es decir lo consideran lo perfecto.
Con las personas sucede lo mismo, cada cual tiene sus preferencias que le dan su orden que necesita. Así que, las personas tienen sus parejas, que son exclusivas y maravillosas para ellas. Hay quienes con una top model no podrían vivir, no les gusta –y lo mismo sucede a las mujeres con los hombres-. El erotismo –lo que nos atrae y excita- es muy personal y caprichoso.
 
¿Podría haber estás historias si hubiera compasión y amor?  

 

No, Adelaida, a lo desconocido no se le puede tener miedo, porque lo desconocido no es. Lo desconocido vendría a ser un coche para una persona de hace mil años. O sea que aquellos, no tendrían miedo al coche porque no lo conocían, no existía. Ellos tendrían miedo a todo lo que nosotros también tenemos psicológicamente, que conocemos, que es todo lo que nos trae la conciencia, el ser conscientes de la realidad: el tiempo como pasado, presente, futuro; el miedo a la muerte, a estar solo, a la enfermedad, al dolor, a perder algo como el lugar donde vivimos, el país, la casa, la cultura, el empleo, la pareja, un hijo, etc.

Pero el miedo no puede desaparecer, porque nosotros no podemos deshacernos de él, somos como los animales –aunque vayamos vestidos, conduzcamos toda clase máquinas, nos droguemos de todas las maneras posibles-. Eso quiere decir, que el miedo forma parte del diseño original del plan para que pueda funcionar la vida tal y como la conocemos. Pues sin miedo, habría un mayor caos y la vida no podría ser. Pues no tendríamos miedo a la hora de comer en exceso, de agotarnos, de robar, de cazar, de hacer maldades, de vivir en la más pura anarquía. Que es lo que estamos haciendo nosotros, pero con el freno de ese miedo.
Y ese miedo es el fruto, nos llega porque no somos capaces de controlarlo todo, de saber y dominar todo. Por lo que ante cualquier reto no sabemos lo que seremos capaces de hacer –podríamos igual hacer un bien, como un mal, ser crueles, violentos, generar una atroz guerra-. Y esa impotencia se traslada a la hora de no poder dominar ni deshacernos del miedo.
 
Decir que todos somos iguales, siempre lo hemos dicho, pero eso no tiene ningún valor. Lo que vale es vivirlo en cada momento de nuestras vidas. Una cosa es querer algo y otra que eso pueda ser. Pero lo que nos interesa es la realidad, no lo que queremos, deseamos. Y la realidad la ha de descubrir cada cual.
 
La pureza del alma se manifiesta en la energía que tenemos y transmitimos.
 
A medida que unos van teniendo mejores situaciones económicas, la independencia se hace más fácil. Por eso, la independencia se manifiesta en todos los ámbitos: en el vestir, en el vivir la vida cotidiana, en cambiar las maneras que antes parecían imposibles –la liberación de la mujer, el divorcio, etc.-.