Torni Segarra

Seleccionar página

1. Todo lo interno y lo externo está unido. Las experiencias físicas están relacionadas con lo psicológico. De manera que hay un frío, que no tiene una base física sino psicológica. 

Cierta vez vino una persona que estaba viviendo en Malabo, Guinea Ecuatorial. Nosotros aún estábamos comiendo y ella nos hizo una visita. Al tiempo de estar allí, siendo el mes de mayo, en una isla del Mediterráneo, dijo que tenía frio. Pero ese frío lo sentía porque acababa de llegar y estaba desconectada del lugar que había llegado y la manera de vivir de los que allí estaban, tan diferentes de la manera de vivir de los africanos.  

 

2. No lo digamos, vivámoslo. Porque las palabras tienen su expresión y sonido, pero no pueden transmitir lo real, lo que es, lo que está sucediendo. Lo que cuenta son los hechos, no las palabras. Y un hecho tiene toda la energía que tiene la tierra para moverse alrededor del sol. 

Decir te amo, no es amar. Amar es otra cosa, algo que no se puede plasmar en palabras. Porque el amor es algo vivo, dinámico, siempre en movimiento, donde las palabras, los pensamientos no lo pueden seguir. 

 

3. La satisfacción, ¿no está dentro del ámbito del placer y su persecución? Y la satisfacción, a la hora de satisfacerla, no tiene fin, es infinita. 

Por lo que más allá de lo básico y necesario, todo lo que deseemos nos va a llevar al desorden y la confusión. Por eso, la persecución del placer, nos lleva al dolor. El placer en sí no es negativo, es su deseo de repetición de esa experiencia, del más y más, lo que lo hace negativo y falso. 

 

4. Si decimos que algo un día se hará realidad y nos reservamos viviendo para ese día, ¿no estamos desperdiciando nuestra vida? Nadie sabe lo que puede suceder en el futuro inmediato o lejano. Lo único real y verdadero, lo útil para la vida, es el presente, el ahora. 

Sólo en el ahora somos jóvenes, frescos y ágiles, con belleza. Y con el pasado viejos, feos, repetitivos.

 

5. Cuando contamos algo, que queremos transmitir, ya sea algo agradable o algún problema, a medida que avanzamos vamos descubriendo todo eso que estamos contando. Por lo que es una manera de ver más claramente todo eso que es nuestro. 

Dependiendo de la persona a quien se lo contemos, todo va a ser más claro o no. Si es una persona vulgar, superficial, puede que lo complique todo, o sea una especie de chismes con su pérdida de tiempo.

 

6. El señor –dios, los dioses- no les van a resolver los problemas a los enfermos, a los que por su ansiedad y preocupación no pueden dormir, no les va a dar una cómoda cama para dormir a los que viven por la calle. Somos nosotros, los que lo vemos y tenemos la posibilidad, los que hemos de hacer posible eso que queremos que lo hagan los dioses.

¿No es ignorancia, egoísmo, creer que los dioses son los culpables de nuestra mala organización, la mala logística, a la hora de poner orden en la sociedad que hemos construido entre todos?

¿Y ese orden, buena organización y logística, no está predeterminado por la manera cómo vivimos, por todo lo que somos dentro, todo lo que tenemos dentro, que por la fuerza de los hechos se ha de manifestar y plasmar en todo lo que hacemos, en el lugar donde vivimos, con las personas con las que nos relacionamos y convivimos?

Por eso, es uno, cada cual, el responsable de todo lo que sucede, por la falta de respeto, la brutalidad y la injusticia, la crueldad que genera,

 

7. Estar colgado, poseído, dependiendo de alguien, ¿es eso amor? Lo sería si pudiéramos vivir de esa manera sin quejarnos ni desear, solamente vivirlo. ¿Es eso posible? Pues el amor, si hay fragmentación y conflicto con lo que está sucediendo, no puede ser.

Si no es así, si no hay amor, todo es esclavitud, la miseria del dominio sin querer ser dominado, del engañado sin querer serlo, del esperar sin poder soportarlo.

 

8. Las cosas que decimos que son buenas, llegan o no llegan. Hay algo que se nos escapa, que no podemos manejar, que determina la llegada de algo o no.

Eso lo podemos ver cuando alguien enferma y no se puede curar, cuando alguien quiere una buena compañía para vivir y no la encontrará, ni un buen empleo, cuando alguien quiere ser independiente, quiere ser rico y afortunado, o lúcido e inteligente, lleno de vida y lo necesario para bregar en ella en todos los ámbitos, y no hay manera de llegar a serlo.

Pero ese no es el problema, la cuestión es si sabemos realmente quiénes somos y si somos capaces de vivir con eso que somos, sin hacer de ello un problema, sin amargarnos ni convertimos en personas neuróticas.

 

9. ‘Cuando me decía: "Te amo mi amor, te prometo que voy a estar contigo siempre", hacía que mi rostro se iluminara, recuerdo que yo lo abrazaba, y mirándole a la cara le sonreía, le decía que cumpliera y que por mi felicidad no me abandonara, que si lo hacía me sentiría muy sola, porque no conocía un sentimiento más bonito que estar a su lado. Pasó mucho tiempo y su promesa se desgastó, se hizo polvo al viento. Y yo., ya cansada por el tiempo me dejé llevar. Decidí vivir sin él y sólo me dejé llevar.’

La debilidad en el amor, y por eso deja de serlo, es cuando solamente amamos a una persona. En todo lo demás, si hay libertad, el amor estará ahí.

 

 

10. ¿Vivir con esas ilusiones, Giovana, no demuestra que no nos conocemos en absoluto, no demuestra que no sabemos cómo funcionamos todos sin exclusión alguna? Todos estamos unidos, tenemos las mismas reacciones de miedo, de deseo de seguridad, deseo de experimentar placer. Y todo eso va a determinar nuestro comportamiento, ya sea el cotidiano de ir a trabajar, como el de las promesas, el de los enamorados.

Todos buscamos y necesitamos seguridad, ya sea física como psicológica. Y para ello, hacemos lo necesario para conseguirlo. Ese es todo el problema. Si lo vemos y comprendemos, entonces podremos comprender también a los demás en sus maneras.