Torni Segarra

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1. Hay unas sábanas que son afelpadas, que no son frías como las de hilo, que te pueden aliviar con ese frío glacial que dices que sientes en la cama. En cuanto al frío psicológico, eso te lo has de solucionar tu misma, Amelia. Liberándote del pasado, con el que te revuelcas a todas horas con eso que hiciste, y te sucedió, que está todo muerto.

2. Creo que los problemas referentes a la vida, se solucionan yendo más allá de ellos. Y como JK es una persona, nos provoca problemas. Como hacen todas las personas. Por lo que para comprenderlo, y comprender la vida, hay que ir más allá de todos los problemas que nos llegan, que tenemos.

3. El deseo en sí no es negativo, lo mismo que el sexo, etc., al igual que el deseo de comer, de ir a pasear, o al cine. Lo negativo del deseo llega cuando lo manejamos, lo usamos para huir de la vida, de lo que soy que no me gusta ni satisface. Entonces ese deseo -que en sí es tan vital, que reúne toda la energía para que podamos hacer lo que necesitamos-, se convierte en desorden, confusión, una pérdida de energía. Ya que no podemos realizar adecuadamente lo que necesitamos.
Ya que la necesitad absoluta y total, no genera deseo alguno, sino acción directa –sin opción-, la actividad ordenada, lo sagrado.

4. En el descubrir, en el darse cuenta, que cuando nos amamos es cuando podemos amar a los demás, es cuando podemos hacer ese cambio psicológico tan necesaria y preciso.
Ahora bien, hemos de descubrir qué es el amor, no lo que nos han dicho, lo que dice la tradición, las religiones organizadas, o un maestro o gurú cualquiera. Y para comprender lo que es el amor, hemos de descartar lo que no lo es. ¿Es amor poseer a alguien, manejarlo, privarlo de libertad? ¿Es amor el egoísmo, que es la actividad del ‘yo’, del ego, con sus múltiples manifestaciones y sus consecuencias en ideas y teorías, divisivas, que nos generan conflictos, crueldad, violencia y guerra? ¿Es amor la absoluta indiferencia, la indolencia, ante todo lo que ocurre, está ocurriendo? ¿Dónde hay esfuerzo, con su brutalidad y su crueldad, puede haber amor?

5. A cada persona le llega, lo que le puede favorecer para su vida, de lo contrario moriríamos, ¿no es cierto? ¿Puede una persona corriente, sin ser piloto, conducir un avión? ¿Por qué queremos a algunas personas si nosotros no podemos convivir con ellas?
Si comprendemos cómo funciona la vida, cómo funcionan nuestras mentes, el pensamiento, ¿no estaremos descartando todo lo que nos genera y provoca los celos? Los celos son el desorden en acción: no tengo eso que tiene otro, pero yo lo quiero conseguir al precio que sea, aunque me arruine la vida.

6. Lo más importante es conocernos, ver cómo somos, cómo funcionamos. Y si eso fuera así, seríamos capaces de decir cosas como: ‘Te prometo nunca lastimarte, siempre te haré feliz, etc.’
La promesa es una ilusión, pues nadie puede saber cómo va a responder en el futuro, ante un reto que nos desborda.

7. La vida es el paso del tiempo. Y en la vida, con el tiempo, nos llegan alegrías y dificultades, penalidades.

8. Leer, escuchar música, ver videos, ya sean documentales o de porno, implica una inversión de tiempo, que le podríamos ofrecer e invertir en nuestra pareja, o a la persona con quien convivimos, si es que nos reclama la atención. De lo contrario ella se sentirá relegada, sin importancia, cosa que no ayuda a la buena relación. Y sin una buena relación, nada tiene sentido ni valor alguno.

9. El amor por serlo, que es lo sagrado, es un misterio caprichoso, que como llega se puede marchar. No hay explicación racional alguna, al igual como sucede con cualquier evento de la vida.

10. La libertad es poder ver, mirar e ir en todas direcciones, sin que por ello nos genere división ni conflicto.

11. El competir, el vencer, el triunfar, ¿no nos hace brutales y crueles, sin sensibilidad, feos? Por eso, para ser auténtico, completo, entero, no debo competir, ni demostrar a nadie nada que nos valore y nos dé importancia social, para conseguir prestigio y los beneficios que puedan llegar con ello. Pues eso sería corrupción.

12. La utilidad de las manos está en estar vacías y libres, para poder agarrar o sujetarnos para no caer. Pero en cualquiera de los casos, siempre han de volver a estar libres y vacías para que tengan su utilidad para la que fueron diseñadas desde el principio.
Y eso mismo pasa con el pasado, el pensamiento, que hemos de descartar el que no sea útil, para poder funcionar adecuadamente. El pensamiento tiene su utilidad sólo en el ámbito material, técnico, científico. No en lo psicológico ni en lo espiritual, donde se convierte en un obstáculo. Pues el pensamiento, que es el pasado, se interpone con el presente, el ahora.

13. El amor verdadero es entregarnos plenamente en la acción que estamos haciendo a pesar der que podemos salir perjudicados, fallar. Pues la vida, que forma parte del amor, es creación, destruición, amor y construcción.

14. Pero una vez muertos, ¿qué importancia tiene lo que digan o no digan de nosotros, si eso no nos va a afectar de ninguna de las maneras, ya que todo se acabó? El que espera que a su muerte hablen bien de él demuestra su vanidad, arrogancia y egoísmo. Pues todos los que estamos vivos, vivimos, hemos de hacer daño a otros, aunque sea a los que no piensan como nosotros. Y por eso, de una manera o de otra los estamos destruyendo, pues los vemos como un obstáculo e impedimento para poder hacer ese bien que creemos el mejor.