Torni Segarra

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1. Los problemas no van a cesar, siempre los habrá. Viendo que esto es ineludible y no se puede cambiar, no huyo de ese hecho, vivo con ello sin luchar con ello, sin crear un conflicto. Y es entonces, cuando podemos ir más allá de ellos, de los problemas que la vida lleva en sí.

Eso es lo mismo que el frío y el calor: cuando vienen, ellos van a estar ahí, y entonces vivo con ellos sin hacer ninguna lucha ni guerra contra ellos.

 

2. En todo este argumentarlo hay algo que no casa, que no encaja. Pues los problemas, para comprenderlos realmente como son, hay que encararlos tanto en su aspecto macro como micro. De manera que cuando culpamos a otro de malvado, con derecho para los otros de sancionarlo, etc., nos olvidamos que nosotros no estamos libres de maldad. Aunque sea en otro nivel.

¿No explotamos todos a otros de una manera o de otra, ya sea a los que están más en lo bajo de la escala social, ya sea al más débil y menos capaz de defenderse? Si eso es así, como lo es, no es más adecuado empezar la revolución moral –no violenta ni sanguinaria-, ética, igualitaria, humanitaria, por uno mismo. Porque es un absurdo decir: ‘Yo sí que puedo matar, pero tú no puedes y no te dejaré.’ Y si lo hiciéramos el resultado sería más de lo mismo: la corrupción y la maldad pero hecha por unos que por su ignorancia creen que no lo son.

Si nos ponemos en la piel, en el lugar de los políticos, los dirigentes, de los que mandan, etc., queriendo hacer como ellos, tendremos que actuar de la misma manera que ellos. Es decir, encarando los problemas sólo en el nivel macro, olvidándonos del nivel micro que es lo que es un ser humano, vulnerable, con miedo, que pasa por todo el dolor de la vida, que le hace ser capaz de realizarlas peores acciones inenarrables por lo espeluznantes que son.

 

3. ¿No es mejor trabajar por lo que dijo un hombre, por lo que tiene de verdadero, que por la vida que llevó, su nombre, su cartel? Lo importante es el cuadro no quién lo pintó.

 

4. Tal cual están las leyes en el mundo dominante –EE.UU., Europa, etc.- ayudar a los necesitados puede ser delito. Ya hace unos quince años prohibieron dar limosna por la calle, denunciando al que da y al que la recibe.

Todo eso tiene su sentido a la hora de poner orden, al igual como la prohibición de la venta ambulante. Pero las autoridades deberían de gestionar esos problemas de manera que no haya pobres que tengan la necesidad de pedir y vender por la calle para poder subsistir.

Como siempre, ¿quiénes son los que votan a los políticos que mandan, deberán ser iguales los dos: corruptos e inmorales generadores de desorden, no?

 

5. ¿Se pueden cumplir las promesas? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que una promesa es como querer alcanzar algo perfecto. Y como la perfección no existe, tampoco es posible cumplir una promesa.

Prometo que haré esto o aquello, pero como hay unas circunstanciase imprevistas que no controlamos, no podemos cumplir la promesa. La pregunta es: ¿Por qué prometemos, nos comprometemos con algo que es del futuro, que siempre es imprevisible?

 

6. Para morirse, sólo es necesario morirse. Todo puede ser una causa que nos lleva a la muerte. Pero mientras estemos vivos esas causas, que nos llevan a la muerte, no funcionan en nosotros. Por lo que seguimos con el misterio de la vida y sus maneras.

 

7. Para que venga lo nuevo, lo viejo tiene que morir. Y en ese morir nos llega el vacío, porque no compondremos, nos resistimos, tenemos miedo de estar solos ante la vida. Pero la vida tiene sus maneras implacables, por lo que si algo nuevo ha de venir ese vacío que nos perturba va con lo nuevo.

 

8. La razón para cambiar reside en la necesidad, ya sea física o psicológica. Porque si no hubiera el espoleo de esa necesidad, no haríamos nada. Nos espolea el frío y el calor, las glándulas, el hambre, nos espoleo el miedo, el dolor de no ser nada ni nadie. Y ante esos retos es preciso reaccionar, hacer algo, actuar.

 

9. El coquetear es cosa de dos: del que se prepara para ello haciendo lo necesario para llamar la atención y del que lo percibe y responde a eso. Es como el seducir o enamorarse de alguien: han de haber dos que quieran, lo necesiten.

 

10. Para ser feliz hemos de vivir plenamente. Y para eso, hemos de ser vulnerables. ¿Sin tener vulnerabilidad puede haber amor?

 

11. Nadie ni nada puede evitar que seamos libres, independientes. Los que se oponen están condenados al fracaso, a la vergüenza de ser tiranos.

 

12. Te amo porque te necesito y tú me necesitas a mí. ¿Es eso realmente el amor? Cada cual lo hemos de descubrir. Pero el amor no es aliviar una necesidad. El amor incluye a la necesidad, pero no lo es exclusivamente.

 

13. El tiempo psicológico es un invento para eludir el dolor. Yo estoy mal, pero en el futuro estaré bien. Y en esa huida hacia el futuro desatendemos al presente, al ahora, que es el dolor. Y de esa manera no puede haber comprensión de esa cosa tan extraordinaria que es el dolor.

Nosotros no queremos sentir dolor, huimos de él, y por eso es que cuando lo sentimos el tiempo parece que no pase, sea tan lento. Y como contrapartida, cuando nos libramos momentáneamente de ese dolor, el tiempo no cuenta, pues pasa ligero, o no lo percibimos.

 

14. Ya sea que uno lea libros, sea culto, o no lo sea, eso no es determinante para ser auténtico, veraz, honesto. Pues sólo estando libres de corrupción e inmoralidad, es cuando somos bellos y atractivos.

 

 

 

 

 

1. Los problemas no van a cesar, siempre los habrá. Viendo que esto es ineludible y no se puede cambiar, no huyo de ese hecho, vivo con ello sin luchar con ello, sin crear un conflicto. Y es entonces, cuando podemos ir más allá de ellos, de los problemas que la vida lleva en sí.

Eso es lo mismo que el frío y el calor: cuando vienen, ellos van a estar ahí, y entonces vivo con ellos sin hacer ninguna lucha ni guerra contra ellos.

 

2. En todo este argumentarlo hay algo que no casa, que no encaja. Pues los problemas, para comprenderlos realmente como son, hay que encararlos tanto en su aspecto macro como micro. De manera que cuando culpamos a otro de malvado, con derecho para los otros de sancionarlo, etc., nos olvidamos que nosotros no estamos libres de maldad. Aunque sea en otro nivel.

¿No explotamos todos a otros de una manera o de otra, ya sea a los que están más en lo bajo de la escala social, ya sea al más débil y menos capaz de defenderse? Si eso es así, como lo es, no es más adecuado empezar la revolución moral –no violenta ni sanguinaria-, ética, igualitaria, humanitaria, por uno mismo. Porque es un absurdo decir: ‘Yo sí que puedo matar, pero tú no puedes y no te dejaré.’ Y si lo hiciéramos el resultado sería más de lo mismo: la corrupción y la maldad pero hecha por unos que por su ignorancia creen que no lo son.

Si nos ponemos en la piel, en el lugar de los políticos, los dirigentes, de los que mandan, etc., queriendo hacer como ellos, tendremos que actuar de la misma manera que ellos. Es decir, encarando los problemas sólo en el nivel macro, olvidándonos del nivel micro que es lo que es un ser humano, vulnerable, con miedo, que pasa por todo el dolor de la vida, que le hace ser capaz de realizarlas peores acciones inenarrables por lo espeluznantes que son.

 

3. ¿No es mejor trabajar por lo que dijo un hombre, por lo que tiene de verdadero, que por la vida que llevó, su nombre, su cartel? Lo importante es el cuadro no quién lo pintó.

 

4. Tal cual están las leyes en el mundo dominante –EE.UU., Europa, etc.- ayudar a los necesitados puede ser delito. Ya hace unos quince años prohibieron dar limosna por la calle, denunciando al que da y al que la recibe.

Todo eso tiene su sentido a la hora de poner orden, al igual como la prohibición de la venta ambulante. Pero las autoridades deberían de gestionar esos problemas de manera que no haya pobres que tengan la necesidad de pedir y vender por la calle para poder subsistir.

Como siempre, ¿quiénes son los que votan a los políticos que mandan, deberán ser iguales los dos: corruptos e inmorales generadores de desorden, no?

 

5. ¿Se pueden cumplir las promesas? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que una promesa es como querer alcanzar algo perfecto. Y como la perfección no existe, tampoco es posible cumplir una promesa.

Prometo que haré esto o aquello, pero como hay unas circunstanciase imprevistas que no controlamos, no podemos cumplir la promesa. La pregunta es: ¿Por qué prometemos, nos comprometemos con algo que es del futuro, que siempre es imprevisible?

 

6. Para morirse, sólo es necesario morirse. Todo puede ser una causa que nos lleva a la muerte. Pero mientras estemos vivos esas causas, que nos llevan a la muerte, no funcionan en nosotros. Por lo que seguimos con el misterio de la vida y sus maneras.

 

7. Para que venga lo nuevo, lo viejo tiene que morir. Y en ese morir nos llega el vacío, porque no compondremos, nos resistimos, tenemos miedo de estar solos ante la vida. Pero la vida tiene sus maneras implacables, por lo que si algo nuevo ha de venir ese vacío que nos perturba va con lo nuevo.

 

8. La razón para cambiar reside en la necesidad, ya sea física o psicológica. Porque si no hubiera el espoleo de esa necesidad, no haríamos nada. Nos espolea el frío y el calor, las glándulas, el hambre, nos espoleo el miedo, el dolor de no ser nada ni nadie. Y ante esos retos es preciso reaccionar, hacer algo, actuar.

 

9. El coquetear es cosa de dos: del que se prepara para ello haciendo lo necesario para llamar la atención y del que lo percibe y responde a eso. Es como el seducir o enamorarse de alguien: han de haber dos que quieran, lo necesiten.

 

10. Para ser feliz hemos de vivir plenamente. Y para eso, hemos de ser vulnerables. ¿Sin tener vulnerabilidad puede haber amor?

 

11. Nadie ni nada puede evitar que seamos libres, independientes. Los que se oponen están condenados al fracaso, a la vergüenza de ser tiranos.

 

12. Te amo porque te necesito y tú me necesitas a mí. ¿Es eso realmente el amor? Cada cual lo hemos de descubrir. Pero el amor no es aliviar una necesidad. El amor incluye a la necesidad, pero no lo es exclusivamente.

 

13. El tiempo psicológico es un invento para eludir el dolor. Yo estoy mal, pero en el futuro estaré bien. Y en esa huida hacia el futuro desatendemos al presente, al ahora, que es el dolor. Y de esa manera no puede haber comprensión de esa cosa tan extraordinaria que es el dolor.

Nosotros no queremos sentir dolor, huimos de él, y por eso es que cuando lo sentimos el tiempo parece que no pase, sea tan lento. Y como contrapartida, cuando nos libramos momentáneamente de ese dolor, el tiempo no cuenta, pues pasa ligero, o no lo percibimos.

 

14. Ya sea que uno lea libros, sea culto, o no lo sea, eso no es determinante para ser auténtico, veraz, honesto. Pues sólo estando libres de corrupción e inmoralidad, es cuando somos bellos y atractivos.