Torni Segarra

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01.     Si no vamos más allá de cada palabra y ver que hay tras de ella, el hablar es un acto meramente descriptivo que no se atiene a la realidad. Uno puede decir que le gusta algo, porque con esa afirmación va a sacar un beneficio, cuando en realidad no le gusta en absoluto.

 
02.     ¿Podemos controlar la vida, nuestros actos, sean los que sean? Tanto si decimos que sí, como que no, eso no lo sabemos. Pues nosotros tenemos una resistencia que más allá de ella, nos podemos desbordar. Nadie sabe cómo va a responder ante una agresión física, una violación, un ataque continuado psicológicamente. Por lo que, lo que nos queda es vivir y soportar todo eso que la vida y su misterio nos trae.
 
03.     ¿El ‘yo’ puede decir: ‘No he tenido nunca sentimiento de ‘yo»?
 
04.      Sin el dolor, seríamos como los animales. No tendríamos conciencia, actuaríamos en una sola dirección: siempre yo. Que es el egoísmo sin consciencia, sin ser conscientes de la vida, de lo que generan nuestros actos en los demás, en nuestro entorno.
 
05.     ‘Prefiero ser loco y feliz, que normal y amargado’. ¿Si buscamos la felicidad comportándonos como locos, cómo nos va a llegar si esa locura nos va a llevar a más desorden, confusión y al caos?
 
06.     Para tener muchas mujeres, no hay que quedarse con ninguna. Pues si se queda con una, no hay opción para más. Eso es lo lógico, que tiene sus ventajas y sus desventajas. Pero la cuestión es: ¿Es amor, amar sólo a una persona, sea hombre o mujer?
 
07.     ¿El amor es la rutina del dar? Si el amor se convierte en una rutina, en un deseo a satisfacer, en una actividad que es un escape de nuestras miserias, ese amor no lo será en absoluto. Será una actividad bien vista por los demás, por la sociedad, ya que nos dará popularidad y realce social, nos proporcionará satisfacción y placer. Pero ese amor será solamente arañar en la superficie de los problemas. Ya que nos generará un deseo de satisfacción, de más y más, aislándonos con tal de sentir esa satisfacción. Por lo que ya no atenderemos debidamente a los retos que nos llegan, pues los veremos como un estorbo, un impedimento para sentir ese placer en que sea convertido ese amor.
 
08.     La vanidad, la autocomplacencia, hace que digamos toda clase de tonterías, hace que nos hagamos dogmáticos dándonos suma importancia a quienes somos y lo que hacemos.
 
09.     No nos arrepintamos de lo que hemos hecho, pues eso es el pasado, y está todo muerto. El pasado aunque sean buenos recuerdos, tampoco sirven para nada, son un estorbo para encarar el presente con sus retos y desafíos de la vida. Y si vivimos de esa manera, la felicidad estará con nosotros. La felicidad llega con el vacío de la mente, donde los recuerdos del pasado y las proyecciones del futuro, de devenir, no pueden ser. Lo que hacemos no es lo importante. Lo importante es cómo lo hacemos, si ponemos en ello toda nuestra pasión y energía. Ya que para que algo sea sagrado y verdadero, no ha de haber ni división ni conflicto en nosotros.
 
10.     Lo que hacemos no es lo importante. Lo importante es cómo lo hacemos, si ponemos en ello toda nuestra pasión y energía. Ya que para que algo sea sagrado y verdadero, no ha de haber ni división ni conflicto en nosotros.
 
11.     Si luchamos, si nos esforzamos para conseguir algo, por importante que creemos que es, convertiremos la vida en una competición, como en un partido de fútbol, de basket. Y entonces la brutalidad y la crueldad, estarán ahí. Porque la lucha, el esfuerzo, la contienda por vencer y triunfar, nos dividen de los otros.
Pero cuando opera la inteligencia, no hay esfuerzo ni lucha, porque todo es el gozo de vivir. Porque la inteligencia, es el amor.
 
12.     La mente tiene la capacidad de inventar, de alucinar, todo lo que sea capaz. Pero eso, no es la realidad, lo verdadero, ¿no es cierto, Hannsy? Por tanto, a partir de ahí todo es falso, es una ilusión, que nos va a traer más desorden, más confusión, más miseria. Aunque podamos seguir diciendo infinitamente que somos magos, con poderes psíquicos o cualquier otra tontería.
 
13.     Hola Francisco. ¿Qué cuentas? Explica o describe lo que quieres e intentaremos abordarlo e investigarlo. Puedes hacerlo por email. En mis datos personales tienes mi dirección. Pero te la pongo: t.segarra.si@gmail.com
 
14.     Cuando dudamos, es cuando empezamos a ser inteligentes, pues la mente tiene que inquirir, buscar, investigar, salir del surco de la rutina y la repetición, que es donde más a gusto está ya que se siente segura. Pues con lo viejo y repetitivo, no puede vérselas con lo nuevo que no sabemos lo que es, que le molesta y desagrada. Pero lo nuevo es la llegada del amor.
 
15.     El sufrimiento siempre es lo mismo: lo que nos genera dolor. Da igual que sea del pasado, del presente o del futuro, el sufrimiento nos hará feos, neuróticos, amargados. Por eso, el sufrimiento y el dolor, han de ser descartados. Y eso sólo puede ser mediante la comprensión desde su misma raíz.
 
16.     Por eso la solución a los problemas, pasa por resolver nuestro problema que es nuestra vida. Es decir, cada cual ha de hacer lo que nos gustaría que hicieran los políticos, las autoridades, los dirigentes. Y entonces, ya no somos responsables de la corrupción ni de la inmoralidad que hay en todos los ámbitos. Porque nosotros lo hemos descartado de nuestras vidas, de nuestra manera de vivir la vida cotidiana.
 
17.      Cuando damos algo que es preciso, entonces aparece lo sagrado. Y lo sagrado es el orden, es el amor.
 
18.     La libertad lo abarca todo. Porque la libertad todo lo quema, donde no queda nada. La libertad, para que sea, hemos de ser libres de lo conocido, que es el pasado. Cuando vamos más allá del tiempo psicológico –el devenir, como yo seré, yo llegaré, etc.-, que es nuestro invento, como consecuencia de la evolución mental, que nos hace diferentes de los animales, es cuando la libertad puede ser.