Torni Segarra

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1. Todo lo que hacemos, cada acción va a generar su fruto. Y ese fruto, a su vez, va generar y obligar a hacer otra acción. En una dinámica que no tiene fin. De ahí que el presente, todo lo que hacemos, es tan importante, tiene tanto valor. Ya sea cuando hablamos, escribimos; ya sea cuando caminamos paseando o corriendo, cuando comemos, trabajamos, Lo importante no es lo que hacemos, sino como lo hacemos. Pues si tenemos orden, este orden se manifestará en todo lo que hacemos. Y es ahí donde todo puede cambiar.
Es decir si descarto lo negativo, lo falso, el desorden, lo que queda va a ser el orden. Y este orden, aunque pueda ser poco vistoso, silencioso, va a cambiar toda nuestra vida, nuestra manera de vivir.
 
2. Tener tantas ganas es algo natural, es la consecuencia del deseo de algo. Así que, si no comparo mi deseo, que son mis ganas, con las de los otros, no habrá problema alguno de más o de menos, de exceso o no. Si no hay comparación, si no nos cotejamos con los otros, no habrá fragmentación interna en nosotros, y el orden estará ahí. Y ese orden va a generar más orden, ya sea que nos guste o no.
 
3. Cuando alguien es sincero, ¿no es preciso que los demás reciban esa sinceridad y lo vean como algo extraordinario y original? Y es entonces, cuando la relación es algo que tiene sentido, porque es directa y va de alma a alma.
 
4. ¿La sonrisas se pueden coger o ellas nacen de lo profundo del alma? Todo lo que hacemos, ya sea que demos o recibimos, lleva en sí el deseo de ganancia, de búsqueda de seguridad. Es cuando no hacemos nada, que eso que está más allá de las palabras, que es el amor, puede florecer.
 
5. En toda pregunta, si no es para investigar en el ámbito material, técnico-científico, hay algo agresivo, que hace daño. Cuando decimos a alguien: ¿De dónde vienes, dónde estabas, por qué has tardado tanto, qué estabas haciendo, no es todo eso algo que puede molestar, inmiscuirnos en su intimidad, provocar algún daño?
Las verdaderas preguntas ni se hacen ni tienen respuestas, cada cual lo ha de descubrir y atenerse a ello.
 
6. Nina. ¿Si hay excusas, el amor nos sirve como ese amor, que es capaz de generar la inteligencia de la compasión?
 
7. La mente y el cuerpo están conectados, unidos. Así, cuando el hambre realmente es, toda nuestra mente y nuestro ser tienen hambre y harán de todo para poder comer. Lo mismo sucede con el frío y el calor intenso, que conmueve al cuerpo y altera a la mente.
 
8. Ignorar, la indiferencia, no nos libra de los problemas. Es la comprensión de los problemas desde la raíz, lo que hace que no nos confundan, ni busquemos sus causas, las excusas, que no es posible encontrar. Ya que el origen de todo, que es lo desconocido, no lo podemos saber.
 
9. Lo auténtico, lo nuevo, llegan como un regalo de la vida. Porque no ha habido ni interés ni deseo alguno para que lo nuevo llegue. Y es entonces, cuando somos completamente inocentes de eso que ha llegado, ya que no es nuestro, de nuestro ego, del ‘yo’.
 
10. ‘Quiero que hagas el amor. Uno nuevo. Uno que yo no conozca, uno que no se rompa, que no canse, que sea para siempre… para mí y para nadie más.’
¿Es eso posible? Puede ser. Porque ese hecho, no va a poderse repetir. Lo que queremos es su repetición del hecho que ya hemos vivido con anterioridad. Por tanto, eso que queremos como no va a poder ser, lo que llegue por fuerza va a ser lo nuevo, aunque no nos guste. Y ese es el problema, que ya hemos establecido lo que queremos, hemos hecho un modelo a seguir, un amor de diseño.
 
11. Alguien que vea el desorden que hay por todas partes, con la corrupción y la inmoralidad, con la indiferencia a todo lo que sucede, ha de vivir en un estado permanente de revolución. Pero esa revolución ha de empezar por la psicológica, dentro, internamente en cada cual. Porque si la revolución no empieza en cada cual, en uno, entonces será la misma repetición de lo que hay: división, enfrentamientos, conflictos, con toda la corrupción e inmoralidad, que nos lleva a la crueldad y la violencia.
 
12. La vida tiene muchas sorpresas, y a veces hemos de hacer lo necesario para sobrevivir, de manera que solamente tenemos lo que hay. Y con lo que hay, con nuestra situación personal de cada cual, hemos de hacer lo posible para poder funcionar, que es vivir la vida, sobrevivir.
 
13. Sí, Yevakte, sé que es un mensaje. Pero en ese mensaje hay algo que es negativo porque restringe la posibilidad de vivir. Que como tú bien dices, ha de haber libertad para tomar una opción, para decidir, para coger o desechar.
Así que ahora yo te lo digo a ti, pero sabiendo que puedes hacer lo que quieras, tienes absoluta y total libertad para hacer o no. Porque si imponemos a los demás lo que nosotros queremos, y los otros lo aceptan sin más, entonces es cuando las personas se convierten en robots, en máquinas peligrosas, como si fueran armas de fuego, que se pueden usar para hacer toda clase de desastres, robar, invadir, matanzas.
 
14. El problema es si esos estados de paz, de éxtasis, de silencio, de felicidad, van y vienen recurrentemente. ¿Es posible vivir de esa manera –con paz, éxtasis, silencio, bienaventuranza- sin división ni conflicto alguno, hasta que uno muere, perece? Porque si no es así, seguimos estando dentro del mismo ámbito, plano, paradigma, del sufrimiento y el dolor.
 
15. Cuando no huimos del aburrimiento, sea la persona que sea con quien compartimos el aburrimiento, es la mejor, la idónea para ese momento –si es que ella tampoco huye de ese aburrimiento-.