Torni Segarra

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1. Para que haya tranquilidad ha de haber paz en nosotros. Y esa paz y tranquilidad interna llega, cuando no tenemos asuntos pendientes que nos alteran. Y entonces llega lo que se llama la ausencia de la mala conciencia. Y es cuando podemos dormir o hacer cualquier cosa sin necesidad de tomar antes una pastilla, algún medicamento, que nos aquiete esa mala conciencia, nos de tranquilidad y orden.

2. Cuando pedimos algo a alguien, es cuando entramos dentro de la confusión y el desorden. Pues el pedir, si no es algo de absoluta necesidad como el comer, beber cuando estamos sedientos o el dormir, se convierte en un capricho del ego, del ‘yo’. Y el ‘yo’ falsea las necesidades para no sentirse inseguro, pues tiene miedo a la soledad. Por lo que eso que pedimos es confuso y nos va llevar al desorden.
Ahora bien, si uno tiene una verdadera y absoluta necesidad, irá a por eso que necesita sin necesidad de palabras lisonjeras, inventa problemas y obstáculos. Es porque no tenemos claro eso que queremos, que nos hacemos parlanchines, poetas, habladores. Pero todo eso no hace que consigamos lo que necesitamos. Sólo la acción, libre de todo pensamiento tanto de aprobación como de rechazo, hace que eso que necesitamos llegue a nosotros, y con ello el orden.

3. La autoridad destruye porque el que la tiene dice: ‘Yo sé’, ‘Tú no sabes’. Y ahí la relación no puede ser. Para que pueda haber relación hemos de mirar en la misma dirección, ha de haber una cierta complicidad emocional. Para tener la actitud de: ‘No sé.’ Y es desde ahí donde puede llegar lo nuevo, que es el resultado de la verdadera relación.

4. Es ahora el momento cuando llegan los cuentos, las mentiras, pero de esa manera como las personas sabemos hacer todas a la vez, como una epidemia contagiosa mental. Decimos cosas que suenan bien al oído, pero ¿por qué decir que nos querremos sólo un día especial, y al día siguiente seguimos indiferentes, faltos de amor?
Cuando la sociedad –incluyendo la religión, la cultura dominante, etc.- inventa y tolera una moda, si no hubiera un negocio para sacar beneficios no lo haría ni toleraría. Por lo que como somos mezquinos, comerciantes y políticos con su palabrería, esas fiestas tan fatuas, llenas de emociones y pomposidad, es cuando las hacemos posibles.

5. "Por cada minuto que estés enfadado, pierdes sesenta segundos de felicidad".
Si no comprendemos por qué es que estamos enfadados, frustrados, seguiremos perdiendo el tiempo sin poder gozar de todo lo que nos rodea. Primero uno tiene que ser consciente del estado de enfado, de rabia, de tristeza por no haber conseguido algo o de haberlo perdido. Y después llegar hasta la raíz de ese problema que tenemos. Para ello no hemos de huir ni querer cambiar esa situación tan desagradable, sino aceptarla, vivir con ella, junto a ella, sin tocarla, y ella misma nos enseñará lo que, nos contará su secreto y llegará la solución. Cesando ese enfado, frustración o rabia, tristeza, que no es más que división interna.

6. Cuando decimos a alguien que le amamos, deberíamos lavarnos la boca porque ya la tenemos sucia. ¿Sabemos lo que quiere decir amar, lo que significa esa palabra te amo, amor? ¿Cuántos nos negaríamos por otro sin que mediara ningún beneficio, sin que hubiera un negocio encubierto, una satisfacción que alimentar? ¿Cuántos daríamos la vida de verdad, no como sale en las novelas y el cine, sino en la realidad de nuestras vidas, teniendo que morir, dejar esta maravillosa vida? ¿Es eso posible, dar la vida por otro, sin ninguna recompensa ni beneficio afectivo, moral, de vanidad, porque lo manda la tradición o la moda? Eso no lo sabremos si la vida no nos pone a prueba, con ese reto.
Mientras tanto, nos decimos que nos amamos pero es un amor raquítico, mezquino, pobre, lo que quiere decir que no es amor en absoluto, sino una idea, una ilusión, algo que funciona a base de mentiras, un salvavidas para poder consolarnos y sobrevivir.

7. La vida sin ser vivida con toda libertad para poder ver y mirar en todas direcciones, no tiene sentido ni valor alguno. Pues la vida para ser esa cosa extraordinaria que es, tiene que participar y llegar lo nuevo. Y lo nuevo, nada tiene que ver con lo viejo y repetitivo. Lo nuevo es lo que llega después de haber descartado, todo el pasado con sus recuerdos, ideas y teorías.

8. El cambio si hacemos lo necesario para que llegue, él ha de llegar. No hay nada que hacer. Ver la inutilidad del deseo de cambio. Morir a lo viejo que se repite sin cesar. Entonces el cambio llega como un ladrón que no lo esperábamos, llega por sorpresa, sin que medie nuestra voluntad.

9. Cuando queremos dar a otro todo lo que tenemos, si no es que tiene una necesidad y nos lo pide, de una manera o de otra, ¿tiene eso algún sentido? No lo tiene. Y puede que le agobiemos y molestemos, huyendo de nosotros. Pues en ese dar le estamos quitando la libertad porque va a depender y se va a esclavizar a nosotros y a eso que le damos.
Y, Roxana, el amor no es eso. El amor no quiere ni desea nada. Solamente él es, sin más, como un capricho de la vida. Porque si lo tocamos, le amor desparece, ya que lo queremos manejar, hacer que dure, que sea para siempre.

10. La vida y las personas son tan importantes y valiosas, que no podemos jugar con ellas haciéndoles falsas promesas, con palabras lisonjeras y halagadoras, para sacar un provecho o beneficio placentero.
Y si eso lo hacemos, es como si estuviéramos haciéndonoslo a nosotros mismos. Ya que todos estamos unidos, de manera que el daño que hacemos a los otros, por la fuerza de los hechos eso llega también a nosotros.

11. Instruir no es programar y condicionar para que alguien sea de una determinada manera. Porque eso no funcionará, ya que cada cual tiene que vivir para poder comprender eso que le dicen.
Por eso, la instrucción es la misma libertad. Pues sin libertad no podemos ver, indagar, inquirir eso que se nos dice, para poder ver si es falso o verdadero. Si uno no tiene una experiencia verdadera dentro de sí en la que ve lo verdadero, la verdad de lo que son las cosas y cómo funcionan, cuando lleguen los retos no podrá encararlos adecuadamente. Ya que tendrá que ir al pasado para ver y recordar lo que le dijeron, lo que dicen los libros, etc.
Cuando los retos nos requieren toda la energía en el mismo momento en que nos llegan. Es absurdo cuando alguien nos pide un favor, que se tiene que satisfacer inmediatamente, que le dijéramos espera un poco que vaya a consultarlo con mis apuntes, o en el libro que yo considero sagrado. Es lo mismo que el médico que se enfrenta a una urgencia, que no puede consultar sus libros, ni contrastar con lo que le dijeron eso que tiene delante, pues todo está ahí en ese instante él solo y su acción inmediata para salvar la vida o no.
Y en ese instante, en esa soledad ante los hechos, sin huir de ellos, es donde está el orden que es amor, que es la inteligencia que nos dirá lo que hemos de hacer.