Torni Segarra

Seleccionar página

4274. Si queremos que seamos todos libres, ¿cómo podemos imponer a los demás, que hagan lo que nosotros queremos?  

 

4275. Tú crees que haces el bien, pero los resultados que tú no ves, generan también el mal. Cuando uno elige a una pareja, las que te querían a ti como pareja, al sentirse rechazadas, les estás haciendo un daño.

El mal y el bien, se retroalimentan, están unidos. Esto es muy difícil de comprender, porque todo nuestro entramado mental, moral, se derrumba.

Otro ejemplo: están asaltando un supermercado las personas pobres, que no tienen nada. La policía llega allí, y ve a los saqueadores, llevarse todo lo que encuentran.

Por tanto, la policía los reprime violentamente, les hace daño, para que no prosiga el desorden, la anarquía, que el dueño del supermercado está viendo, desesperado, sin poder hacer nada.  

El bien, como fin último, no existe. Es una ilusión. Si tú eres padre, y tu hijo de pocos años se desmadra, lo vas a reñir, a reprimir, lo puedes golpear. ¿Dónde está el bien absoluto?

Todo depende del reto. Si te agreden físicamente, ¿vas a poner la otra mejilla? Tú no lo sabes, no podemos tener ninguna certidumbre.  

 

4276. Es preciso comprender que la vida es como es, y no se puede cambiar. La vida lo incluye todo: lo que nos agrada, el placer, salirnos con la nuestra, conseguir los deseos. Y lo que nos disgusta, no nos agrada. 

Primero, hay que ver que estamos condicionados, programados, para vivir como lo hacemos. Deseando lo imposible: vivir sin problemas.

Pero los problemas y la vida son lo mismo. De manera que, eso hay que comprenderlo desde la misma raíz. Y entonces los problemas, son una sucesión de situaciones, que son precisas para que podamos sobrevivir.

Pues, sin problemas la vida no podría existir: el frío, el calor son precisas, cuestionar algo es preciso; disentir, enfrentarse a algo o alguien también lo es. Hacer algo, trabajar, dedicarse a alguna cosa para poder sobrevivir, es connatural con la vida.

Así que, cuando nos damos cuenta verdaderamente, que la vida tiene sus problemas, y que no podemos hacer nada para deshacernos de ellos, es cuando los problemas los podemos vivir con gozo, con alegría.

Pues, eso que creemos que es un problema, ya no lo vemos como problema. No está. Ha cesado, desaparecido.

Esto requiere una gran atención, una seriedad en todo lo que hacemos, de manera que no nos dividamos de la vida tal y como es.

 

4277. Todo lo que alguien diga, para obligar a uno para que haga algo, o reprimir para que no lo haga, ¿no va eso contra la libertad?

Cuando alguien dice a otro: ‘Cíñase al tema!’. ¿Hay libertad para el que recibe esa información?

Ni tampoco hay libertad, cuando uno prohíbe a otro, que le vuelva a decir lo que le ha dicho, sea lo que sea. 

 

4278. No. Es el orden de la vida del Yogui, lo que afecta a su cuerpo. Y a todo lo que le sucede. 

 

4279. El camino de la meditación.

La meditación, es ver a cada instante el juego de la el pensamiento, la mente, que huye de la realidad, que quiere inventar otra realidad, ver los movimientos de astucia, los movimientos para huir de la realidad que no me gusta, por otra que me satisfaga más.

Para ello, la mente ha de estar completamente silenciosa, quieta, no neurótica, confusa. De manera que, lo que vea no pueda identificarse con ello.

¿No se han dado cuenta, qué cuando alguien habla mal de un país, si uno se identifica con ese país, le llega la confusión, el desorden, la fealdad de la mente, el miedo, el querer cambiar esa opinión, siente odio, rabia? Pero, si estoy completamente atento a todo lo que se está diciendo, lo que se diga no nos va a afectar, ya sean los insultos, los desprecios, las mentiras.

La meditación, el estado donde no tiene cabida el ‘yo’, es el mayor destructor de la neurosis, del miedo, de la ansiedad, de la competitividad, del estrés. Porque, uno no tiene nada que defender ni atacar, ni cambiar, sólo observa como la realidad va mostrando lo que son las cosas, que ella va cambiando sin cesar.

Por eso, la meditación, parece que sea contradictoria, mentirosa, porque en ella no hay reglas donde agarrarse. Ya que, todo es libertad total.

De manera que, la palabra mentira no tiene sentido. Pues, la meditación es en el ahora, donde no hay tiempo para cotejar si lo que se dice es verdad o mentira. Y si hay mentira, la meditación la comprende, la absorbe, la limpia y le da el orden necesario. 

 

4280. Si hay un cambio, éste ha de empezar por uno mismo.  

 

4281. No hay que olvidar, que el ego somos nosotros.

Los especialistas, lo que han hecho es querer separarlo de nosotros, como si fuera algo ajeno a nosotros. Debido a sus males que genera, a la maldad que provoca.

Pero, esa intencionalidad bobalicona, no sirve para nada. Pues, el ego siempre ha estado ahí. Y tal vez, siempre lo estará.

 

Así que, uno viendo todo eso, no pelea, ni se divide del ego, ni huye, ni hace ningún conflicto. Si no que, lo ama, le da su lugar, y entonces cesa en su actividad. Que es, como si no existiera.