Torni Segarra

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5268. Solamente la justificación de los asesinos, es válida si admiten sus asesinatos. Todo lo demás, los pone más locos al querer negar y ocultar lo evidente. Entrando en un estado rabioso, con sus brotes psicóticos, alucinaciones y delirios.

 

5269. ¡Cuánto dolor se le ha hecho a la piedra!

 

5270. ¿Cuándo trabajará de verdad para solucionar el genocidio contra los palestinos? Porque nunca lo solucionan. Si no puede porque los que mandan no lo dejan, que lo diga y que dimita. Para que los bobos que no se enteran, estén informados de lo que realmente sucede: la mafia de los poderosos que hacen lo que les da la gana.

 

5271. La nada toda ella es ‘peligrosa’. Porque la nada se puede convertir en no nada. Que es lo que es la realidad. O los asesinos no serlos sin la participación de las víctimas. O la desaparición del miedo. Y así hacernos inmanejables.

Pero al final está ahí, como un cobrador de supermercado, el destino de cada cual.

 

5272. El gobierno es preciso -sea individual o colectivo-. De lo contrario el caos, el desorden, la indiferencia y la crueldad, serían aún más espantosas.

¿Nos imaginamos sin el administrador del edificio donde vivimos? ¿Nos imaginamos sin las sanciones a los corruptos, ladrones defraudadores?

 

5273. En un conflicto las dos partes son culpables. Pero el que se excede se hace asesino y responsable del exceso, de las matanzas, torturas, etc. Es decir, si no hay contención, que llega con el entendimiento, la inteligencia, el que quiere vencer se hace como una fiera enloquecida.

 

5274. Otra mentira más, para condicionar a las personas de lo que no puede ser, la libertad como dicen que es: la opción de hacer lo que nos dé la gana.

La libertad es sin opción.

 

5275. Esas adicciones son los que generan los problemas, los conflictos, las guerras y las matanzas. Porque ser adicto al fútbol, es tan peligroso como ser nacionalista, fanático religioso, atrapado por una idea o teoría política, o de lo que sea. Pues nos divide, nos roba la sensibilidad, nos distrae de la realidad. Y nos hace crueles, asesinos, sin que nos demos cuenta hasta que estalla una crisis con todas sus consecuencias de enfrentamientos, luchas, disputas, violencia.

 

5276. Todo es la misma basura: todo para mí, nada para ti. ¿Y eso se sostiene por sí mismo o hay que sostenerlo por la violencia, la crueldad, las armas y las matanzas?

 

5277. Los guerreros tienen un mal destino. Porque no saben lo que hacen, tienen lavado el cerebro de manera que el miedo es su combustible y energía para poder dirigirlos para que sigan siendo guerreros, matando y destruyendo todo lo que tiene vida.

 

5278. No sabemos realmente lo que pasa en las prisiones, en las torturas. Pero el horror está ahí, en todo el lugar: en las personas, en las paredes, en los muebles.

 

5279. Todo juego para ganar, es la guerra en acción. Por elegante y refinado que sea.

 

5280. Si la clase trabajadora fuera inteligente, no lo sería como es. Porque no viviría, no haría   el juego aceptando al capitalismo, al consumismo, la vanidad, el exhibicionismo. Y es ahí donde se pierde y queda atrapada por los capitalistas salvajes.

 

5281. Para acabar con el terrorismo, primero hemos de acabar con nuestro terrorismo.

 

5282. Si no hubiera jóvenes ignorantes y sumisos, ¿se podría hacer una guerra? Pues los viejos gagás, no la pueden hacer. Ya que su cuerpo no sirve.

 

5283. Se insulte o no, los hechos no se cambian ni detienen. Los hechos son las matanzas y las masacres contra personas inocentes.

Y el bobo o astuto Obama, con la Unión Europea, no dicen nada claramente para obligar a detener la masacre. Y sí que pueden. Como lo hicieron y lo hacen en Ucrania, solamente con advertir.

 

5284. El pasado está muerto y no sirve para el presente. Por lo que toda excusa, toda imagen de víctima, de que se tienen traumas del pasado, etc., son todos inventos para hacer un negocio con ellos. Y ese negocio es el del poder.

Lo más grave es que hay un coro mediático que acepta, promueve, está a gusto con ese negocio de la queja, del victimismo, para seguir consiguiendo los beneficios del poder.