Torni Segarra

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956. Dilo como quieras pero si no hay muerte no hay vida. Mira un bosque: todos los árboles están peleando por su espacio. Y el más grande no le deja que se expanda y crezca el más pequeño. Y los anímales se comen unos a otros para alimentarse tan naturalmente como otra actividad corporal. Y del animal a los hombres no hay nada más que la mente más desarrollada, que también ha de matar para sobrevivir. Para no matar te has de dejar matar. ¿Tú lo quieres, lo aceptas, lo toleras, lo podrías soportar, el que te maten de la manera que sea?

 

957. Creer que alguien es un ejemplo, con  el que te comparas, al que hay que imitar, seguir, es ignorancia. Pues todo lo hemos de comprender nosotros, para que eso sea verdadero. De lo contrario seremos como los esnobs que hacen e imitan  la manera de vivir de los demás.

 

958. Toda medida en el ámbito material, técnico, tiene su sentido: la distancia que hay de aquí hasta allá. Pero en el ámbito psicológico la medida, que es el tiempo de ir de aquí hasta allá, es negativa porque nos crea un objetivo que hay que conseguir. Y todo objetivo, el llegar a ser, nos divide del presente, del ahora, que es todo lo que nos llega. Ya que para responder adecuadamente a lo que nos llega, que es cada reto, hemos de tener toda la energía en su máxima posibilidad.

 

959. ¿La dependencia es amor? Tanto si decimos que sí, como si no, no nos va a traer la inteligencia para comprenderlo. Por tanto, encaro ese hecho de la dependencia con la actitud mental de no saber eso que es. ¿El amor puede ser explicado, definido, catalogado? No se puede, porque el amor está más allá de las palabras, los conceptos, las ideas, que son del pensamiento, que es la memoria, que es tiempo, el pasado. Así que el amor mientras no haya ni división ni conflicto interno está ahí.  

 

960. ¿Existe un límite para luchar por alguien, por algo? El único límite es el interés y la necesidad que tengamos por una persona o cosa.

 

961. Dejar la flor para tomar la espada, es una decisión dramática, radical. Pero la necesidad de cada cual es la que prevalece. Nadie puede rechazar o aprobar cualquier decisión que hagamos, pues eso es de uno y nada más.

 

962. Esas personas tan de diseño, lo mejor para nosotros, ¿son reales o son un invento que nos gustaría que se hiciera realidad? Si nos conociéramos verdaderamente, realmente, cómo somos, y cómo funcionan nuestro pensamiento, la mente, veríamos la tontería que es querer y desear una persona fuera de serie, alguien exclusivo para nosotros.

 

963. Tener un plan preconcebido de cómo he de reaccionar ante una situación, una persona, eso es confuso, nos genera desorden. A los retos se les responde en un instante. Y si es así, el pasado que es la memoria de todo lo que ha sucedido, no puede intervenir.

 

964. A algunas personas les atrae lo prohibido. Tal vez es que están medio dormidas, o huyen de algo, y por eso necesitan la sacudida de lo prohibido para que las despierten o  haga olvidar la situación en que viven.

 

965. Para que las cosas, lo que vivimos, no dejen  residuos hemos de acabar con ellas, llegar hasta el fin donde todo queda desgastado, completado, consumido. De lo contrario eso va a perturbarnos, a alterarnos, a confundirnos, llegando el desorden.

 

966. Hemos de ser libres e independientes para que la vida tenga sentido. De lo contrario seremos como marionetas en las manos de los demás. Y ya sabemos cómo son los demás: son  como nosotros capaces de hacer cualquier tontería con tal de dominar y explotar a las personas.

 

967. Todos a la vez para conseguir lo mismo es el fracaso de las ideas y teorías. Pues eso genera la brutalidad y la crueldad de la imposición. Donde la libertad no puede ser.

 

968. Cuando nos conocemos verdaderamente, las preguntas de quién es más infiel, es más esto o aquello, no tiene sentido. Porque en el conocimiento de uno mismo, es el conocimiento de todos los demás.

 

969. Detrás de todo cielo, que es una ilusión superstición, está la realidad de la vida: nacer, crecer, esplendor, decaimiento, enfermedad, sufrimiento y dolor, muerte. De ahí no hay huida posible. Hay que vivirlo. Y sólo podemos ir más allá de ello.

 

970. En la comprensión de todo el problema está su solución. No en el centro o en la periferia.

 

971. El problema es ver claramente, verlo con toda libertad. Pues sólo la comprensión del desorden, trae la inteligencia para ser libre de la confusión que impide que el orden pueda ser.

 

972. ‘Yo soy la conciencia, la experiencia de mí mismo, como ser humano.’

Ahora lo tenemos que vivir. Y para vivirlo hemos de comprenderlo como un hecho, como la realidad que es.

 

973. ¿El amor es el producto de la mente que coteja, escudriña los posibles beneficios de ese amor, es esperar la recompensa por tratar bien a una persona, a los otros? ¿O el amor lleva en sí la belleza que destruye todo egoísmo, miedo y deseo?