Torni Segarra

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 525. ¿La religión, que se fundamenta en el amor, puede tener reglas, preceptos, dogmas y leyes? No porque todo eso mata el espíritu, nos hace duros como las piedras, fríos y crueles. Viendo por todas partes problemas que queremos resolverlos con nuestras normas y leyes. Pero lo complican aún más todo, pues el amor, y su compasión, no pueden ser.
Así que la religión, el amor, para que sea, no ha de haber la autoridad del que dice que sabe, de los dogmas y normas, ni ritos, ni de los libros llamados sagrados y sus enloquecidos relatos.
 
526. No sabemos cómo van a resultar al final todos nuestros deseos. Pues nuestros deseos que perseguimos no son la realidad por la que se rige la vida, sino un invento placentero, por el miedo que tenemos a la vida y a la muerte.
 
527. Si fuéramos completamente des condicionados, libres, entonces no harían falta ni la religión, ni los gurús, ni Jiddu Krishnamurti, ni los libros, etc.
Por lo que, el problemas es ver, comprender, y descartar todo el condicionamiento.
 
528. La verdad, la verdadera enseñanza, es ver la realidad tal cual es y atenerse a ella. Eso es lo que han hecho todos los maestros, gurús, salvadores.
 
529. Para que la serenidad de la mente llegue, y con ella el amor, es preciso comprender por qué ese deseo sin fin por ser realizado. Es el miedo al presente, al devenir, y al pasado, el que confunde a la mente.
 
530. Líbrate de ese dios, de los dioses, pues ellos son tan pesados y poderosos que te aplastan y no te dejan levantarte ni caminar. Sólo tú has de ver todo eso cómo funciona, de manera que cuando te desanimes, te desesperes, comprendas y seas libre para poder tener toda la energía necesaria para liberarte de todos esos problemas.
 
531. La felicidad y la belleza van juntas, pues son lo mismo: la comprensión y la liberación de los conflictos.
 
532. Son decadentes, vulgares, superficiales. Pues poner en el centro de sus vidas sólo el sexo, lo dice todo de ellas.
 
533. Quien nos quiera nos ha de querer tal como somos. Pero nosotros también hemos de querer a los que queremos tal y como son. ¿Es eso posible? Pongámoslo aprueba y lo descubriremos.
 
534. Los otros no pueden hacernos felices, de la misma manera que nosotros tampoco podemos hacer felices a los demás. Somos nosotros los que tenemos que ver que la felicidad es cosa de cada cual. Ya que la felicidad reside dentro de uno, cuando comprendemos cómo funciona la vida, cómo funciona nuestro pensamiento y la mente.
 
535. El silencio prologado en una relación, tras una discusión, puede ser aterrador, pues eso puede significar que es el fin de esa relación.
 
536. La tristeza y la alegría no hay manera de someterlas. Solamente hay que vivirlas, como se vive todo lo que no podemos alterar ni descartar: el calor en verano y el frío en invierno, el cuerpo que nos toca vivir con él, el color de la piel.. Sin hacer de todo ello un problema.
 
537. El bien absoluto no existe. Sólo existe el descartar lo negativo, el dolor, el sufrimiento.
Puedo amarte solamente mucho a ti, ayudarte para que puedas superar tus dificultades y necesidades, en todo lo que pueda, pero tú hacer un mal uso de toda esa ayuda. Pero eso no es el problema.
 
538. Una mujer pobre y desafortunada dijo cuándo se le daba un dinero para poder afrontar las necesidades del día: ‘No quiero caridad.’
Ella quería respeto, comprensión y aceptación de quién era y cómo era. Para ella, eso era lo más importante.
 
539. Cada persona vive el momento que le toca vivir. Y en ese momento hay unas situaciones que ahora nos parecen atrasadas, increíbles que existieran. Aunque la realidad era esa. Y no había otra. Pero la felicidad es independiente y libre de todo que sucede, de lo externo.
 
540. Esa revolución traerá esa misma corrupción que quiere eliminar. Porque sus métodos violentos, que generan la anarquía y el desorden, ya son corruptos e inmorales. La revolución empieza en uno: no hagas a los otros lo que no quieres que te hagan a ti.
 
541. Las revoluciones violentas, con su crueldad, la anarquía y el caos que generan, ¿pueden llevarnos al orden para ver si podemos solucionar los problemas? Traen orden, pero es el mismo desorden que se pretende combatir, cambiar, eliminar. Porque esas revoluciones son lo mismo que lo que hay: división y todo lo que genera de enfrentamientos, celos y envidias, odio al otro que no piensa como nosotros. Es decir es una lucha para vencer, para triunfar. Pero el vencido no va a estar quieto y ya ha empezado su propia revolución para vencer y derrocar al que le ha vencido y derrocado a él.
Por lo que la revolución interna de cada cual, es la que tiene sentido y va a traer el orden. Pero eso nosotros no lo entendemos, no creemos en ese orden, creemos que nuestra  revolución personal no tiene ningún sentido ni valor. Solamente creemos que todos hemos de hacer la revolución, todos a una, como un ejército.
Y es ahí donde estamos atascados: creyendo que los problemas se solucionan desde fuera hacia dentro. Cuando es justo al revés: los problemas se solucionan dentro, en lo interno. Y eso que nace dentro es lo que va a afectar a todo lo de fuera.
Si es afortunado, póngalo a prueba y verá qué cosas tan extraordinarias suceden: el orden que es el fin del conflicto.