Torni Segarra

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* No le demos más vueltas, todo está unido. Y todo lo que tiene vida, ha de sobrevivir, hasta que lo maten para alimentarse los otros, o se muera de viejo o de enfermedad.

Todo eso es una obligación, como en una dictadura implacable. Y en eso, se incluye a los terrícolas.

 

* «Todo es Dios y no hay Dios».

Todo es el universo en acción sin parar. Misterioso, implacable, lleno de su orden que es el nuestro.

 

* Aceptar la realidad, lo que es, lo que nos sucede es preciso. Pues todos al nacer, hemos de recibir lo que nos toca -alegría, sufrimiento-.

 

* “La lógica de que los niños criados en escuelas respetuosas y hogares amables serán incapaces de valerse por sí mismos en el ‘gran mundo malo’ es errónea, por decir lo menos. No, no tenemos que presentarles a nuestros hijos la crueldad del mundo dándoles una probada en casa. Mi casa no es una zona de guerra. Mis hijos estarán preparados para el mundo real porque reconocerán el abuso cuando lo vean. Normalizar a nuestros hijos a la crueldad o el maltrato, no es normal. Detengamos eso.”

Si los retos -lo que nos llega- son insoportables. ¿Estamos seguros de la respuesta que haremos?

 

* Todo se repite. Porque vivimos en la repetición: una época larga de dolor -violencia. guerras, etc.-. Le sigue otra de depresión. Y le sigue otra más alegre, expansiva, hedonista.

Hasta que hay tanto desorden, caos, que vuelve otra guerra. Y todo prosigue igual, de la misma manera.

 

* La llave está en conseguir satisfacer nuestras necesidades. Ya que la necesidad es la ley.

 

* “¡Nunca la humanidad ha tenido más oportunidad de conocerse a sí mismo!”,

Si ahora sucede lo mismo que hace millones de años.

Cada persona tenía que hacer, lo mismo que se hace ahora: nacer, comer, sexo, buscar seguridad; y vivir el máximo tiempo posible.