Torni Segarra

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* Las palabras sólo sirven en el ámbito practico, doméstico. Pero en el ámbito psicológico, humanístico, no tienen valor. Porque, la realidad de la mente y sus palabras, llevan dentro de sí, la contradicción, el conflicto. Podemos decir, te amo y al instante siguiente no ser lo que esperábamos de esa palabra te amo. Por lo que, eso parece agotador por la velocidad que nos imponemos. De manera que, el silencio se convierte en un bálsamo, para la mente y lo que está más allá de ella.

* Aquí también el frio, ha empezado a hacernos poner la ropa de invierno. Ahora hace 9 grados, con viento de componente norte. Al principio, después del verano caluroso, es agradable. Pero cuando se empieza por necesitar la ropa de abrigo, nos damos cuenta de lo agradable que es vivir en verano. Por lo menos a la hora de vestirnos, de comer, de dormir. Eso sí, si es que el calor no aprieta demasiado. Gracias, por tu amabilidad, Araceli.              

* La ley, como todo, es subjetiva. Sobre todo, para los que no creen en ella. De manera que, hay una ley que no está escrita; y que, por eso, no es ley en absoluto. Podemos decir, que existe la ley de la naturaleza, pero ésta sólo la respetan los animales no humanos. Nosotros podemos decir, que, como los animales, la necesidad es la ley. Pero esa ley, que tiene su orden. No es completa, para el que quiere vivir haciendo el menor daño posible, a todo lo que existe. Y ahí es donde empieza, el vegano -abstenerse de comer alimentos, y usar servicios, de origen animal-,  

* El problema de los ignorantes, y lo que hacen, es un problema nuestro. Porque, ellos están en un nivel moral, de desarrollo mental, muy primario. Por eso, ¿dónde hay esfuerzo, obligar, puede haber amor? Por lo que, sólo podemos describir la realidad y sus problemas, sin juzgar. Para que cada uno, vea los problemas y los comprenda. Y eso se consigue, con la libertad para poder mirar, ver en todas direcciones.  

* La felicidad, es moral y amoral. Porque, la moralidad, y la inmoralidad, son relativas. Forman parte de cada uno. Tanto la víctima, como el verdugo, tienen su moralidad para poder justificar sus actos. Los violentos, los que hacen la guerra, lanzan bombas encima de ciudades. Y si lo hacen, es porque su moralidad lo consiente. Los EEUU, cuando lanzó la primera y la segunda bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki, dijeron que era para reducir las muertes. Ya que, la parte bombardeada, vencida, ya no podría defenderse. Y por tanto no haría, ni seguiría, la guerra. De manera que las muertes, se reducirían.      

* Una cosa, es alimentarse de animales. Y otra cosa, es jugar a destruir durante media hora, la espalda de un toro con hierros, hasta asesinarle, indignamente. Pues, un hombre con el que tiene que jugar, para que haya paridad, igualdad, no injusticia, dignidad, es con otro hombre igual a él.

* Creo que hay una diferencia entre los animales humanos y los que no lo son. Pues, los animales no tienen consciencia de que son. Son como lo robots, pero de carne y huesos. Pues, los animales, como los robots, van en una única dirección, sin poder salir de ella. Los animales, no se suicidan.

* Nos hemos desarrollado mentalmente, inventando el ‘yo’. Porque, creemos que ese ‘yo’, lo va a controlar todo; y nos va a dar seguridad. Pero en el ámbito humanístico, el de la compasión, amor, ahí seguimos estancados. Como hace doscientos mil años. Y como consecuencia, tratamos a la naturaleza, a la tierra sin ningún respeto. Es decir, ni tenemos amor ni compasión por la tierra, todo lo que hay en ella. Que es de momento, la única casa que tenemos, proveedora de alimentos, de todo lo que necesitamos, para sobrevivir.

* ¿Creen que, porque uno es presidente, y representa a los menos afortunados, tiene que vivir como un pobre, como los menos favorecidos? Si tienen la oportunidad de ir a casa de un multimillonario, de un terrateniente, un capitalista salvaje. Entonces, tendrían que bombardearla, quemarla. Ya que ahí, sí que verían derroche, despilfarro, montones de ropa, de zapatos, de aparatos, lujos chabacanos, caprichos, muebles carísimos, piscina, gimnasio.

Así que, creo que se han equivocado, por el odio, la envidia, lo celos, de un hombre sencillo, pobre comparado con los otros presidentes que hay por todo el mundo. El odio, los enloquece, hasta llegar a matar, a destruir.