Torni Segarra

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* Cuando alguien muere es el fin. Todo lo demás, entierros, funerales, ir al cementerio, es una pérdida de tiempo. El que pueda, si quiere, ha de confortar, de alguna manera, a las personas que vivían con la persona que se ha muerto. 

 

* Las personas, no cambian. Somos nosotros los que no nos comprendemos. Y, por tanto, tampoco comprendemos a los demás, que son como nosotros. Pues tienen las mismas necesidades: comida, ropa, refugio, afecto, cariño, que haya respeto, consideración, misericordia.  

 

* Es que esos países, que se quieren lavar las manos, no lo pueden hacer. Ya que están implicados, pues son cómplices con los que provocan tanta desgracia. Pues, esos descarados que son indiferentes, les venden toda clase de armas, bobas, aviones, pertrechos militares, para que puedan hacer esas crueldades sin límite. Hacer genocidios.  

 

* El dolor, no se puede cambiar, ni erradicar. Se tiene que comprender, e ir más allá de él.  

 

* ‘Cuando te das cuenta que eso de ser adulto, no es tan divertido y que tendrá que serlo por el resto de tu vida’.

Entonces, es cuando empiezas a ver, el problema que es la vida. Pero, no hay más. Es lo que hay. Huir no es la solución. Y no hay que hacer un drama. Si no, un gozo, una alegría, pase lo que pase. Ya que la vida tiene sus maneras, sean las que sean, que no se pueden cambiar.   

 

* Es la absoluta indiferencia, la absoluta falta de sensibilidad, de compasión por las personas, lo que nos hacen como si fuéramos animales salvajes.

Tener y gastar para los caprichos, es la locura en la que vivimos. Aunque nos hemos acostumbrados a esa locura desbocada, sin freno. El problema, viene cuando esa locura se torna contra nosotros.

Entonces, bramamos, gritamos, nos organizamos para la guerra, sin importarnos matar, asesinar a quien sea, con tal de que esa locura egoísta, no nos haga daño. Aunque creemos que somos civilizados, sensibles, con nuestros carísimos, decadentes inventos y creaciones. 

 

* Primero que nada, te pregunto la religión, ¿es superstición, idolatría, paganismos, fanatismo de subdesarrollados mentales? No lo es. Pero, vosotros los católicos, mediante las artes de brujos descarados, habéis lavado los cerebros, programado, para que las personas, sencillas, superficiales, vulgares, crean que sí lo es.  

 

* Creer que uno sabe, y otros no, es la ilusión del ‘yo’ -que es ignorancia-. Pues nadie sabe todo. Y si no sabemos todo, es como decir que no sabemos nada.  

 

* Hagamos lo que hagamos, montemos un sólo gobierno mundial, o muchos, mientras seamos corruptos, votaremos a gobiernos corruptos. Así que, si queremos políticos, gobiernos, no corruptos, hemos de empezar nosotros por dejar ser corruptos, inmorales.  ¿Lo haremos? Ese es el reto que cada cual, si es que somos serios, sensibles, ha de encarar, resolver.  

 

* Tan supersticiosos, idólatras, paganos, son los templos de adoración, como los que los adoran, o van allí a adorar a imágenes de piedra, de madera, pinturas, etc. Creyendo que son santos, tienen algún poder curativo, liberador, influyente para después de la muerte ir al cielo, al paraíso.  

 

* Y, ¿antes de los agujeros negros qué había? El descubrir no tiene fin, es infinito. Es una inversión de energía, de dinero, que nos puede destruir. Es tan dañino como cualquier otra adicción. 

 

* Y los millones de seres humanos completos, que mueren de hambre, de miseria, de los millones que mueren en las guerras, ¿qué son? ¿No son seres humanos completos también? Y, sin embargo, toleramos, consentimos, esos asesinatos en masa. Somos indiferentes, insensibles, asesinos, sin ni siquiera darnos cuenta.  

 

* La caza por diversión, es un acto más que necesitamos para seguir siendo asesinos.  

 

* La animación es cultural, está programada dentro de nosotros, por herencia de la sociedad donde nacemos, crecemos, vivimos, nos educamos, etc.  Por eso, hay sociedades, culturas, más alegres.

 

* Pero, es tan natural, cotidiano, como encontrar personas por la calle: unas nos atraen, otras menos, otras nos son indiferentes. Y eso no se puede cambiar. Perder un amigo, amiga, es lo mismo que el vulgar encuentro entre dos personas.  ¿Por qué le damos tanta importancia? Porque, estamos solos, somos rutinarios, llenos de desdicha.  

 

* ‘Entre un pensamiento y una experiencia, la distancia es de un punto de pelo. ¿Puede un pensamiento describir la experiencia en vivo? Seamos firmes en ello’.    

No puede. Solamente hemos de vivirlo, percibirlo en silencio. Aunque, al instante siguiente, llega el parloteo de la mente, el hablar de ello, etc.  

 

* Es preciso que el cambio sea de uno mismo. Porque, si preconizamos el cambio, nosotros lo hemos de hacer también. Y todo cambio nos exige renunciación, morir a lo conocido. 

 

* Tienes que intentar decirlas las cosas, que están dentro de una lógica y razonamiento, aceptado por los administradores. Pues, ellos han de hacer su trabajo. Como lo tendrías que hace tú, si fueras administrador de un grupo.