Torni Segarra

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* No lo compliquemos. Los seres humanos, todos mujeres y hombres, tienen el ‘mandato’, la programación, para emparejarse -eso no quiere decir, que todos lo pueden hacer-. Por tanto, los seres humanos, descubrieron que, llamando la atención a sus posibles parejas, las atraían. Y, entonces, es cuando llegó la seducción.

¿Por qué? Porque ese mandato de la procreación, que precisa de un placer, del éxtasis, es el que lo hace irresistible, para poder insistir en la pareja elegida para copular. Tanto, la mujer como el hombre, que eligen a la pareja que más le gusta y satisface.

Aunque la seducción, básicamente se puede hacer con miradas, posturas, movimientos. Y por supuesto, las vibraciones que emitimos, que nos informan de la persona que tenemos delante, mirándonos, etc.

Hay que aclarar que toda seducción, nos es para emparejarse y procrear. Pues, los gays y lesbianas, no seducen para procrear, si no para amarse.  

 

* Creo que no lo captas. Un grupo de investigación, abierto a todas las personas, que desean participar. Es como una sociedad, club, cualquiera. Y, toda sociedad, para que sea, precisa de unas normas, reglas, prohibiciones. Para que, esa sociedad no se convierte en una anarquía, llena de caos. Donde desaparecería.  

 

* Aunque lo que dices, tiene algo de razón. No la tiene toda. Eso es una parte. La otra es: todo lo malo y atroz que sucede, si se ve, se divulga, puede alertar de eso y no dejarse caer, arrastrar en eso.    

 

* ‘No estoy interesado en competir con nadie. Espero que todos lo logremos’.  

La competición, el vencer, es un residuo de nuestro pasado animal. Pues, los animales se tienen que alimentar. Y para alimentarse han de vencer, matar a ese que lo alimente. Ahora, nosotros hemos de alimentar a nuestro ego, el ‘yo’. Y por eso queremos lograr, vencer, triunfar, matar. 

 

* Sí. Es verdad lo que dices.  

 

* ‘El neoliberalismo aplica la necro política, deja morir a las personas que no son rentables’.

Eso no es nuevo. Eso mismo, siempre lo han hecho los animales: eliminar, comiéndose a los más desfavorecidos, los menos afortunados, los menos capaces en la escala depredadora. Y nosotros, las personas, hacemos lo mismo. De una manera sibilina, como si no lo hiciéramos.

Pero, eso tiene mal recorrido para los que lo practican, pues toda acción tiene su reacción: aparecerán los terroristas -personas desequilibradas-, los asesinatos, los drogadictos, aparecerán las enfermedades neuróticas, mentales, los jóvenes que escupen a la sociedad corrupta, inmoral, cruel, se harán más rebeldes y contestatarios. 

 

* ¿El amor sería capaz de participar plenamente, activamente, con la actividad política? Que se fundamente en ganar el poder, para así poder implementar su programa e ideas políticas, sociales, económicas, urbanísticas, médicas, militares, etc.  

 

* ¿El amor es subjetivo, personal, tiene grados, planos más elevados o menos? El amor si es, con ser ya se basta para que lo abarque todo. En la pareja, puede que el amor sea total, absoluto. Pero, para la mayoría, el amor, es un contrato, un negocio: yo te consiento esto -que compartas el cariño, amor, el sexo, con otros- y tú me ayudas económicamente, etc. ¿Es esto amor? Si funciona, con armonía, sin conflictos, sin crueldad, sin violencia, ahí está el amor.   

 

* Hay unos judíos, que detestan a Jesús. Lo acusan de dejar el judaísmo. Pero, hay otros que les cae la baba de gozo, cuando dicen que Jesús predicaba la igualdad, la paz, el amor. Y eso, para un judío es mucho decir. 

 

* Hay personas sensibles, con empatía, que viven silenciosamente. Pero cuando sucede un evento, donde toda la carne, la miseria humana, la crueldad, la desgracia, quedan al descubierto. Es cuando se ven golpeados y reclaman justicia. Y rechazan los ladrones, sus corrupciones, sus inmoralidades.  

 

* No se trata solamente de dar. Se trata de cambiar nuestra manera de vivir. Dejar de ser indiferentes, insensibles, sin empatía, sin compasión ni amor. Es decir, ser honesto, liberarse del ego, del ‘yo’, del egoísmo cruel. 

 

* Hay mucho que hacer. Pero, ¿es preciso que haya una conmoción de la conciencia, para darnos cuenta cómo vivimos, dónde estamos, qué provocamos, lo que derrochamos en caprichos, banalidades? Los que son como las piedras, que no tienen sensibilidad, y puede que tengan mala conciencia. Pero, no se preocupen que dentro de unos días todo será otra vez fiesta, derroche, desenfreno, toda clase de vicios, de mundanalidad, de insensibilidad, de indiferencia, de ausencia de compasión, de amor.  

 

* Hay que saberlo todo. No nos gusta. Pero, lo que sucede es nuestra responsabilidad. Mientras vivamos en la riqueza, el desenfreno, derrochando, otros pagan las consecuencias: personas a la deriva, hambrunas extremas, deterioro físico, mental, muerte. Degradación, deterioro de toda la sociedad, de todo el mundo.