Torni Segarra

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* El problema no es el despertar. El problema es, que ese despertar -la claridad mental, la inteligencia, la sabiduría- sin saber por qué desaparezca -aunque vuelva a manifestarse, de la misma manera como llegó y se marchó-. 

 

* Pero, ¿la necesidad no es cosa volitiva, del deseo? Por tanto, con el deseo en acción, ¿puede llegar la unión completa con todo?  

 

* Mientras haya un deseo, el que sea, es fruto del pensamiento divisivo.  

 

* Eso que llamamos dios, no existe. Existe la idea que tenemos de dios.

Sí, es verdad que ciertas dificultades, ciertos antecedentes familiares, sufrimiento, dolor, pueden llevarnos a que podamos experimentar ese vacío. Donde la plenitud está ahí, sin que nada nos moleste. 

 

* Todo deseo, nos hace brutales, crueles. Porque, ya tenemos el objetivo. Y en el objetivo en el pensamiento, la nada, el vacío mental no puede ser.  

 

* Aunque sean deseos sublimes, caritativos, amorosos, van a generar desorden. El desorden que hay por todo el mundo, ya sea el desorden de los ricos, como el de los pobres, el de los afortunados o desafortunados. Porque, el deseo siempre es confuso, divisivo, generador de caos, anarquía. 

 

* Pero ese estado paradisiaco, el nirvana, ¿cómo se consigue -si es que se puede usar esa palabra conseguir-?  

 

* Vamos a verlo, si es que ello puede ser. Tú quieres hacer buenas obras -eso es un deseo-. Y, por tanto, entras en una organización para ir a donde están los desafortunados peores para ayudarles. Primero, tal vez, recibirías un golpe que podrías traumatizarte. Luego está la acción, que incluye el más y más, con su ansiedad, sus deseos que no cesan. Por ello, cada cosa que hacemos, ¿no llevará el desorden del deseo, de la vanidad, de conseguir eso que queremos: ser buenas personas?  Y todo eso, repercute, afecta, negativamente a los que queremos ayudar. 

 

* ‘Es como el que se toma la pastilla y el efecto le dura un rato.

¿Qué hacemos después? ¿Cómo lidiamos, entonces, con nuestros demonios?’

Eso, lo que hagamos para que sea verdadero, lo hemos de descubrir cada cual. Y entonces, eso es tuyo y nadie te lo puede arrebatar.   

 

* Si estamos mal, sufrimos, tenemos dolor, angustia por todo el desorden que hay, si es que somos sensibles, hemos de hacer algo al respecto. Ahora, tú has de descubrir lo que has de hacer. 

 

* La verdad, no es un fin en sí misma. Ya que, los que la tienen que aceptar, hacer válida, son los hombres. Y los hombres, somos corruptos, inmorales. 

 

* Lo principal para que haya entendimiento, comprensión, entre dos personas, es que las dos miren en la misma dirección. Ahora bien, uno pude preguntar para ir hacia el sur, ¿voy bien? Y recibir la respuesta, que no. Que para ir donde quiere ir -al sur-, es justo ir en la dirección contraria a la que vamos. 

 

* Por supuesto, cuando escuchamos o leemos a alguien, es porque lo necesitamos, queremos ganar algo. Pero, puede que eso no sea lo definitivo. Uno puede plantar un árbol, flores, y lo hace porque tiene interés en ello. Pero eso, no es todo. Ese interés para que culmine lo que se pretende, le tiene que dedicar atención, cuidado, afecto. Y eso implica trabajo. ¿Qué es lo que hace que ese interés, con sus renuncias a otras actividades, sea para siempre? Porque, si hay un fin, ese es la verdad, la compasión, el amor.  

 

* Es preciso dudar -cuestionar- de todo. Por tanto, todo quiere decir la totalidad de todo. Incluso de la misma duda. Pues, en la vida, en la realidad, no hay excepciones. Todo va en la misma línea, sea quien seamos. Pues, todos somos básicamente iguales en lo esencial, en lo psicológico.  

 

* Es preciso dudar. Porque, no se puede fiar de nadie. Sea quien sea. Pues, santo que respira no vale nada. Porque, tiene sus necesidades para estar vivo, sobrevivir. Que siempre es a costa de otros, de los otros.  

 

* En la vida, no hay control posible. Es decir, no hay seguridad. Ya que sólo existe la total y absoluta inseguridad. Es preciso comprender esto, para poder comprender el deseo y sus ramificaciones infinitas. Es decir, comprender el pensamiento, la mente. Descubrir cómo funcionan, operan. Ya que nosotros, dependemos de la mente, somos la mente. Pues, si no hay mente, no hay vida.  

 

* La vida siempre es lo mismo. Lo que sucede es que hay algunos -maestros, gurús-, que tienen la capacidad de hablar, aunque sea lo mismo de siempre, como si fuera algo original, una originalidad. Eso mismo sucede con los escritores, autores de novelas, directores de cine, pintores, músicos, etc., todos están sujetos a la repetición, porque la naturaleza nos domina. Pero, ellos lo empaquetan para que se vea como originalidad, cuando no lo es. Pues, sólo cambian las palabras, las explicaciones, las historias y sus personajes, los colores y perspectivas, los sonidos más chillones y complicados o suaves, tranquilizadores.