Torni Segarra

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* Si son racistas, xenófobos, si son indiferentes al maltrato, a la violencia contra las mujeres, si preconizan el uso de armas de fuego, ¿esos políticos son los adecuados para que llegue la paz, el fin de la anarquía, el desorden, para que llegue el amor y su compasión?   

 

* ¿Es el tuyo o es el mío? No te calientes la cabeza, son los dos iguales.  

 

* Si tenemos amor, comprenderemos la muerte y la vida. Porque, el amor ama tanto a la muerte, como a la vida. Ya que, tanto una como la otra, son lo mismo. Pues, la vida sin la muerte no puede ser. Y la muerte, sin la vida tampoco puede ser.    

 

* ‘A menos que usted mismo tenga la verdad, jamás sabrá si el otro la tiene o no’.

Eso quiere decir, que no nos podemos fiar de nadie. Porque, ¿cómo nos pueden ayudar verdaderamente, si los que pedimos ayuda no sabemos lo que es la verdad? Si los que pedimos ayuda, no vemos la verdad, no podremos reconocerla cuando se nos ayude para tenerla.  

 

* ‘¿Cómo sabe que el otro tiene esa condición de la verdad?’.

No lo podemos saber. A menos que tengamos amor. Y ¿cómo llega el amor?   

 

* Una mente apasionada, es una mente que no ha llegado, sino que es una mente joven que está siempre llegando’.

Llegar, ¿no significa que algo ha concluido -llegar de aquí hasta allí-, significa que algo, un concepto, una idea, se ha instalado en la mente? Y entonces, sin darnos cuenta hemos bloqueado a la verdad. Pues, la verdad es algo dinámico, siempre nuevo, siempre yendo más allá.  

 

* Si me permites la pregunta que procede, es: ¿Cómo llega el amor? Si no quieres no respondas.   

 

* Y, ¿cómo haremos, qué haremos, para que el pensamiento no cree nada, para que el amor pueda llegar?  

 

* Pero, yo estoy ardiendo, estoy desesperado, necesito que me ayudes. Pues, estoy perdido, abrumado, confuso, soy un principiante. Así que, te vuelvo a rogar, por favor, ¿Cómo puede llegar el amor?  

 

* Discúlpame, pero tampoco sé lo que es el ego. Repito, soy nuevo en esto de la filosofía, la espiritualidad, la psicología. Por eso, necesito su ayuda. ¿Comprendes la pregunta, todo el asunto, Julia?  

 

* Discúlpeme, señora, eso que dice, ¿es una realidad en su vida? Usted me dice cosas muy bonitas, llenas de belleza. Pero, ¿es usted tan feliz como se muestra? 

 

* Sólo era una especie de ejercicio, para activar nuestra plática investigativa. Pues creo, que somos un tanto inconscientes en nuestras respuestas, aportaciones, pues todos -los nuevos- no tienen el mismo nivel que nosotros.

Ya que tenemos un argot -el observador es lo observado, cuestionar, descartar lo viejo y conocido, para que venga lo nuevo-, que debe ser para los que nunca lo han leído, algo que no es fácil de comprender. ¿Estás de acuerdo? ¿Quieres añadir algo más al respecto?  

 

* Gracias, Julia, porque hayamos podido intentar describir la realidad de lo que es la vida, su verdad, etc.

 

* Para Anne Hidalgo. Alcaldesa de París.

Ante el descaro, la inmoralidad, la insensibilidad, la indiferencia, ante los genocidios que siempre están ahí, con su miseria, su sufrimiento y su dolor, te envío estos escritos. Para ver si puedes dejar de ser tan indiferente, cruel, siempre defendiendo a los multimillonarios, los ricos, los poderosos, los que defienden el establishment corrupto, podrido, inmoral.

Que seas afortunada, y que esa corrupción, endémica, morbosa, que hay en vuestras instituciones, se vaya de ti. Porque, te va a destruir a ti y a todos los corruptos, inmorales, que te rodean. Luego, os quejáis de los ‘chalecos amarillos’. Cuando son la voz de los oprimidos, de los pobres, de los menos afortunados, de los maltratados. Que golpean a vuestra conciencia, para que despierte a la igualdad, a la honestidad, a vuestra falta de respeto. A vuestra indignidad de vivir en la abundancia, en el derroche, mientras hay pobreza, miseria, injusticia. Siempre ayudando a los ricos, poderosos, ladrones, precisamente que son los que más tienen. 

Con afecto y con cariño.  

 

* Para Patrick Chauvet. Rector-Arcipreste de la Catedral de Notre-Dame de París.

Vosotros, los cristianos, tenéis más pecado aún. Pues tenéis el mandato de amar a los pobres, a los necesitados, a los menos favorecidos. Y, sin embargo, os dedicáis a jugar a crear edificios suntuosos, carísimos en todo, incluyendo vidas humanas, con esa locura que tenéis con las catedrales.

Vosotros los cristianos, vivís en pecado siempre, pues sois idólatras, paganos, supersticiosos -como los brujos-. Y como sois, tan paganos, os dedicáis a ensalzar a los ricos y poderosos. Olvidándoos de los más desafortunados. Recuerda que, no se puede amar a dios y al diablo a la vez.

Esa catedral, ¿cuántas vidas costó el construirla? ¿Cuántas vidas se perderán para reconstruirla? Ese es el problema que no veis, que no queréis ver. Esa es vuestra desgracia, vuestra miseria.