Torni Segarra

Seleccionar página

* Gracias, por vuestra colaboración y amabilidad.

No tengo ninguna prisa. Sólo es una información divulgativa. Que según cada cual, la contestará o no. Mi intención no es que me contesten. Pero, si lo desean, con atención lo recibiré.  

 

* El problema está en no comprender por qué la mente queda atrapada en una experiencia, en una situación confortable, en algo que nos da seguridad. Y eso es por el miedo, que el ‘yo’ -que cree que él manda- tiene a lo nuevo. Porque, en lo nuevo el ego, el ‘yo’, no pueden operar. Cesan en su actividad. Es decir, nosotros mismos tenemos miedo a la libertad, a ser libres. 

 

 * ¿Por qué no puede tener libertad para expresarse, desahogarse, y tal vez, así comprender lo que no comprende?  

 

* ¿El caos no genera el orden? Y al revés, el orden cuando se degenera lleva al desorden, el caos. Y eso, es la vida. Nos guste o no. Lo vistamos con bellas palabras, bellas ocurrencias. O lo que es lo mismo: toda acción genera su reacción. 

 

 * El problema está en que un ser humano, tiene su simpatía y antipatía. Cuando se trata de un personaje, importante, popular, esa simpatía y antipatía se engrandecen. De manera que, si no hay una resistencia, esa importancia, ese respeto y veneración, se va a pique.  

 

* Se trata de hacer el menor daño posible. Para sobrevivir. 

 

* Hay un problema si van obligados, no funcionará.  

 

* Eso es insania. Peligroso, para el deterioro funcional en la vida. Pues, el pasado, que son los muertos, no sirve para nada. Sólo para hurgar en la autocompasión, en alucinaciones.  

 

*Seamos serios, realistas. ¿Los seres humanos son gobernables o ingobernables? Si son ingobernables, lo mejor es que haya libertad de movimiento, de expresión, a la hora de elegir trabajo, etc.   

 

* Quien hace cosas que generan peligro, sin necesidad, puede perecer en él. 

 

* Si no somos humildes, seremos fatuos, vanidosos, esnobs. Pero, como todo lo bueno y todo lo malo, todo está dentro de nosotros. Lo que falta es la percepción, el darse cuenta, realmente como somos. Y descartar, ir más allá de eso que no es adecuado, lo que trae maldades, desorden, sufrimiento.  

 

* Eso es la riqueza: no ser corruptos, no mentir, no ser falsos. Aunque, si no lo somos, no hay ningún problema. Pues, lo importante es ser conscientes de lo que somos.  

 

* Los errores que cometen los demás, son los mismos que cometemos nosotros. Pero, como somos tan estúpidos, egoístas, creemos que nuestros errores no lo son. Decimos, que sólo son realmente errores, lo que hacen los otros. Es decir, somos dictadores. Pero, como somos estúpidos, egoístas, no nos darnos cuenta. Porque, estamos narcotizados por nuestras ideas, teorías, políticas, religiosas, etc.  Los problemas no los van a solucionar los políticos, los religiosos. Los problemas, sólo los puede resolver, solucionar cada cual. Todo lo demás, son mentiras, falsedades, más egoísmo.   

 

* Una persona libre de egoísmo, del ego, del ‘yo’, es una persona bienaventurada. Es una luz para sí mismo y para todos los demás.

 

* Todos tenemos los mismos defectos. Porque, todos tenemos las mismas necesidades básicas -comer, vivienda, trabajo, buenas amistades, cultura, dinero-. Por tanto, cuando vemos que el observador, es lo mismo que lo observado, es cuando la ilusión del ‘yo’ soy más que ‘tú’, llega a su fin.  

 

* ‘Disfrutemos cada minuto de nuestras vidas, y aprovechémoslo al máximo. Valoremos a nuestras familias, a nuestros amigos, brindemos amor y servicio a los demás’.

Qué bonito es eso. Pero, ¿eso se puede hacer realidad, cuando somos racistas, cuando somos clasistas, elitistas, injustos, despreciando a las mujeres o a los hombres? Medio locos por querer lo que es imposible: tener paz con la brutalidad, la crueldad, con las personas a quienes odiamos.