Torni Segarra

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* Charla entre I, Jiddu Krishnamurti, David Bohm.

«¿Puede el discernimiento producir una mutación de las células cerebrales?

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K: No entremos en todo eso. El amor no tiene causa; no es cultivable. Punto final.

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I: Sí; pero la mente no ve eso.

K: Pero nosotros hemos explicado todo eso. Yo quiero descubrir por qué, si ello es natural para “X”, no es natural para otros. Pienso que ésta es una pregunta válida.

DB: Otro punto es la evidencia de que responder con odio al odio, no tiene ningún sentido. ¿Por qué, entonces, continuamos con eso? Porque muchos creen en ese momento, que se están protegiendo a sí mismos con el odio, pero eso no es protección.

K: Volviendo a esa pregunta que yo considero válida: “X” es sin causa, “Y” está preso en la causa. ¿Por qué? ¿Comprende? ¿Es el privilegio de pocos? ¿La elite? No; no. Mirémoslo de otro modo. La mente de la humanidad ha estado respondiendo al odio con el odio, a la violencia con la violencia y al conocimiento con el conocimiento. Pero “X” es parte de la humanidad y no responde al odio con el odio, como “Y” y “Z”. Ellos son parte de la conciencia de “X”; parte de todo eso.

DB: ¿Por qué existe esta diferencia?

K: Eso es lo que pregunto. Lo uno es natural, lo otro no es natural. ¿Por qué? ¿Por qué la diferencia? ¿Quién formula esta pregunta? ¿Las personas, “Y” y “Z”, que responden al odio con odio? ¿Son ellas las que formulan la pregunta? ¿O es “X” el que la formula?

I: Parecería que es “X” el que formula esta pregunta.

DB: Sí; pero hace poco decíamos también que ellos no son diferentes. Decimos que son diferentes, pero también decimos que no son diferentes.

K: Por supuesto. No son diferentes.

DB: Hay una sola mente.

K: Así es; una mente.

DB: Sí; ¿y cómo sucede que otra parte de esta mente única dice que no es así?

K: Ésa es toda la cosa. ¿Cómo sucede que una parte de la mente dice que unos somos diferentes de otros? Desde luego, hay toda clase de explicaciones, y a mí me dejan con el hecho de que “A”, “B” y “C” son diferentes de “X”, “Y” y “Z”. Y ésos son hechos; ¿verdad?

I: Ellos parecen ser diferentes.

K: Oh; no.

I: ¿Son realmente diferentes?

K: Absolutamente; no sólo lo parecen.

DB: Pienso que la pregunta a la que necesitamos volver es: ¿Por qué las personas que cultivan el odio, dicen que son diferentes de aquellas que no lo cultivan?

K: ¿Dicen eso?

DB: Pienso que sí, en cuanto que admitirían que, si hubiera alguien que no cultivara el odio, ellos deben ser diferentes.

K: Sí; eso está claro: luz y oscuridad, etc. Pero yo quiero averiguar si nos estamos moviendo en la dirección correcta. O sea: “X” me ha dado ese don, pero yo no he llevado ese don conmigo. ¿Entiende lo que quiero decir? He cultivado una respuesta, pero esto no lo he llevado conmigo. ¿Por qué? Si un padre ha respondido al odio con el odio, ¿por qué el hijo no ha respondido del mismo modo?

DB: Pienso que es una cuestión de discernimiento.

K: Lo cual implica que el hijo ha tenido discernimiento desde el principio; desde la infancia misma. ¿Comprende lo que estoy diciendo? ¿Qué significa eso?

DB: ¿Qué?

K: ¡No quiero entrar todavía en este terreno tan peligroso!

DB: ¿De qué se trata? Tal vez quiera usted dejarlo.

K: Hay algún factor que pasamos por alto. Quiero aprehenderlo. Vea; si ésa es una excepción, es algo tonto».

 

Hay que decir, que cuando JK era joven creía o aceptaba lo esotérico. Decía que hacía viajes astrales para que lo instruyera su gurú, y otros, y nombrarlo el nuevo Maitreya -que es como se llama el renovador del budismo, el próximo Buda, que reiniciará el ciclo actual iniciado por Siddhartha Gautama-.