Torni Segarra

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“Más Allá del Tiempo

13 capítulos

La muerte tiene muy poca significación.

Charla entre Jiddu Krishnamurti y David Bohm.

1

K: ¿Estamos diciendo que los seres humanos todavía siguen comportándose con los instintos animales?

DB: Sí; y los instintos animales, al parecer, pueden ser abrumadores en su intensidad y rapidez, especialmente en los niños. Puede que sea sólo natural para ellos responder con el instinto animal.

K: Eso quiere decir, entonces, que después de un millón de años seguimos comportándonos instintivamente; igual que nuestros antepasados.

DB: En ciertos aspectos. Probablemente, nuestra conducta se complica también a causa del pensamiento; el instinto animal ha terminado por enredarse con el pensamiento, y en algunos aspectos está empeorando.

K: Empeorando mucho.

DB: Porque todos estos instintos de odio son ahora dirigidos y sostenidos por el pensamiento, de modo que se han vuelto más sutiles y peligrosos.

K: Y durante todos estos siglos, no hemos encontrado una manera, un método, un sistema, algo que nos aleje de ese curso. ¿No es así?

DB: Sí. Una de las dificultades, seguramente, es que cuando las personas empiezan a enojarse unas con otras, su ira va aumentando y no parecen ser capaces de hacer nada al respecto. Pueden tratar de controlarla, pero eso no funciona.

K: Como estábamos diciendo, alguien ‑“X”‑ se comporta naturalmente de un modo que no es una respuesta al instinto animal. ¿Qué lugar tiene esta clase de discernimiento en la sociedad humana? ¿Ninguno en absoluto?

DB: En la sociedad tal como es, ese discernimiento no tiene cabida, porque la sociedad está organizada bajo la hipótesis de que el dolor y el placer son los que van a gobernar. Uno podría decir que la amistad es también un instinto animal, porque las personas se vuelven amigables por razones instintivas. Y tal vez se convierten en enemigas por razones similares.

Por tanto, pienso que algunos dirían que debemos ser racionales antes que instintivos. Hubo un periodo, durante el siglo XVIII, la Edad de la Razón, en que se decía que el humano podía ser racional, podía elegir ser racional, a fin de producir armonía en todas partes.

K: ¡Pero no lo ha hecho así!

DB: No; las cosas empeoraron, llevando a la Revolución Francesa, al terror, etc. Pero, después de eso, la gente ya no tenía tanta fe en la razón como medio de llegar a alguna parte o de salirse del conflicto.

K: ¿A dónde nos conduce esto, entonces? Estuvimos hablando, en efecto, acerca del discernimiento, que realmente cambia la naturaleza del cerebro mismo.

DB: Sí; al disipar la oscuridad en el cerebro, el discernimiento permite al cerebro funcionar de un modo nuevo.

K: El pensamiento ha estado operando en la oscuridad; creando su propia oscuridad y funcionando en ella. Y el discernimiento es, ya lo dijimos, como un destello que disipa la oscuridad. Entonces, cuando ese discernimiento ilumina la oscuridad, ¿el humano actúa o funciona racionalmente?

DB: Sí; el humano funcionará entonces racionalmente y con percepción, antes que por reglas y por la razón. Pero hay una razón que fluye libremente. Algunas personas identifican la razón con ciertas reglas de lógica que son mecánicas. Pero la razón puede existir como una forma de percepción del orden.

K: ¿Estamos diciendo entonces, que el discernimiento es percepción?

DB: Es el destello de luz que hace posible la percepción.

K: Correcto; es eso.

DB: Es aún más fundamental que la percepción.

K: El discernimiento es entonces, percepción pura, y desde esa percepción hay acción, la cual está sustentada por la racionalidad. ¿Es así?

DB: Sí.

K: Eso es correcto.

DB: Y la racionalidad es percepción del orden.

K: ¿Diría usted, entonces, que existen el discernimiento, la percepción y el orden?

DB: Sí.

K: Pero ese orden no es mecánico porque no se basa en la lógica.

DB: No hay reglas.

K: No hay reglas. Expresémoslo de ese modo; es mejor: Este orden no se basa en reglas. Ello significa discernimiento, percepción, acción, orden. Entonces llegamos a la pregunta: ¿Es continuo el discernimiento, o es por destellos?

DB: Antes examinamos eso, y sentimos que es una pregunta errónea; de modo que quizá podamos enfocarla de una manera diferente. El discernimiento no está ligado al tiempo.

K: No está ligado al tiempo. Sí; estamos de acuerdo en eso. Avancemos ahora un poco más. Dijimos que el discernimiento es la eliminación de la oscuridad; la cual es el centro mismo del yo; es la oscuridad que el yo crea. El discernimiento disuelve ese centro.

DB: Sí. La percepción no es posible en la oscuridad. En cierto modo, ésta implica ceguera.

K: De acuerdo. Y ahora, ¿qué más? Yo soy un hombre común, con todos mis instintos animales, el placer y el dolor, la recompensa y el castigo, etcétera. Escucho que usted dice esto, y veo que lo que está diciendo tiene cierta dosis de razón, lógica y orden.

DB: Sí; hasta donde podemos verlo, tiene sentido.

K: Tiene sentido. Entonces, ¿cómo he de introducir racionalidad en mi vida? ¿Cómo haré para que eso se produzca? Usted comprende que expresar esto en palabras es difícil; todas las palabras están ligadas al tiempo. Pero, ¿es eso posible?

DB: Sí; sin que intervenga el tiempo”.

 

Sin tiempo es estar fuera del ‘yo’ triunfador. Nosotros tampoco podemos ser los triunfadores. Porque volvería la oscuridad, de ese ‘yo’ vencido.

Hemos de vivir sin ser vencedores nunca, para que el tiempo no opere. Eso quiere decir, que el ‘yo’ y nosotros somos lo mismo: luz, orden, sin conflicto, división.