Torni Segarra

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* Charla entre David Bohm y Jiddu Krishnamurti
“La muerte tiene muy poca significación

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K: Tengo un sentimiento, señor, ‑no se ría de ello; puede ser falso, puede ser verdadero‑ siento que el cerebro jamás pierde la cualidad de ese movimiento.

DB: Una vez que la posee.

K: Por supuesto. Hablo de la persona que ha pasado por todo esto.

DB: Así es probable que el cerebro jamás pierda esa cualidad.

K: Por lo tanto, ya no está más involucrado en el tiempo.

DB: No estaría ya dominado por el tiempo. El cerebro, por lo que estuvimos diciendo, no evoluciona en ningún sentido; es sólo una confusión. Uno no puede decir que el cerebro humano haya evolucionado durante los últimos diez mil años. Vemos que la ciencia, el conocimiento ha evolucionado, pero la gente percibía la vida hace varios miles de años exactamente igual que ahora.

K: Yo quiero descubrir algo: en ese vacío silencioso por el que pasamos, ¿está el cerebro absolutamente quieto? Quieto en el sentido de que no hay movimiento.

DB: No absolutamente. La sangre circula por el cerebro.

K: No estamos hablando de eso.

DB: ¿Qué clase de movimiento estamos discutiendo?

K: Estoy hablando del movimiento del pensar; el movimiento de cualquier reacción.

DB: Sí. No hay movimiento en que el cerebro se mueva independientemente. Usted decía que existe el movimiento de lo total, pero el cerebro no se dispara por su propia cuenta como pensamiento.

K: Vea; uno ha abolido la muerte, lo cual es algo tremendamente significativo. Y entonces digo: ¿Qué es el cerebro, qué es la mente cuando la muerte no existe? ¿Entiende? El cerebro ha experimentado una operación quirúrgica.

DB: Dijimos que el cerebro tiene continuamente ahí, en el trasfondo, la noción de la muerte, y que esa noción está perturbando constantemente al cerebro, porque ésta se anticipa a la muerte y está tratando de detenerla.

K: Trata de detener su propio fin, etcétera.

DB: Se anticipa a todo eso y piensa que debe detenerlo, pero no puede.

K: No puede.

DB: Y, por tanto, tiene un problema.

K: Una constante lucha por ello. Así que todo eso ha llegado a su fin. ¡Qué cosa extraordinaria ha ocurrido! ¿Cómo afecta eso mi vida cotidiana, ya que tengo que vivir en esta tierra? Mi vida cotidiana es agresión, es este eterno devenir, este esforzarse tras del éxito, todo eso ha desaparecido. Proseguiremos con esto, pero hoy hemos comprendido muchísimo.

DB: Al introducir la cuestión de la vida cotidiana, usted podría introducir la cuestión de la compasión.

K: Por supuesto. ¿Ese movimiento es la compasión?

DB: El movimiento estaría más allá.

K: Así es. Por eso uno debe ser tremendamente cuidadoso.

DB: Digamos, entonces, que la compasión podría emerger de ese movimiento”.

 

¿La compasión no llega cuando uno no quiere ni necesita nada? Por eso, la compasión no tiene miedo a la muerte. Está libre de ella. No la conoce. Ni la espera. Ni la quiere para nadie.