Torni Segarra

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* Aunque pueda herir a alguien -ya que la verdad es dura-.

En la naturaleza, tanto el tigre como el león, son los que mandan en el territorio donde viven. Uno ha de ser un fanático, un inocente que consiente que le empujen y se enfrente, un fanfarrón, o estar loco, para enfrentarse al tigre o al león.

Eso mismo, pasa muchas veces, en los países ricos, llamados demócratas. Que reprimen brutalmente, matan a personas, que se rebelan con el vecino que es un león.

 

* Esa caridad con su cesión, tiene trampa. Porque los dos gatos están sobrealimentados, gordos, bien cuidados.

Nada que ver con los gatos callejeros.

 

* Demasiadas mentiras, falsedades. Siempre defendiendo a los mismos. Poniéndolos como víctimas.

Cuando las víctimas somos todos, toda la humanidad.

Y ahí demostráis lo superficiales que sois. En vez de apagar el fuego, le echáis gasolina.

 

* Los que se preparan y planifican para la guerra. Los que quieren hacerla. No les importa los miles de personas, los niños, los ancianos, los enfermos, los miserables, lo que van a sufrir, sufren.
Pues los guerreros, sólo quieren la guerra y derrotar, vencer, destruir a los otros guerreros.
Y para ello, se servirán de todo lo que no se puede ni imaginar: mentiras, falsedades, corrupción, espías dispuestos a todo, sabotajes, propaganda para lavar los cerebros, etc.

 

* El amor es algo que se tiene que vivir. Es lo desconocido que ha de llegar.

Las palabras se pueden acercar al amor. Pero el amor es, esa rareza que ha de llegar.

El amor es el vaciamiento de la rabia, la ira, el odio, la sed de matar, asesinar.

 

* Hay unos que tienen ‘ese toque borde’ y otros que no. Siempre ha sido así.

 

* El pez grande se come al pequeño. Tan real como la vida y la muerte.

 

* Claro que existe dios, Brahma, el universo, Alá, o como sea que se diga.

Pero hay tantos dioses o brahma, como personas. Dioses de los políticos, de los militares, de los banqueros y negociantes, dioses de los sexos. Dioses de los beatos, curas, frailes, monjas, budistas, zen, advaitas, maestros, gurús, sannyasins, etc.

Y cada uno diciendo que es el suyo el dios verdadero. Y provocando división, conflicto, guerra.