Torni Segarra

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* Entrevista de David Bohm y Jiddu Krishnamurti.

“¿Pueden ser resueltos los problemas personales, y terminar la fragmentación?

13º

6

DB: El otro día estuvimos diciendo que el amor contiene inteligencia.

K: Por supuesto.

DB: Que es afecto también; entendemos por amor esa energía que también contiene inteligencia y afecto; todo eso…

K: ¡Ahora espere un momento! Usted tiene esa cualidad y yo estoy atrapado en mi desdicha, en mi ansiedad, etc.; usted, con esa inteligencia, está tratando de penetrar esta masa de oscuridad. ¿Cómo lo hará? ¿Actuará eso? Si no, los seres humanos están perdidos. ¿Entiende, señor? Por lo tanto, hemos inventado a Jesús, Buda, Krishna, imágenes que se han vuelto absurdas, superficiales y carentes de sentido.

¿Qué haré, entonces? Pienso que ése es el otro factor. Atención, percepción, inteligencia y amor; usted me trae todo esto y yo soy incapaz de recibirlo. Digo: “Suena atractivo; lo percibo, pero no puedo retenerlo en mí”. No puedo retenerlo, porque en el momento que salgo de esta habitación, ¡estoy perdido!

DB: Ese es realmente el problema.

K: Sí, ése es el verdadero problema. ¿Es el amor algo externo, como el cielo?; todas esas cosas son externas. ¿Es el amor algo externo que usted me trae, que usted despierta en mí, que usted me da como un obsequio? ¿O en mi oscuridad, en mi ilusión y sufrimiento, existe esa cualidad? Obviamente no; no puede existir.

DB: Entonces, ¿dónde está?

K: De eso se trata; justamente. El amor no es suyo ni mío; no es personal; no es una cosa que pertenezca a alguien; el amor no es eso.

DB: Ese es un punto importante. De manera similar, usted estuvo diciendo que el aislamiento no pertenece a ninguna persona en particular, aunque tendemos a pensar que el aislamiento es un problema personal.

K: Por supuesto. Eso es común a todos nosotros. Tampoco la inteligencia es personal.

DB: Pero eso va otra vez contra todo nuestro pensar.

K: Lo sé.

DB: Todos dicen que tal persona es inteligente y tal otra no. Esta puede ser, entonces, una de las barreras para toda la cosa: que detrás del pensamiento normal de cada día, está el pensamiento más profundo de la humanidad; pero nosotros generalmente nos sentimos separados, y decimos que estas diversas cualidades nos pertenecen o que no nos pertenecen.

K: De acuerdo. Es la mente fragmentaria la que inventa todo esto.

DB: Ha sido inventado, sí, pero nosotros lo hemos recogido e incorporado verbalmente y no verbalmente, por deducción, desde la infancia. En consecuencia, ello nos penetra; es el fundamento mismo de todos nuestros pensamientos; de todas nuestras percepciones. Tenemos, pues, que cuestionarlo.

K: Lo hemos cuestionado: hemos dicho que la pena no es “mi” pena, que la pena es humana, etc., etc.

DB: Pero ¿cómo puede la gente ver eso, si una persona que experimenta pena siente que ésa es su pena personal?

K: Pienso que ello se debe en parte a nuestra educación, y en parte a nuestra sociedad y a las tradiciones.

DB: Pero es algo que está implícito en todo nuestro modo de pensar. ¡Tenemos que saltar fuera de eso!

K: Sí. Saltar fuera de eso se vuelve un problema, y entonces, ¿qué he de hacer?

DB: Tal vez podamos ver que el amor no es personal.

K: La tierra no es la tierra inglesa ni es la tierra francesa, ¡la tierra es la tierra!”.

 

TS: Está claro que el problema es el pensamiento, las neuronas, la mente.

El pensamiento es una grabadora, donde se guardan todo lo vivido; y también todo lo que ha vivido toda la humanidad desde hace millones de años.

Por tanto, todo eso ha de ser entendido, comprendido -ya que no podemos destruirlo-.

Y está claro que, sin compasión ni amor, esa comprensión no va a llegar.