Torni Segarra

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* Diálogo entre Jiddu Krishnamurti y David Bohm.

«¿Pueden ser resueltos los problemas personales, y terminar la fragmentación?

13º

7

DB: Estaba pensando en un ejemplo que tenemos en Física: si el científico o el químico está estudiando un elemento como el sodio, no dice que es su sodio, o que algún otro estudia “su” sodio. Y desde luego, ellos comparan notas, etcétera.

K: De acuerdo. El sodio es el sodio.

DB: El sodio es el sodio, universalmente. Del mismo modo, tenemos que decir que el amor es el amor, universalmente.

K: Sí. Pero mi mente rehúsa ver eso debido a que soy terriblemente personal, y me intereso terriblemente “en mí y mis problemas”. Me niego a desprenderme de eso. Cuando usted dice que el sodio es el sodio, eso es muy simple; puedo verlo. Pero cuando me dice que la pena es común a todos nosotros, esto es difícil de ver.

DB: Es algo que no puede lograrse con el tiempo; pero ya lo ve, le tomó bastante tiempo a la humanidad comprender que el sodio es el sodio.

K: ¿Es el amor algo común a todos nosotros?

DB: Bueno, en cuanto que existe, tiene que ser común.

K: Por supuesto.

DB: Puede no existir, pero si existe, tiene que ser común.

K: No estoy seguro de que no exista. La compasión no es “yo soy compasivo”. La compasión está ahí; es algo que no pertenece al “yo”.

DB: Si decimos que la compasión es lo mismo que el sodio, ésta es universal. Entonces la compasión de una persona es igual a la de otra persona.

K: Compasión, amor e inteligencia. Usted no puede tener compasión sin inteligencia.

DB: ¡Entonces digamos que la inteligencia también es universal!

K: Obviamente.

DB: Pero nosotros tenemos métodos para probar el nivel de inteligencia en personas particulares.

K: Oh; No.

DB: Tal vez todo eso forme parte de la cosa que nos está obstaculizando.

K: Parte de esta divisiva, fragmentaria, forma de pensar.

DB: Bueno, puede haber un pensar holístico, aunque no estemos en eso todavía.

K: Entonces el pensar holístico no es pensar; es algún otro factor.

DB: Algún otro factor que aún no hemos investigado.

K: Si el amor es común a todos nosotros, ¿por qué estoy ciego a él?

DB: Pienso que en parte es porque la mente se intimida; se niega completamente a considerar un cambio tan fantástico de concepción en la manera de mirar las cosas.

K: Pero usted acaba de decir que el sodio es el sodio.

DB: Vea; tenemos muchísimas evidencias de eso en toda clase de experimentos, desarrollados mediante una gran cantidad de trabajo y experiencia. No podemos hacer eso con el amor. No podemos entrar en el laboratorio y comprobar que el amor es amor.

K: Oh; no. El amor no es conocimiento. ¿Por qué la mente se niega a aceptar un factor muy obvio? ¿Es el temor de abandonar mis viejos valores, patrones y opiniones?

DB: Pienso que probablemente se trate de algo más profundo. Es difícil de determinar, pero no es algo simple; aunque lo que usted sugiere es una explicación parcial.

K: Es una explicación parcial; lo sé. ¿Será la profundamente arraigada ansiedad, el anhelo de estar totalmente seguros?

DB: Pero eso se basa otra vez en la fragmentación.

K: Por supuesto”.

 

TS: ‘¿Será la profundamente arraigada ansiedad, el anhelo de estar totalmente seguros?’.

Sí. Eso es.

El miedo a lo que desconocemos, a lo que conocemos, a lo que se repite a cada hora, a cada día, a cada año.

Que queremos que se repita. Y a la vez, que no se repita.