Torni Segarra

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* Diálogo entre Jiddu Krishnamurti y David Bohm.

“¿Pueden ser resueltos los problemas personales, y terminar la fragmentación?

13º

8

DB: Si aceptamos que estamos fragmentados, es inevitable que necesitemos sentirnos totalmente seguros, porque al estar fragmentados estamos siempre en peligro.

K: ¿Es ésa la raíz de ello? ¿Es este impulso, esta exigencia interna, este deseo de estar totalmente seguros en nuestras relaciones con todas las cosas? ¿Es el anhelo de seguridad?

Por supuesto, ¡la seguridad completa sólo existe en la nada!

DB: No es la exigencia de seguridad lo que está mal, sino las fragmentaciones. El fragmento no puede estar seguro.

K: Eso es cierto. De igual modo que cada país, al tratar de estar seguro, no está seguro.

DB: Pero la completa seguridad podría alcanzarse si todos los países se unieran. El modo en que usted lo ha expuesto, suena como si debiéramos vivir eternamente en la inseguridad.

K: No; eso lo hemos aclarado bien.

DB: Requerir seguridad tiene sentido, pero nosotros lo intentamos de un modo incorrecto. ¿Cómo le comunicamos que el amor es universal, no personal, a alguien que ha vivido completamente en el angosto surco del logro personal? Parece que el primer punto es: ¿Cuestionará su estrecha personalidad “única”?

K: La gente la cuestiona; todos ven la lógica de lo que estamos discutiendo, y sin embargo, curiosamente, los que se dedican a estos asuntos, han tratado de encontrar la totalidad de la vida por medio del hambre, de la mortificación, usted sabe, toda clase de métodos. Pero uno no puede aprehender o percibir o ser lo total, por medio de la mortificación. ¿Qué haremos, entonces? Digamos que tengo un hermano que se niega a ver todo esto. Y como yo siento un gran afecto por él, quiero que salga de la fragmentación. Y he tratado de comunicarme con él verbalmente, y a veces no verbalmente, con un gesto o una mirada; pero todo eso pertenece aún a lo externo. Y quizá sea ésa la razón de que él se resista. ¿Puedo hacerle notar a mi hermano que esta llama puede despertarse en él mismo? Eso significa que él debe escucharme, pero mi hermano se niega a escuchar.

DB: Parece que hay algunas acciones que no son posibles. Si una persona está presa en cierto pensamiento, como la fragmentación, entonces no puede cambiarlo, porque hay una gran cantidad de pensamientos detrás de ése.

K: Por supuesto.

DB: Pensamientos que esa persona no conoce. Por lo tanto, no está realmente libre para emprender esta acción, debido a toda la estructura de pensamientos que se lo impide.

K: ¿Cómo, entonces, ayudo ‑uso esa palabra con gran precaución‑ a mi hermano? ¿Cuál es la raíz de todo esto? Hablamos de la posibilidad que él tiene de percibirlo, pero todo eso es verbal; puede ser explicado de diferentes maneras: la causa, el efecto y todas esas cosas. Después de que he explicado todo esto, él dice: “Tú me has dejado donde estoy”. Y mi inteligencia, mi afecto, responden: “Yo no puedo abandonarlo”. ¿Significa eso que estoy ejerciendo presión sobre él?

No estoy usando ninguna clase de presión, o de recompensa; mi responsabilidad es que no puedo abandonar a otro ser humano. No es la responsabilidad del deber y toda esa pesada carga, sino que es la responsabilidad de la inteligencia para decirle a él todo eso. Existe en la India una tradición de que uno a quien llaman el Buda Maitreya, juró que no llegaría a ser el supremo Buda hasta que hubiera liberado también a los otros seres humanos.

DB: ¿A todos?

K: Sí. Ya ve, la tradición no ha cambiado nada. ¿Cómo puede uno, si tiene esa inteligencia, esa compasión, ese amor ‑que no pertenecen a un país, a una persona, a un ideal o a un salvador‑ transmitir esa pureza a otro? ¿Viviendo con él, hablándole? Uno ve que todo eso puede volverse mecánico.

DB: ¿Diría usted que esta cuestión jamás ha sido verdaderamente resuelta?

K: Así lo pienso. Pero nosotros tenemos que resolverla, ¿entiende? No ha sido resuelta, pero nuestra inteligencia dice: Resuélvela. No; pienso que la inteligencia no dice: resuélvela; la inteligencia dice que éstos son los hechos, y que tal vez algunas personas lo captarán.

DB: A mí me parece que, en realidad, hay dos factores: uno es la preparación, por medio del razonamiento, para demostrar que todo eso tiene sentido; y entonces, a partir de ahí, es posible que algunos lleguen a captarlo.

K: Hemos hecho eso, señor. Uno ha desplegado el mapa, y él ha visto todo muy claramente: los conflictos, la desdicha, la confusión, la inseguridad, el devenir. Todo eso es sumamente claro. Pero al final del capítulo, él está de vuelta en el comienzo. O tal vez tiene una vislumbre de ello, y su anhelo de aprehender esa visión fugaz y de aferrarse a ella, la convierte en un recuerdo. ¿Entiende? ¡Y toda la pesadilla empieza!

Al enseñarle el mapa muy claramente, ¿podemos también hacerle ver algo mucho más profundo que eso, algo que es amor? Después de todo esto, él anda a tientas. Pero el peso del cuerpo, del cerebro, de la tradición; todo eso lo hace retroceder. De modo que hay una constante batalla; y pienso que toda la cosa es un gran error.

DB: ¿Cuál es el error?

K: El modo en que estamos viviendo.

DB: Ahora ya hay mucha gente que debe ver eso.

K: Nos hemos preguntado si el humano ha torcido el rumbo y penetró en un valle del que no hay modo de escapar. No puede ser así; eso es demasiado deprimente, demasiado aterrador.

DB: Pienso que algunas personas podrían objetar tal cosa. El mero hecho de que eso sea aterrador, no lo convierte en falso. Pienso que usted tendría que dar alguna razón más firme para explicar por qué siente que eso es falso.

K: Oh; sí.

DB: ¿Percibe usted en la naturaleza humana alguna posibilidad de un cambio real?

K: Por supuesto. De lo contrario, todo carecería de sentido; seríamos monos; o máquinas. La facultad de un cambio radical es atribuida a algún agente externo; por consiguiente, acudimos a eso y en eso nos perdemos. Si no acudimos a nadie y estamos completamente libres de toda dependencia, entonces la soledad es común a todos nosotros. Eso no es aislamiento. Es un hecho obvio que cuando uno ve todo esto ‑la estupidez e irrealidad de la fragmentación y la división‑ uno está naturalmente solo. Ese sentimiento de madura soledad, es común a todos los seres humanos; no es personal.

DB: Sí; pero el sentimiento corriente de soledad es personal, en el sentido de que cada persona lo experimenta como propio.

K: El aislamiento (loneliness) no es soledad; no es la soledad creativa del hombre libre de toda dependencia (aloneness).

DB: Yo pienso que todas las cosas fundamentales son de carácter universal; lo que usted dice, por tanto, es que cuando la mente profundiza en sí misma, penetra en algo universal.

K: Correcto.

DB: Lo llamemos o no absoluto.

K: El problema es hacer que la mente penetre a una gran, gran profundidad dentro de sí misma”.

 

TS: ‘El problema es hacer que la mente penetre a una gran, gran profundidad dentro de sí misma’. Para ello, hay que tener cierta liberad, soledad, para poder indagar.

Eso quiere decir, que he de apartarme de lo que todos hacemos: buscar la seguridad, buscar el placer.

Creo que el dolor, es el motor que nos empuja hacia lo desconocido, la soledad. No el dolor físico. Si no el dolor abrasador de lo que es la vida y sus guerras perennes. Las muertes de los tiernos niños, las personas mayores, los jóvenes que quieren participar en la aventura de la guerra. Donde se destruye todo. Porque, la guerra es fruto de la programación que nos hace como los animales. Con sus machos alfa, y sus maneras, etc.