Torni Segarra

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* La base del ser y la mente humana

Jiddu Krishnamurti. David Bohm. I.

K: … Usted, que ha visto “la base”, debe hacer algo explosivo; algo que demuela este centro completamente.

I: ¿Yo debo hacer algo, o usted debe?

K: ¡Ayúdeme! No con plegarias y todo ese desatino. ¿Comprende lo que trato de decir? He ayunado, he meditado, he renunciado, he tomado votos de esto y de aquello. He hecho todas esas cosas, porque he vivido durante un millón de años. Y al final de ese millón de años, sigo estando donde estaba en el comienzo. Este es para mí un gran descubrimiento; yo pensaba que, al pasar por todas estas cosas, había avanzado desde el principio, pero de pronto descubro que estoy de vuelta en el mismo punto del cual había partido. He tenido más experiencias, he visto el mundo, he pintado, he practicado la música, la danza, ¿entiende? Pero he regresado al punto de partida inicial.

I: Que es el yo y no‑yo.

K: El yo. Y me pregunto: ¿Qué he de hacer? ¿Y cuál es la relación del ser humano con “la base”? Tal vez yo podría establecer una relación si lograra quebrar totalmente este centro, lo cual no es un motivo; no es un deseo ni una búsqueda de recompensa. Veo que, si la mente pudiera establecer una relación con aquello, mi mente se convertiría en aquello; ¿de acuerdo?

I: Pero en ese caso, ¿la mente no se ha convertido ya en aquello?

K: Oh; No.

I: Pero yo pienso que usted acaba de eliminar la mayor dificultad al decir que no hay deseo.

K: No; no. Yo dije que he vivido un millón de años…

I: Pero ése es un discernimiento.

K: No; no aceptaré el discernimiento tan fácilmente.

I: Bueno, lo pondré de este modo: Es algo mucho más que el conocimiento.

K: No; usted está confundiendo el sentido de lo que dije. Mi cerebro ha vivido por un millón de años. Lo ha experimentado todo; ha sido budista, hindú, cristiano, musulmán; ha sido toda clase de cosas, pero su esencia es la misma. Y viene alguien y dice: Vea; existe una “base” que es… ¡algo extraordinario! ¿Regreso a lo que ya he conocido, las religiones, etc.? Rechazo todo eso, porque digo que he pasado por todas esas cosas y que, al final de ello, son para mí como cenizas.

DB: Todas esas cosas fueron el intento de crear una base aparente mediante el pensamiento. Parecería que a través del conocimiento y del pensar, la gente creó lo que consideraba que era la base. Y no lo era.

K: No lo era. Porque el humano ha consumido un millón de años en ello.

DB: Mientras el conocimiento tenga que ver con “la base”, ¿ésta será falsa?

K: Por supuesto. Entonces, ¿hay una relación entre esa “base” y la mente humana? Al formular esta pregunta, también estoy atento al peligro que implica una pregunta semejante.

DB: Claro; usted puede crear una ilusión de la misma clase que la ilusión por la que ya hemos pasado.

K: Sí; ya he cantado esa canción antes.

I: ¿Está usted sugiriendo que la relación no puede ser establecida por uno, sino que debe llegar…?

K: Es lo que estoy preguntando. No; puede ser que yo tenga que establecer una relación. Mi mente se halla ahora en un estado tal que no aceptaré nada. Mi mente dice que ya he pasado por todo esto antes; he sufrido, he buscado, he examinado, he investigado, he vivido con personas muy diestras en esta clase de cosas. Por lo tanto, formulo la pregunta plenamente consciente del peligro que contiene, como cuando los hindúes dicen: “Dios está en ti, Brahma está en ti” ¡lo cual es una idea encantadora! Pero ya he pasado por todo eso. De modo que pregunto si la mente humana no tiene relación con “la base”, y si solamente existe un corredor en una sola dirección, de aquello hacia mí…

DB: Indudablemente, eso es entonces como la gracia de Dios, que uno ha inventado.

K: No aceptaré eso.

DB: Usted no está diciendo que la relación es en un solo sentido ni que no es en un solo sentido.

K: Puede ser; no lo sé.

DB: Usted no está diciendo nada.

K: No estoy diciendo nada. Todo lo que “quiero” es que este centro sea demolido. ¿Comprende? Que el centro no exista. Porque veo que el centro es la causa de todo el mal, de todas las conclusiones neuróticas, de todas las ilusiones, de todo el afán, de todo el esfuerzo, de todas las desdichas; todo proviene de ese núcleo. Después de un millón de años, no he podido librarme de él; el centro no ha desaparecido. ¿Existe, entonces, relación alguna? ¿Qué relación hay entre la bondad y la maldad? No hay ninguna relación.

DB: Depende de lo que usted entienda por relación.

K: Contacto, comunicación, hallarse en el mismo lugar…

DB: … provenir de la misma raíz.

K: Sí.”.

 

El centro, la base, ¿no es nuestra programación?

Ahora la pregunta es: ¿podemos desprogramarnos?