Torni Segarra

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* Fragmento del diálogo entre JK y David Bohn sobre la relación Cerebro Mente.

DB: Pero creo que usted está dando a entender que la mente no se origina en el cerebro. ¿Es eso? ¿El cerebro es tal vez un instrumento de la mente?

JK: Y la mente no es tiempo. Sólo vea lo que eso significa.

DB: La mente no evoluciona con el cerebro.

JK: La mente, que no pertenece al tiempo, y el cerebro, que pertenece al tiempo -¿es ése el origen del conflicto-?

DB: Tenemos que ver, entonces, por qué eso produce conflicto. No queda claro si decimos que el cerebro pertenece al tiempo; más bien que se ha desarrollado de tal manera que contiene en sí al tiempo.

JK: Sí, eso es lo que quise decir.

DB: Pero que no necesariamente es así.

JK: El cerebro ha evolucionado.

DB: Ha evolucionado, de modo que contiene dentro de sí al tiempo.

JK: Sí, ha evolucionado, el tiempo forma parte de él.

DB: Se ha convertido en parte de su propia estructura.

JK: Sí.

DB: Sin embargo, la mente opera sin el tiempo, aunque el cerebro sea incapaz de hacerlo.

JK: Eso significa que Dios está en el hombre, y que Dios sólo puede operar si el cerebro está quieto, si no se encuentra atrapado en el tiempo.

DB: Bueno, yo no quería decir eso. Veo que el cerebro, al tener una estructura de tiempo, es incapaz de responder de manera apropiada a la mente. Eso es, en realidad, lo que parece estar involucrado aquí.

JK: ¿Puede el cerebro mismo ver que está preso en el tiempo, y que mientras se esté moviendo en esa dirección, el conflicto es eterno, inacabable? ¿Comprende lo que estoy diciendo?

DB: Sí. ¿El cerebro ve eso?

JK: ¿Tiene el cerebro la capacidad de ver en lo que está haciendo ahora -estando preso en el tiempo- que en ese proceso no hay fin para el conflicto? O sea, ¿hay una parte del cerebro que no pertenezca al tiempo?

DB: ¿Que no esté presa ni funcionando en el tiempo?

JK: ¿Puede uno afirmar eso?

DB: No lo sé.

JK: Ello significará -volvemos a lo mismo en palabras diferentes- que el cerebro no es condicionado completamente por el tiempo y que, por tanto, hay una parte del cerebro que está libre del tiempo.

DB: No una parte, sino más bien que el cerebro es dominado principalmente por el tiempo, aunque eso no significa necesariamente que ello no pueda cambiar.

JK: Sí. O sea, ¿puede el cerebro, dominado por el tiempo, no subordinarse a él?

DB: Correcto. En ese momento se sale del tiempo. Pienso que esto puedo verlo -es dominado solamente cuando uno le dedica tiempo. El pensamiento, que toma tiempo, es dominado, pero ninguna cosa lo bastante rápida puede ser dominada.

JK: Sí, eso es cierto. ¿Puede el cerebro -que está habituado al tiempo- puede ver en ese proceso que no hay fin para el conflicto? Ver, en el sentido de darse cuenta. ¿Se dará cuenta de ello bajo presión? ¿Podrá verlo bajo coerción, recompensa o castigo? No lo hará. O habrá de resistir, o escapará. ¿Cuál es, entonces, el factor que permitirá al cerebro ver que el modo en que ha estado funcionando no es el correcto? (usemos esa palabra por el momento). ¿Y qué es lo que súbitamente le hará darse cuenta de que es completamente perjudicial? ¿Qué lo hará? Ciertamente, no las drogas ni alguna clase de sustancia química.

DB: Ninguna de estas cosas exteriores.

JK: Entonces, ¿qué hará que el cerebro se dé cuenta de esto?”.

Aunque veamos la realidad como es. Esta realidad obedece porque la hemos visto en la naturaleza. Mejor, no lo hemos visto, es que somos la naturaleza. Y por ello, nuestra programación es la misma que la de la naturaleza.

Podemos desprogramarnos de la programación de la naturaleza: matar para vivir, luchar, competir, ser el más fuerte y poderoso.