Torni Segarra

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* “Con nuestros pensamientos-sentimientos creamos una mente colectiva a la cual vamos alimentando.

Una mente creada por todos nosotros, al igual que un panal de miel.

Si la alimentamos con miedo, sufrimiento, escasez, más de ello tendrás.

Si la alimentas de amor, bondad, confianza, honestidad, coherencia, más de ello tendrás.

Porque tú alimentas y creas aquello que emites con la vibración de tus pensamientos

Obsérvate qué clase de panal estás creando, si es de miel o si es de hiel.

Aquello que hay a tu alrededor es lo que atraes, es tú reflejo de tu misma vibración.

Observa las abejas se alimentan de hermosas y aromáticas flores que con ellas elaboran rica miel.

Alimenta tu alma con bellos pensamientos, bellas acciones, y crearás un dulce néctar a tu alrededor y en la consciencia colectiva, propiciando una nueva atmósfera más floreciente en toda la Tierra”.

No crees que es más sencillo, adecuado, comprender verdaderamente como somos. Comprender qué es el pensamiento, cómo funciona. Comprender qué es el ‘yo’, cómo opera. Ver y darse cuenta que todo ello, es lo que nos hace vivir cómo lo hacemos; con nuestros celos, disputas, envidia, la vida de corrupción e inmoralidad que vivimos.

Es decir, estamos inseguros buscando algo que nos dé seguridad. Pero en la vida, no hay nada seguro. Sólo existe la total inseguridad. De manera que, hay que asumir y vivir desapegado de todo el viejo patrón de seguridad.

 

* «Todo está dentro de un conjunto. En conjunto es uno, pero cada cosa es otra cosa».

Seguimos con que ‘todo está dentro de un conjunto’. O, ‘pero cada cosa es otra cosa’.

O sea, todo es una unidad. Y todo no es una unidad.

 

* Si tú matas al ‘yo’, porque es malo. Sigues en la dualidad.

 

* A ver si lo captas. No se trata de estar de acuerdo con tiranos, dictadores, estúpidos, agresivos, ladrones, terroristas, los militares y policías, los corruptos políticos e inmorales, los drogadictos, etc.

Lo que sucede es que no actúo como ellos, diciendo una cosa y haciendo otra. Por tanto, juzgar a alguien es un atrevimiento, una inmoralidad. Porque nunca sabremos lo que sucede en realidad a las personas, de por qué hacen eso y no lo otro que queremos que hagan.

O sí que lo sabemos: porque quieren la seguridad de vivir como quieren, necesitan. Es decir, el fin justifica los medios.