Torni Segarra

Seleccionar página

* La base del ser y la mente humana.

JK., David Bohm.

K: Lo cual quiere decir que cuando usted ama a alguien, no hay “yo”: eso es amor. Del mismo modo, cuando digo que soy la humanidad, es así; no es una idea; no es una conclusión; forma parte de mí.

DB: Digamos que es un sentimiento de que uno ha pasado por todo eso; por todo lo que usted describe.

K: Los seres humanos han pasado por todo eso.

DB: Si otros han pasado por ello, entonces también yo he pasado por ello.

K: Desde luego. Uno no se da cuenta de eso.

DB: No; nosotros separamos las cosas.

K: Si admitimos que nuestros cerebros no son “mi cerebro particular”, sino el cerebro que ha evolucionado por milenios…

DB: Déjeme decir por qué esto no se comunica tan fácilmente; todo el mundo siente que el contenido de su cerebro es, en cierto modo, individual, que él no ha pasado por todo esto. Digamos que alguien, hace miles de años, pasó por la ciencia o la filosofía. ¿Cómo, entonces, me afecta eso a mí? Esto es lo que no está claro.

K: Porque estoy preso en esta egocéntrica, estrecha y pequeña celda que rehúsa mirar más allá. Pero usted, como científico, como hombre religioso, viene y me dice que su cerebro es el cerebro de la humanidad.

DB: Sí; y que todo conocimiento es el conocimiento de la humanidad. Por lo tanto, de algún modo todos poseemos ese conocimiento.

K: Por supuesto.

DB: Aunque no en detalle.

K: Entonces usted me dice eso, y yo comprendo lo que quiere decir, no verbalmente, ni intelectualmente; comprendo que es así. Pero llego a eso sólo cuando he abandonado cosas comunes como la nacionalidad, etc.

DB: Sí; hemos abandonado las divisiones y podemos ver que la experiencia pertenece a toda la humanidad.

K: ¡Eso es tan obvio! Uno va a la más primitiva aldea de la India, y el campesino le contará todo acerca de sus problemas, de su esposa, de sus hijos, de su pobreza. ¡Es exactamente lo mismo que en otras partes, sólo que él viste ropas diferentes, o lo que fuere! Para “X” éste es un hecho irrefutable; es así. Él dice: “Muy bien, al final de todo esto, de todos estos años, de pronto descubro que ello carece de sentido”. Pero nosotros no aceptamos eso, somos demasiado listos. ¡Estamos tan empapados de controversias y argumentaciones y conocimientos! No vemos un hecho simple; nos negamos a verlo. Y viene “X” y dice: “Véanlo: está ahí”. Entonces comienza la inmediata maquinaria del pensamiento, y el pensamiento dice: “Permanece en silencio”. ¡Entonces practico el silencio! He hecho eso por un millar de años, y no ha llevado a ninguna parte.

Por lo tanto, sólo hay una cosa, y consiste en descubrir que todo cuanto he hecho es inútil; ¡cenizas! Usted ve que eso no lo desalienta a uno. Esa es la belleza de ello. Pienso que es algo como el Ave Fénix.

DB: Surgiendo de las cenizas.

K: Nacida de las cenizas.

DB: En cierto modo ello implica libertad; estar libre de todo eso.

K: Ha nacido algo totalmente nuevo.

DB: Entonces, lo que usted dijo antes es que la mente es “la base”; es lo desconocido.

K: ¿La mente? Sí. Pero no, esta mente.

DB: En tal caso, no es la misma mente.

K: Si he pasado por todo eso y he llegado a un punto en que tengo que terminar con todo eso, es una mente nueva.

DB: Eso está claro; la mente es su contenido, y el contenido es conocimiento; y sin ese conocimiento, ésa es una mente nueva».

 

El contenido de la mente, es como si fuera basura; pero que siempre está ahí.

Las personas muy viejas, no tienen frenos ni vergüenza ni miedo. Y cuando necesitan algo que es imposible, dicen cosas que no dirían con unos cuantos años menos.

Con ellas en esos momentos, que no pueden parar, no es posible hablar. Afortunadamente, las personas muy mayores no pueden ser violentas para hacer daño. Cosa que sí hacemos los que no somos tan viejos.

Aunque nos parezca extraño, todas las personas, tengan la edad que tengan, hacen lo mismo. Aunque cada una tiene su estilo: insultar, quejarse, atacar, defenderse, ser o no violento.

Aunque los más mayores, también tienen sus momentos de dulzura, son encantadoras, humanitarias, dignas de ser ayudadas, tratadas como un ser humano, vulnerable, débil, dependiente, medio demente.

La mente, nuestras mentes, todas son así.