Torni Segarra

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* Todo lo que se relacionó JK, con lo esotérico, lo oculto -cuando era joven-, él lo rechazó.

Porque se dio cuenta, que sólo era una alucinación temporal -de la novatada de la juventud y de la influencia de los que lo rodeaban-.

 

* Esa luz, es poderosa. Con mucha luminosidad.

Pero es más poderosa, interesante, la persona que la sostiene.

 

* ¿Nada es inevitable? ¿Seguro?

Te has olvidado de la vulnerabilidad, la enfermedad, el sufrimiento, el dolor, la muerte.

¿Son evitables?

 

* Siempre ha habido guerras y siempre las habrá. Porque estamos programados para sobrevivir. Y para ello hay que comer. Y como todos queremos lo mismo. Hacemos la guerra para coger y acaparar los alimentos.

Y luego todo lo necesario para sobre vivir como lo hacemos: coches, deportes, siempre viajando, toda clase de máquinas; dos viviendas: la del verano y la del invierno, etc.

¿Puede haber paz y no guerra, con las injusticias, el egoísmo desbocado?

 

* No hace falta decir «hazlo».

La gente lo hará, lo hace.

Es su programación: sobrevivir.

 

* ¿Es posible cambiar el actual paradigma, nuestra programación? Antes de eso hemos de saber, la manera cómo funciona la naturaleza, el mundo, cómo funciona la sociedad, los gobiernos de los países, de los municipios, etc.

Y veremos qué hay un orden natural, implacable, que juega con el nacimiento y la muerte, el dolor y la alegría, la angustia y la felicidad.

Y veremos qué hay también un orden, que los gobiernos, los que mandan, los poderosos, que ellos son incapaces de hacer las cosas para poner orden.

No solamente ellos. Cada cual tiene su gobierno, tiene que gobernar su vida. Qué es lo que hace con su energía, su dinero, su poder, su fuerza.

Hay dos direcciones. Una es pasar de todo, no darle importancia a nada ni a nadie. Ser indiferente ante el desorden, la sordidez de la pobreza, la brutal y cruel injusticia.

Y la otra es, ser sensible, estar alerta a todo lo que nos sucede, ver cada pensamiento qué quiere decir, seguir todo su recorrido hasta que desaparezca. De manera que la inteligencia se autodesarrolle, para que nuestras actitudes, acciones, sean lo más sagradas, limpias, honestas, llenas de compasión, de amor.

Esto no va a cambiar la sociedad, corrupta e inmoral. Pero nosotros, no tendremos nada que ver con el desorden, la confusión; los malos tratos que reciben los pobres, los inmigrantes que llegan sin nada en las manos; los que viven en la calle, personas que no deberían de vivir en la más espantosa y cruel miseria.