Torni Segarra

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* “¿Puede el discernimiento producir una mutación de las células cerebrales?

Diálogo: I. David Bomh. Jiddu Krishnamurti.

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DB: Entonces estamos diciendo que esta oscuridad es realmente algo formado dentro del contenido del pensamiento.

K: El contenido es oscuridad.

DB: Correcto. Entonces esa luz ha disipado esa ignorancia.

K: De acuerdo. Ha disipado el contenido.

DB: Pero todavía tenemos que ser muy cuidadosos, en caso de que aún retengamos algún contenido en el sentido normal aceptado de la palabra; usted sabe; toda clase de cosas.

K: Por supuesto.

DB: Por lo tanto, no podemos decir que la luz ha disipado todo el contenido.

K: Ha disipado el centro de la oscuridad.

DB: Sí; la fuente; el creador de la oscuridad.

K: El yo. ¿Correcto? Ha disipado el centro de la oscuridad que es el yo.

DB: Podría decirse que el yo, que es una parte del contenido, esa parte del contenido que es el centro de la oscuridad, que la crea y la mantiene, se ha disipado.

K: Sí; me atengo a eso.

DB: Ahora vemos que esto significa un cambio físico en las células del cerebro. Ese centro, ese contenido que es el centro, constituye un determinado conjunto, una forma, una disposición de todas las células cerebrales, y eso, en cierto modo, se altera.

K: ¡Obviamente! Vea; esto tiene una significación enorme, en nuestra relación con la sociedad, con todo. Ahora, la siguiente pregunta es: ¿Cómo sucede este destello? Empecemos al revés. ¿Cómo sucede el amor? ¿Cómo sucede la paz? La paz no tiene causa, la violencia tiene causa. ¿Cómo sucede eso sin causa cuando toda mi vida es causalidad? No hay “cómo”; ¿correcto? El “cómo” implica una causa; por lo tanto, no hay “cómo”.

I: ¿Está usted diciendo que como es algo que no tiene causa, simplemente existe…?

K: No; no dije que ello exista. Es una sustentabilidad peligrosa.

I: En cierto sentido, tiene que existir.

K: No. En el momento que usted dice que existe, no es eso.

DB: El peligro es que ello sea parte del contenido.

K: La pregunta que usted formuló era acerca de una mutación en las células cerebrales. Esa pregunta ha sido formulada después de una serie de discusiones. Y hemos llegado a un punto en que dijimos que el destello, esa luz, no tiene causa; dijimos que la luz opera sobre lo que tiene causa, que es la oscuridad. Esa oscuridad existe mientras el yo está ahí; él es el que origina; es oscuridad, pero la luz disipa el centro mismo de la oscuridad. Eso es todo. Hemos arribado a ese punto; por lo tanto, hay una mutación. Entonces digo que la pregunta acerca de cómo puedo obtener este destello del discernimiento, de cómo ocurre, es una pregunta errónea. No hay tal “cómo”.

I: No hay “como”, pero hay oscuridad y hay luz.

K: Sólo vea primero que no hay “cómo”. Si usted me muestra “como”, está de vuelta en la oscuridad. ¿De acuerdo?

DB: Sí.

K: Es algo tremendo comprender eso. Yo pregunto algo diferente: ¿Por qué carecemos en absoluto de ese discernimiento? ¿Por qué éste no empieza desde nuestra infancia?”.

La vida es misteriosa, caprichosa. De manera que, la vida da y quita; concede la luz y la quita. Es decir, el amor llega y se va; sin que podamos retenerlo.

Han inventado toda clase de ideas, religiones, métodos de meditación, grandes caminatas -peregrinaciones-, hemos inventado fantasías y mentiras, castigado el cuerpo.

Todo ello, para poder retener el amor.