Torni Segarra

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* Diálogo entre Jiddu Krishnamurti y David Bohm.

“¿Pueden ser resueltos los problemas personales, y terminar la fragmentación?

13º

2

K: ¿Cuál es la raíz de todo esto? ¿Cuál es la causa de todo este caos humano? Estoy tratando de llegar a ello desde un ángulo diferente; descubrir si los problemas pueden terminar por completo. Mire; particularmente, me niego a tener problemas.

DB: Alguien podría argüir con usted acerca de eso, y decir que usted quizá no tiene que enfrentarse a ningún reto.

K: Fui retado el otro día por algo muy, muy serio. Eso no es un problema.

DB: Entonces es materia de esclarecimiento. Parte de la dificultad es el esclarecimiento del lenguaje.

K: Esclarecimiento, no sólo del lenguaje, sino de la relación y la acción. El otro día surgió un problema que involucraba a una gran cantidad de personas y a cierta acción que tenía que emprenderse. Pero en lo particular, eso no era un problema para mí.

DB: Tenemos que poner en claro lo que usted quiere decir, porque sin un ejemplo no puedo saberlo.

K: Entiendo por un problema, algo que ha de ser resuelto; algo que a uno lo preocupa; algo que uno está cuestionando y de lo cual se ocupa continuamente. También a las dudas e incertidumbres, y a tener que decidir alguna clase de acción que uno finalmente lamentará.

DB: Comencemos por el problema técnico, donde la idea surgió inicialmente. Hay un reto, algo que necesita ser realizado, y uno dice que es un problema.

K: Sí, a eso se le llama generalmente un problema.

DB: Entonces la palabra “problema” se basa en la idea de proponer algo; una posible solución, y después tratar de lograrlo.

K: O bien, tengo un problema, pero no sé cómo habérmelas con él.

DB: Si usted tiene un problema y no tiene idea de cómo habérselas con él…

K: … entonces doy vueltas por ahí, pidiendo consejos a la gente y confundiéndome más y más.

DB: Esto ya sería un cambio respecto de la simple idea de un problema técnico, donde por lo general uno tiene cierta noción de lo que hay que hacer.

K: Me pregunto si la tenemos. Seguramente, los problemas técnicos son bastante simples.

DB: A menudo traen consigo desafíos que nos exigen profundizar mucho y cambiar nuestras ideas. Con un problema técnico, generalmente sabemos lo que tenemos que hacer para resolverlo. Por ejemplo, si hay falta de alimentos, lo que tenemos que hacer es encontrar maneras y medios de producir más. Pero con un problema psicológico, ¿podemos hacer lo mismo?

K: Ese es el punto. ¿Cómo abordamos esto?

DB: Bueno, ¿qué clase de problema discutiremos?

K: Cualquier problema de los que surgen en las relaciones humanas.

DB: Digamos que la gente no puede ponerse de acuerdo; todos disputan constantemente unos con otros.

K: Sí; tomemos eso como un ejemplo simple. Parece casi imposible que un grupo de personas piensen en conjunto; que tengan la misma perspectiva y actitud. No quiero decir que se copien unas de otras; por supuesto. Pero cada persona expone su opinión, que contradice otra persona, lo cual ocurre todo el tiempo y en todas partes.

DB: Muy bien. ¿Podemos decir entonces, que nuestro problema es trabajar juntos, pensar juntos?

K: Trabajar juntos, pensar juntos, cooperar sin que en ello estén involucradas utilidades monetarias.

DB: Ese es otro problema: si la gente bien remunerada trabajará en conjunto.

K: ¿Cómo resolvemos entonces, este problema? En un grupo, todos estamos emitiendo opiniones diferentes, y no nos aceptamos en absoluto el uno al otro. Y parece casi imposible renunciar a las propias opiniones.

DB: Sí; ésa es una de las dificultades, pero no estoy seguro de que pueda considerarse un problema que nos lleve a preguntarnos qué podemos hacer para renunciar a las opiniones.

K: No; por supuesto. Pero ese es un hecho. Observando pues, eso, y viendo la necesidad de que todos nos reunamos, la gente sigue sin poder abandonar sus opiniones, sus ideas, sus propias experiencias y conclusiones.

DB: A menudo eso puede no parecerles una opinión, sino la verdad.

K: Sí; lo llamarían un hecho. ¿Pero qué puede hacer el humano con respecto a estas divisiones? Vemos la necesidad de trabajar juntos, no por algún ideal, alguna creencia, algún principio o algún dios. En diversos países del mundo, y aun en las Naciones Unidas, la gente no trabaja en conjunto”.

 

TS: Trabajar en conjunto no es posible, si el ‘yo’ está operando. Pues, el ego nos perturba, abre la puerta a la división, a los celos, las envidias, los odios.