Torni Segarra

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* “No. El tema de la publicación es la singularidad de los personajes humanos y nuestra capacidad para juzgarnos con precisión en función de unas pocas interacciones breves.

Por ejemplo, en este hilo, sus repetidas afirmaciones falsas, su negativa a corregir o disculparse cuando se demuestra que están equivocados, su continua negación de hechos probados y su reiterada afirmación falsa de que todos los seres humanos, incluso todos los animales, son asesinos, hacen que sea muy fácil para yo y cualquier otro lector para ver exactamente qué tipo de persona eres. No todos somos como tú, afortunadamente”.

Eso mismo se podría decir de ti -con todos los respetos-.

Estás equivocado, no entiendes la realidad, la verdad, porque no te gusta. Es decir, te da espanto.

 

* La cuestión definitiva es: ¿De dónde nace esta energía que nos da vida a todo lo que existe?

 

* Todas las guerras son iguales, son lo mismo.

Para que existan guerras, es preciso que haya división, conflicto dentro de nosotros.

Que, al salir, cuando nos relacionamos, viene la desavenencia, los pleitos, las disputas, el odio, la agresividad.

Si no se comprende que, si no renunciamos a esto, que nos provoca la división, el odio -ya sea por una idea, un deseo, una propiedad, un territorio, un país, una religión, o algo que le damos mucho valor-, el ciclo de la guerra con toda su brutalidad, crueldad, violencia, estallará destruyendo todo, incluso a las personas.

 

* La guerra, empieza dentro de nosotros. Así que primero, acabar con las guerras que tenemos. Y como consecuencia, eso va afectar para que no haya guerras.

 

* Eso sólo son palabras.

Estamos hablando del origen, donde se genera la energía; donde se genera toda la vida: material -tierra, mar, aire, animal-, psicológica.

 

* La única manera de conocer a los demás. Es conociéndonos total y verdaderamente a nosotros mismos.

Pues cuando te conoces realmente, verdaderamente, es cuando conoces a toda la humanidad.

 

* Es muy fácil.

Tú ves tus errores, tu egoísmo, tu miedo, tu avaricia, tus celos, tu ignorancia, tu vanidad, etc. Pues esos mismos errores, y todos los errores de la humanidad, también los tengo yo.

O sea, viéndome cómo soy yo. Sé cómo eres tú.

Porque todos somos iguales.