Torni Segarra

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* Como no lo sabremos. Fin del problema.

 

* “La sabiduría está nunca es violenta: donde la sabiduría no hay conflicto entre el pensamiento y sentimiento”.

Todo depende de lo que se considere violencia. Alimentarnos, ¿no es violencia contra lo que nos comemos -vegetales, animales-?

 

* Brahman o dios, lo es todo.

 

* Nadie te puede iluminar. Porque nadie está iluminado.

Esa palabra es falsa, porque la iluminación no existe -es una expresión folclórica-beatería-.

 

* No sois objetivos. Sois partidistas. es decir, corruptos, inmorales.

Podéis decir, que los lectores quieren esa basura informativa. Ya que les han lavado el cerebro para ser fanáticos, ciegos ante la realidad. De que todos somos iguales.

 

* Placer, es todo lo que nos da seguridad. Por eso, cuando estamos inseguros, nos ponemos nerviosos, neuróticos, peligrosos.

Esto es así, porque no nos conocemos, no conocemos la realidad de lo que es la vida.

La realidad de que hay un pensamiento, un ‘yo’, a los que hay que comprender, ver cómo operan.

 

* “Los ateos hablan mucho de las religiones como el peor de los males padecidos por la humanidad, pero no de la tecnología al servicio de la guerra que tanto daño hace en el mundo.

Si las religiones son malas, que en muchos casos lo son por hipocresía de algunos de sus ministros y jerarcas, la tecnología y la ciencia de la que tanto gustan los ateos, por aquello de estar más en consonancia con el materialismo que con la conciencia, mata al año a más seres/humanos que gente pueda morir por la ignorancia fundamentalista religiosa.

Sin ir más lejos el padre de la bomba atómica (ateo, por cierto) el que dijera en su día qué unos kilos de uranio y plutonio son más que suficientes para crear una explosión monstruosa, firmó una carta dirigida al presidente Roosevelt para que Estados Unidos desarrollara la bomba atómica; el proyecto se llamó Manhattan. Que luego se arrepintiera diciendo que quiso adelantarse a los alemanes, era algo que ya daba igual, el daño ya estaba hecho, ya que las ciudades de Hiroshima y Nagasaki donde murieron miles seres inocentes quedaron totalmente arrasadas.

Lo más curioso de todo esto es ver a los inventores de estos artefactos bélicos alzan la bandera del pacifismo (muchos de los cuales también son ateos) pero siguen desarrollando esas terribles armas destructivas al servicio de la oligarquía mundial…

La pregunta entonces es ésta: que tienen que decir los seguidores de los hombres santos con respecto a este tema”.

 

Los hombres santos no existen.

Los seguidores -de los falsos hombres santos-, no pueden ayudar a nadie.

Pues, es sólo uno el que se tiene que conocer, tiene que conocer la vida y cómo funciona.