Torni Segarra

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* No tengo que convencer a nadie.

Cada cual tiene la libertad de hacer lo que quiera hacer.

 

* “Pues es que últimamente lo veo todo bastante oscuro, por eso hice la pregunta – ‘Me gustaría saber, por qué el mal da la cara. Y el bien se oculta tanto’-”.

La vida fluye entre un festival y la miseria.

Cada uno ha de vérselas él solo cómo pueda.

Nadie nos puede ayudar en todo.

Aunque todo vale: una sonrisa, unos buenos días, una charla sin importancia, pero con sonrisas. Mirar el cielo, las nubes, sentir el viento, la lluvia, la potencia del sol. Y respetar a todos, a toda la humanidad.

 

* «Es cierto que el agresor también se puede sentir agredido y puede tener sus razones psicológicas, sociales, etc.…, pero hay que valorar quién se lleva la peor parte. No puede ser que el matón de barrio se dedique a martirizar a los niños más débiles. Si no hay más remedio, y después de intentar soluciones pacíficas, habrá que aplicar algo de fuerza».

Eso ya depende de ti y de cada cual. Hay que recordar que, lo que hagamos va a beneficiar a unos y a desfavorecer a otros.

Eso es la pirámide del poder en la tierra: el pez grande se come al pequeño.

 

* Todos los presidentes son iguales. Cuando se les pone un reto, un problema grave. Se ve realmente quiénes son.

Tal cual nos pasa a todos. Pues todos somos iguales.

 

* “¿Así que no conoces a ninguna buena gente honesta? Hay miles de millones de seres humanos decentes en todo el mundo. Pocos en el gobierno”.

Eso depende del listón lo alto que lo pongas.

 

* Siempre has sido cruel, guerrera. Llamando a la guerra.

 

* ¿Cuántos habrá en el mundo íntegros, amables, con la conciencia de verdad, la belleza, la bondad?

Si la mayoría son guerreros. No les importa hacer la guerra, lanzar miles de bombas, matarse por una idea o teoría nacionalista, religiosa, política.