Torni Segarra

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* ¿Todo eso no es racismo?

Cuando uno se obsesiona contra un grupo humano, ¿no es lo mismo que odiar a cada uno de los integrantes?

Eso quiere decir, que no eres feliz. ¿Tal vez, es que, estás amargada?

 

* No te das cuenta, que si odias tanto a un grupo de personas. Ellas también harán lo mismo contigo y tus amigos.

El racismo es un veneno que devora a las personas. El racismo, no es solamente a un grupo racial, intelectual, religioso, etc. El racismo está tan dentro de tus neuronas, de tal manera que lo eres con y cada persona que a ti ni te gusta ni la soportas.

Por eso los racistas son tan criminales, asesinos.

Los católicos siempre han sido racistas, contra los que no creían en sus supersticiones, idolatría, paganismo.

Y por eso, a algunas mujeres les decían que estaban endemoniadas; y después de torturarlas, las quemaban vivas en una hoguera pública.

 

* ‘Los ataques de intolerancia racista más dedicados provienen de aquellos que albergan el racismo en sus propios corazones’.

Es verdad que todos somos internamente racistas. Pero nada que ver como lo eran hace trescientos años, en toda América, África, India y todo el Oriente.

Aunque las empresas que compraban y vendían a los negros africanos eran españolas, inglesas, francesas, portuguesas, holandesas.

«América tenía necesidad para sus plantaciones tropicales de aquella mano de obra tan resistente, y todo el mundo, desde la iglesia al rey de España, aprobó la deportación de los africanos. En 1650, eran ya unos 100.000 los llegados al Nuevo Mundo».

Y todo eso demuestra lo crueles que hemos sido y seguimos siendo. Ahora la esclavitud, es igual que la de antes; aunque han cambiado las maneras.

Ya que los ricos no les importa la manera cómo viven los pobres, los miserables que hay por todo el mundo.

 

* Sí, sé que hay esclavos blancos por todo el mundo. Y siempre los ha habido. Y esa esclavitud, se puede manifestar en cualquier momento. Y como todos somos iguales -todos estamos divididos internamente-, todos somos racistas.

 

* ¿Cómo quieres que acepten unos relatos tan alucinantes que marean a cualquiera?

Más aún presentados por una religión internacional, respaldada por los ricos y poderosos.