Torni Segarra

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* ¿La vida toda no es un relato?

Eso depende que quién sea. Si es una persona sencilla, sin cultura ni conocimientos, que sólo se dedica a trabajar. La vida no es un relato. Es trabajar.

Los intelectuales, los espabilados en la vida, hablan de relatos. Entre otras cosas porque saben escribir, narrar y tienen gente que les lee. Y se pueden comunicar con los demás que los leen. Aunque los que no saben escribir, también se comunican verbalmente, hablando de sus cosas con los demás -compañeros de trabajo, amigos, vecinos, etc.-.

 

* El relato lo ven y lo leen los que somos más o menos de tu nivel.

 

* Todo eso son superficialidades. Lo que nos iguala es la muerte, el miedo, la vanidad, el deseo sin fin, la ansiedad, el estrés, el sexo. Que nos amen, respeten, tener salud, dinero, amigos.

En cuanto a tu pregunta:

‘Te quiero hacer una pregunta. ¿En tu opinión la personalidad la esencia se forja se hace o se nace y muchas veces ya venimos marcados con patrones heredados o ya con dones naturales?’.

Es evidente que la familia, el ambiente, el lugar donde nacemos, crecemos, etc., nos va afectar. Pero, todo no está dicho. Hay un misterio que hace, que cada cual tenga unas cualidades especiales -sean quienes sean-.

 

* Todo lo que hacemos nos parece bien. Lo que tú dices: ‘…este relato es vida este relato es acción este relato es acto es un relato ordenado legal consecuente y nos damos cuenta de ello’.

Eso lo tiene que decir cada cual que lo lea. Porque, todo es relativo, según cada cual. Por eso, los músicos tienen su público. Al igual que los escritores, pintores, actores, las mujeres actrices y su erotismo, directores de cine o de orquesta. Aunque hay muchos que no coinciden con nosotros en los gustos y la apreciación que tenemos de los demás.

En política sucede lo mismo. Cada uno lo ve de una manera. Y dentro de cada partido o grupo político, también hay diferencias, disensiones.

 

* La facilidad, ser tonto y divertido, trae sus consecuencias.

Una de ellas, es que no sepas escribir correctamente. Tú puedes decir, que no te importa. Pero, para encontrar un trabajo, te podría perjudicar a la hora de contratarte.

Y de esa manera te retratas, al ser de los pocos que no saben escribir adecuadamente.