Torni Segarra

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* Krishnamurti y los psicoterapeutas – David Shaimberg

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“El concepto de juventud y madurez -que el psicoanálisis fomenta a menudo- se basa en la creencia que el individuo, a través del tiempo, aprende o acumula conocimientos que lo tornan ‘más maduro’. Así, desde otra dirección, el grupo había dado con el problema de la evolución y el proceso. Krishnamurti preguntó: “Existe realmente un conocimiento que pueda ser acumulado para que nos haga amar? ¿Pueden ustedes enseñar a alguien a amar o a ser compasivo? ¿O el amor es una acción una acción instantánea que no incluye ni conocimiento ni tiempo ni evolución ni proceso alguno?

Esta clase de acción tiene que estar más allá de todo proceso. El proceso implica ir de aquí hasta allá; implica distancia; longitud; volumen. En lo que al amor concierne, dijo Krishnamurti, no existe una cosa como el tiempo; todo eso es una invención del pensamiento.

“El ejercicio del pensamiento implica un medio de eludir algo. El pensamiento es un medio de llegar a ser alguna cosa. ¿Puede mi pensamiento cesar en el campo de esta acción psicológica y no en el campo de las necesidades tecnológicas como la de manejar un automóvil o la de construir barcos?

El tema del proceso se presentó otra vez de una manera diferente cuando un terapeuta señaló: “Nosotros vemos a muchísimos pacientes que sienten que no son nada. O sea que, como usted lo sugiere, ellos se sienten vacíos del yo y del contenido de la conciencia”

Krishnamurti observó que el problema con tales personas es que se sienten nada porque desean ser algo. Pero otro terapeuta advirtió que éste era otro problema mayor que el implicado por Krishnamurti. Insistió en que ese estado de sentirse nada era porque los pacientes tenían miedo. Era un estado anterior al sentir, experimentar, o tomar contacto con la vida. Este médico y otros consideraban que era necesario que el paciente se moviera a través de un proceso de experimentación de un yo, de un sí mismo, antes de que pudiera liberarse de un yo. Krishnamurti respondió que el primer paso es el último paso y que, si se hace o se crea un sentido del yo, la persona ya se encuentra en un proceso erróneo.

Krishnamurti siguió señalando que ningún progreso o acumulación de conocimiento es necesario para percibir la naturaleza del pensamiento y el devenir, o de la formación de ideales, y que el intervalo que existe entre ‘lo que es’ y las invenciones del pensamiento, implica terminar instantáneamente con todo eso. Indicó que el pensar es el movimiento para encontrar seguridad psicológica pero que obviamente, la seguridad psicológica no existe. En realidad, la acción del pensar y del devenir es la inseguridad. La única seguridad posible reside en la plena comprensión de que no hay seguridad psicológica; en el darnos cuenta que somos nada. Eso implica el fin del yo, del pensamiento y del devenir. Krishnamurti afirmó: “Soy absolutamente nada; no como una idea; de modo que no hay una cuestión de llegar a ser alguna cosa; no hay nada sino palabras, recuerdos, ideas y conclusiones en todo el ser y el llegar a ser. En la verdad está la nada, y en la nada está la seguridad completa””.

 

TS: Pero para ser la nada, hay que vaciar la mente. No vaciar. En realidad, se trata de comprender la mente, el pensamiento. Es decir, comprender a los seres humanos.